Inglaterra vence a Grecia en el play-off mundialista
Inglaterra dio un paso grande, que no definitivo, hacia la siguiente ronda del play-off mundialista al imponerse 3-1 a Grecia en Creta. Un marcador sólido, una actuación menos convincente. El billete hacia Brasil 2027 todavía exige otro esfuerzo serio en Leicester.
Los goles de Georgia Stanway, Maya Le Tissier y Alessia Russo dibujan un resultado cómodo sobre el papel. Sobre el césped, el partido dejó más matices. Grecia, número 58 del ránking mundial, resistió, sufrió y acabó encontrando un premio tardío con el tanto de Calliste Brookshire, que mantiene viva la eliminatoria.
Un inicio espeso y un susto desde 35 metros
Inglaterra llegó a Creta con la presión de quien no esperaba verse en un play-off. Acabó detrás de España en la clasificación y ahora no tiene margen para errores. El arranque dejó claro ese peso: posesión abrumadora, ritmo bajo, poca precisión en los metros finales.
Hubo avisos. Keira Walsh probó un globo desde la frontal que cayó sobre el techo de la portería. Poco después, Lauren James firmó una obra de arte: un toque sutil, un chip perfecto desde unos 30 metros, balón dentro. El tipo de gesto que rompe un partido. La bandera y el VAR la frenaron. Offside y silencio en las gradas inglesas.
El aviso serio llegó del otro lado. Ioanna Papatheodorou recogió el balón, encaró a Esme Morgan, la dejó atrás con un giro de cintura y, sin pensárselo, soltó un derechazo desde 35 metros. El balón besó el larguero de Hannah Hampton. Un recordatorio contundente: Grecia no había salido a hacer turismo.
El primer golpe de Inglaterra
Ese susto despertó algo en las Lionesses. La circulación se aceleró, las combinaciones entre líneas empezaron a encontrar huecos. La jugada del 0-1 fue todo lo que Sarina Wiegman pide a su equipo: precisión, movilidad, decisión.
Laura Blindkilde Brown filtró un pase hacia Alessia Russo, que recibió, levantó la cabeza y sirvió en horizontal. Stanway llegó desde segunda línea, golpeó con calma y abrió el marcador. Sin florituras. Un gol de centrocampista que lee el partido mejor que nadie.
El tanto dio aire, pero no solucionó todo. Inglaterra seguía acumulando balón y tiros, sin acabar de romper el duelo. Grecia se defendía junta, cerrando pasillos interiores, obligando a las inglesas a pensar más de la cuenta.
Le Tissier y Russo imponen la lógica
Tras el descanso, el guion cambió de tono. Inglaterra salió con una marcha más y Grecia empezó a acusar el desgaste. La presión inglesa se hizo constante. El área helena, un lugar cada vez más concurrido.
Maya Le Tissier ya había probado suerte dos veces, obligando a intervenciones de la portera. A la tercera, no perdonó. Balón suelto, ángulo cerrado, disparo seco y violento. Golazo. El 0-2 cayó como un mazazo sobre Grecia y como un alivio sobre el banquillo inglés.
El golpe se hizo doble apenas cuatro minutos más tarde. Beth Mead atacó el espacio por la derecha, levantó la cabeza y puso un pase raso y tenso al corazón del área. Russo llegó puntual, cruzó el disparo al palo largo y firmó el 0-3. En ese instante, el partido pareció sentenciado. Inglaterra mandaba en el marcador y en el césped. Todo apuntaba a goleada.
Brookshire enciende una chispa para la vuelta
Pero Grecia no se rindió. Con el tiempo corriendo en su contra, se soltó. Un par de pérdidas inglesas, algo más de fe local y, de pronto, el partido se abrió.
Calliste Brookshire, delantera del Rangers, recibió en el área, encaró con calma, se acomodó el balón con un par de toques cortos y colocó el disparo al palo más alejado. 1-3. Un gol que no cambia la jerarquía de la eliminatoria, pero sí su temperatura.
Inglaterra, lejos de hundirse, buscó el cuarto. Jess Park estuvo a centímetros de cerrar la noche con un golazo en el descuento: latigazo desde la frontal, balón al larguero y bote sobre la línea. Otro aviso del potencial ofensivo que Wiegman tiene guardado para Leicester.
Dominio sin brillo y un mensaje claro de Wiegman
Las cifras del partido cuentan una historia: 74% de posesión, 26 remates, un control casi total del juego. La sensación sobre el césped fue otra. Tramos lentos, previsibles, desajustes sin balón. Exactamente lo que Wiegman señaló después.
La seleccionadora valoró la calma de su equipo ante la agresividad inicial de Grecia y destacó la mejora de jugadoras como Le Tissier, cada vez más sólida con su club y con la selección. Pero no escondió los deberes: falta de sincronía en la presión, circulación demasiado lenta cuando encontraban espacios entre líneas, demasiados fueras de juego, un gol encajado evitable.
Grecia, por su parte, se marchó satisfecha. Perdió, sí, pero evitó una goleada que muchos daban por hecha y se ganó el derecho a soñar con un milagro en territorio inglés.
Todo se decidirá en Leicester
El 3-1 deja a Inglaterra con ventaja y responsabilidad. El margen es cómodo, no definitivo. Un gol griego en Leicester podría convertir un trámite en una noche tensa.
Las Lionesses han demostrado que tienen recursos de sobra para cerrar la eliminatoria con autoridad. También han dejado claro que aún están lejos de su techo. El camino hacia Brasil 2027 no perdonará más noches tan irregulares como la de Creta. La cuestión ahora es sencilla: ¿usará Inglaterra este aviso para afinarse… o le abrirá la puerta a otra sorpresa en el King Power?





