Ilias Chair brilla en victoria de QPR en Fratton Park
Durante tres décadas, Fratton Park ha sido casi territorio prohibido para Queens Park Rangers. Este sábado, un jugador decidió desafiar la estadística y cambiar el guion: Ilias Chair.
El marroquí, de 28 años, firmó dos goles y una asistencia en la victoria de QPR ante Portsmouth, apenas el segundo triunfo de los londinenses en este estadio en 30 años. Un impacto directo, rotundo, que recordó cuánto echó de menos el equipo a su cerebro creativo cuando se perdió cuatro meses de la pasada campaña por un problema en el gemelo.
Golazo de Devlin y arranque mandón de Portsmouth
Portsmouth salió con el colmillo afilado, decidido a justificar sus ambiciones en esta tercera temporada en Championship. Conor Shaughnessy avisó pronto con un cabezazo alto y el debutante Luke Brooke-Smith obligó a intervenir a Pierce Charles.
El dominio inicial tuvo premio a los 15 minutos. La defensa de QPR no logró alejar un balón tras una falta lateral y Ebou Adams encontró a Terry Devlin con metros por delante, a algo más de 30 metros de portería. El norirlandés no se lo pensó: derechazo potente, el balón se abrió en el aire y se coló lejos del alcance de su compañero de selección Charles. Un golazo que encendió Fratton Park.
Portsmouth parecía tener el partido donde quería. Intensidad, presión alta, sensación de control. Pero QPR tenía un plan muy distinto.
Chair en modo líder: contraataques letales
El equipo de Julien Stephan apostó por replegar y salir al espacio. Y cada transición fue un puñal. La primera estocada llegó en el minuto 33, ayudada por una defensa local desastrosa.
Harvey Vale levantó suavemente el balón hacia el corazón del área. Chair se coló entre la zaga, tocó desde muy cerca y marcó mientras el portero Nicolas Schmid y sus defensas se quedaban clavados, sin reacción. Un empate que no solo silenció a la grada, también cambió la inercia.
Portsmouth no supo leer la advertencia. QPR olió sangre.
A los 40 minutos, otra contra, otra lección de eficacia. Chair condujo y filtró el pase para Koki Saito. El japonés armó el disparo y el balón rebotó en Devlin, el héroe inicial convertido en víctima, para descolocar a Schmid y acabar en la red. Dos llegadas claras, dos goles. Frialdad máxima.
Y aún quedaba el golpe más duro.
En el segundo minuto del tiempo añadido de la primera parte, Amadou Mbengue voló por la banda derecha. Ganó línea de fondo y levantó la cabeza. Chair, completamente solo, apareció en el punto justo. Centro tenso, remate guiado con calma. 1-3. El segundo del marroquí. El tercero de un QPR que había marcado en sus tres tiros a puerta antes del descanso.
Portsmouth se marchó al vestuario aturdido. QPR, con la sensación de tener el partido exactamente donde quería.
Ocasiones perdonadas y un muro llamado Charles
La segunda parte fue un ejercicio de frustración para Portsmouth. El equipo local generó ocasiones para volver a meterse en el partido, pero se estrelló una y otra vez contra su propia falta de precisión y contra Pierce Charles.
Shaughnessy tuvo una oportunidad de oro con un cabezazo franco, pero lo cruzó demasiado y se marchó fuera. Después, el debutante Abu Kamara dispuso de un regalo inesperado: Charles despejó mal con el pie y le dejó el balón servido, pero el disparo del atacante fue blando y el propio guardameta corrigió su error con una parada sencilla.
La insistencia no se detuvo. Marko Milovanovic también se topó con Charles, que respondió con seguridad, y Rocco Shein desaprovechó otra opción clara con un remate que pedía más precisión.
Ya en el tramo final, Josh Murphy, recién regresado tras una operación de pubis, entró desde el banquillo y dejó un último aviso: un disparo cruzado que se paseó frente a la portería sin encontrar rematador. Una imagen perfecta del partido de Portsmouth: intención, llegada, pero sin premio.
QPR, mientras tanto, se aferró a su plan inicial. Orden atrás, concentración en las áreas y la tranquilidad que da saber que, con Chair en este nivel, cada contra puede cambiar un partido. En un campeonato tan largo y exigente como la Championship, noches como esta en Fratton Park pueden marcar carácter. La pregunta es clara: ¿será este el punto de inflexión que devuelva a Rangers al foco de la parte alta?






