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Hansi Flick y las rotaciones en el Barça: nadie tiene el puesto garantizado

Hansi Flick mira el calendario y ve una trituradora. Dos partidos por semana, viajes largos, exigencia máxima en Europa y en LaLiga. El técnico alemán sabe que esta temporada no se gana con once titulares, sino con una plantilla entera enchufada. Y el mensaje al vestuario del Barcelona ya ha quedado claro: que nadie se relaje, porque se viene una auténtica prueba de resistencia.

Según adelantó el diario catalán Sport, Flick lo tiene decidido: los grandes títulos se conquistan manteniendo el ritmo competitivo de todo el grupo, no exprimiendo siempre a los mismos. Vacaciones sí, pero con condiciones. El parón ha servido para recargar pilas, pero también para lanzar un aviso: a la vuelta, todos deben estar listos. Las rotaciones no son una amenaza; son el plan.

Nueve días de descanso… con deberes

Para el grupo que se quedó trabajando en la Ciutat Esportiva, los nueve días de descanso no fueron un simple “id y descansad”. El cuerpo técnico, con el preparador físico Benjamin Kugel al frente, diseñó programas específicos de trabajo individual. Objetivo: que quienes no viajaron con sus selecciones regresen tan frescos y preparados como los que acumularon minutos y kilómetros con sus países.

El parón ha sido largo, inusual. Y en un contexto así, el riesgo es evidente: perder sensaciones de grupo, ritmo de entrenamiento, chispa competitiva. Flick no está dispuesto a regalar nada al calendario. Por eso el trabajo invisible, el que no se ve en los partidos, ha cobrado un peso enorme estos días.

Todo gira alrededor de lo que viene. Y lo que viene es un tour de fuerza: compromisos europeos de máxima exigencia como la visita al Paris Saint-Germain en el Parc des Princes, un desplazamiento siempre áspero a Turquía para medirse al Galatasaray y, en el horizonte, el gran clásico contra el Real Madrid, fijado para el 25 de octubre. Un tramo de calendario que no perdona ni la más mínima desconexión.

Turno para los “olvidados”

En este contexto, el parón se convierte en oportunidad. Varios jugadores han vivido un inicio de curso casi de espectadores. Ocho partidos oficiales y, para algunos, ni una sola titularidad. Gabriel Jesus, Hamza Abdelkarim y Bryan Farinas aún no han salido de inicio en ningún encuentro. Otros, que fueron piezas importantes para Flick en etapas anteriores, como Alejandro Balde o Gavi, han visto sus minutos reducidos.

Ese escenario está a punto de cambiar. Flick quiere a todos al 100%, preparados para responder en cuanto les toque cruzar la línea de cal. No hay tiempo para adaptaciones lentas ni para rodajes eternos. O entras enchufado o pierdes el tren.

El caso de Gabriel Jesus es significativo. Ha participado a ráfagas, sin continuidad, pero ya ha firmado dos goles. Eficacia en poco tiempo, un argumento que pesa en la libreta del entrenador. Sport apunta que el brasileño parte con muchas opciones de ganar protagonismo tras el parón. El contexto le empuja; el calendario casi le reclama.

Bryan Farinas representa otra historia. Acostumbrado a quedarse fuera de las convocatorias en los inicios de temporada, volvió a vivir ese papel secundario en las primeras semanas. Sin embargo, no es un descarte. Todo lo contrario: fue el propio Flick quien frenó su salida al Girona en el mercado estival. Confía en su potencial y se lo ha transmitido al jugador, asegurándole que su momento llegará antes de lo que parece, más aún con tantos compañeros exprimidos por los compromisos internacionales.

El “virus FIFA” golpea de nuevo

El cuerpo técnico sabía perfectamente a qué se exponía con este parón: sobrecargas, vuelos interminables, cambios de horario, partidos cada tres días. El famoso “virus FIFA” no es un tópico, es una amenaza real. Y esta vez ha dejado su primera víctima clara: Raphinha. El brasileño regresó lesionado tras jugar con su selección.

Con el duelo ante el Getafe en el horizonte, Flick se enfrenta a una decisión que, en realidad, parece bastante lógica: no asumir riesgos innecesarios. Forzar a Raphinha en este tramo sería una apuesta temeraria. Su problema abre, de golpe, un hueco enorme en el once. Y por esa puerta pueden entrar, por ejemplo, Gabriel Jesus o Hamza Abdelkarim.

No es el único frente abierto. Las bandas llegan cargadas. Lamine Yamal y Anthony Gordon acumularon un desgaste notable con sus selecciones, exprimidos por el peso que ya tienen en sus países pese a su juventud. Detrás, la zaga tampoco se libra: Cubarsí, Cancelo y Xavi Espart sumaron minutos y más minutos, casi sin respiro.

Eric Garcia, por su parte, regresó antes de tiempo tras notar una ligera molestia. En los próximos días se verá si el club decide actuar con la misma prudencia que parece rodear el caso de Raphinha o si el central puede entrar en la rotación con normalidad.

Una plantilla en modo maratón

Todo apunta a un mismo punto: Flick no va a vivir de un once tipo grabado en piedra. La temporada que se le viene encima al Barça exige pensar como un maratoniano, no como un velocista. Dos partidos por semana, viajes exigentes, rivales de élite y un Clásico que asoma ya en el calendario convierten cada rotación en una decisión estratégica.

Para los que han esperado su momento en silencio, el parón puede marcar un antes y un después. El técnico ya ha lanzado el aviso: nadie está de más, nadie está a salvo. En un Barça que se prepara para entrar en su tramo más salvaje del curso, la verdadera pregunta no es quién es titular, sino quién estará preparado para responder cuando Flick empiece, de verdad, a girar la rueda de las rotaciones.