Inglaterra arranca el curso con bajas y un calendario exigente
La selección de Thomas Tuchel vuelve a escena apenas 70 días después de aquel tercer puesto en el Mundial. No hay tiempo para la nostalgia: regresa la competición, regresa Wembley, regresan los focos… y llegan también los primeros problemas.
Rashford se cae de la lista
Marcus Rashford es la última baja en una convocatoria de Inglaterra que empieza a deshilacharse por los costados. El extremo de Manchester United, de 28 años, abandona la concentración tras ser evaluado por los servicios médicos del club, después de salir sustituido en los últimos minutos del empate ante Fulham.
Desde su regreso al once de Old Trafford, Rashford había participado en seis de los siete partidos de la temporada, con cinco titularidades. Era una pieza importante también para Tuchel: en el Mundial compartió la banda izquierda con Anthony Gordon, firmando un gol en seis apariciones y ofreciendo al seleccionador una alternativa diferente, más directa, más vertical.
Su ausencia obliga a reconfigurar el ataque para el duelo ante España del sábado (19:45 BST) en Wembley. Menos desborde por fuera, más responsabilidad para Gordon y el resto de atacantes que pelean por ese costado.
Bellingham, dueño y señor del centro del campo… y del premio
Mientras las bajas se acumulan, Jude Bellingham sigue agrandando su figura con la camiseta de los Three Lions. El centrocampista ha sido elegido jugador del año 2025-26 de la selección absoluta masculina de Inglaterra, un galardón votado por los aficionados.
Es la segunda temporada consecutiva que se lleva el premio. Los números explican parte de la historia: siete goles y una asistencia en 12 partidos con su país. Pero hay un dato que pesa más que todos los demás: las siete dianas llegaron en el Mundial, una cifra récord para cualquier jugador de la selección masculina inglesa en un gran torneo.
“Obviamente, es un enorme honor ser reconocido por los aficionados otra vez”, dijo Bellingham. “No es algo en lo que pienses cuando juegas para tu país, pero es una preciosa pequeña adición al gran verano que tuvimos”. El mensaje encaja con su imagen: ambición, naturalidad y una influencia que ya marca el pulso del equipo.
Con él como faro, Inglaterra intenta transformar el buen recuerdo mundialista en algo más tangible en la Uefa Nations League. El torneo no es un Mundial ni una Eurocopa, pero sí una oportunidad real de tocar metal y, sobre todo, de mantener viva la inercia competitiva.
España en Wembley, primer examen serio
El reencuentro con Wembley, casi seis meses después del último partido en casa, no será precisamente un trámite. Al otro lado estará España, campeona del mundo, rival ideal para medir el nivel real de esta Inglaterra de Tuchel en plena transición de ciclo.
El seleccionador alemán y el capitán Harry Kane comparecerán ante los medios alrededor de las 14:00 BST. De sus palabras se espera algo más que tópicos: cómo piensa suplir Tuchel las ausencias, qué papel dará a Bellingham en el nuevo dibujo, cómo pretende atacar a una España que domina el balón como pocas.
El ambiente promete ser de gran noche. Inglaterra no ha roto todavía su sequía de grandes títulos, pero el tercer puesto en el Mundial ha reenganchado a una afición que vuelve a creer. Y Wembley, cuando huele a partido grande, se convierte en un escenario imponente.
Un parón que no da tregua
El calendario que espera a Inglaterra en este parón internacional roza lo demencial. Tras recibir a España en Londres, la expedición volará a Praga para enfrentarse a Czech Republic el martes 29 de septiembre.
No habrá apenas margen para respirar. De la capital checa, la selección viajará hacia la costa del Adriático para medirse a Croatia en Rijeka el sábado 3 de octubre. Después, regreso a Londres para un nuevo duelo ante Czech Republic el martes 6 de octubre.
Tres países, cuatro partidos, miles de kilómetros y muy poco tiempo para entrenar. Un auténtico tour de resistencia física y mental, en el que Tuchel tendrá que gestionar minutos, egos y estados de forma casi sobre la marcha.
Rashford no estará para vivirlo desde dentro. Bellingham, en cambio, se sube al avión como el hombre del momento, con un premio bajo el brazo y la sensación de que esta Inglaterra empieza a girar a su alrededor. La pregunta es clara: ¿será este el tramo en el que los Three Lions conviertan las buenas sensaciones en una verdadera cultura de victoria?






