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Inglaterra sub-21 asegura clasificación a Euro 2027

Inglaterra sub-21 no deslumbró, pero hizo lo justo. Un 0-0 gris ante Eslovaquia sub-21 en Stoke le bastó al equipo de Lee Carsley para sellar su billete a la Euro 2027, y de paso complicar seriamente el sueño de la República de Irlanda.

El partido no tuvo brillo ni ritmo de gran noche. Inglaterra, que llegaba como favorita para encadenar su octava victoria en nueve partidos del Grupo D, se quedó muy lejos de ese guion dominante que se le presupone. Faltó chispa, faltó colmillo, faltó continuidad. Pero no faltó lo esencial: el punto que aseguraba la clasificación matemática para la fase final en Serbia y Albania.

Ese empate, sin embargo, cayó como un jarro de agua fría en Dublín.

Irlanda, de la épica a la calculadora

El equipo de Jim Crawford había resucitado cuando muchos lo daban por muerto. Tras un arranque de campaña que apuntaba a naufragio, la República de Irlanda se enganchó al grupo con una victoria agónica ante Kazajistán en marzo, y luego con un loco duelo a siete goles la semana pasada, también frente al conjunto kazajo, que devolvió la ilusión y las cuentas.

De pronto, el sueño de estar en la Euro 2027 volvía a parecer posible.

Pero el empate de Inglaterra ante Eslovaquia lo cambia todo: el combinado eslovaco alcanza a Irlanda en la clasificación, ambos con 17 puntos, y obliga ahora a los irlandeses a mirar de reojo lo que ocurra lejos de casa.

Una última jornada a contrarreloj

El escenario es claro y cruel: Irlanda debe, como mínimo, igualar el resultado que logre Eslovaquia en su visita a Andorra el martes. Nada menos. El problema es que el contexto no ayuda.

Andorra solo ha ganado dos de sus nueve partidos en este Grupo D. Sobre el papel, un rival manejable para una Eslovaquia que llega con vida y con la moral reforzada tras puntuar en Stoke. Si los eslovacos cumplen con la lógica, la exigencia para Irlanda será máxima.

Y al mismo tiempo, en Cork, no llega un invitado cualquiera.

Inglaterra, ya clasificada, aterriza en Leeside con un objetivo muy concreto: cerrar una fase de clasificación prácticamente perfecta, sin conocer la derrota. El equipo de Carsley no se juega el pase, pero sí el prestigio de una campaña casi inmaculada. No parece el rival ideal para una Irlanda que necesita sumar y, quizá, golear, con la presión de la calculadora pegada al banquillo.

Todo o nada en Cork

El último capítulo se escribirá el martes. Irlanda, empujada por el público en Cork, tratará de completar una remontada que hace solo unos meses parecía impensable. Del “condenados” al “todavía se puede”. Del borde del fracaso a la puerta de la Euro.

Pero ya no depende solo de sí misma.

Inglaterra llega clasificada. Eslovaquia llega lanzada. Irlanda llega obligada. La fase de grupos se acaba, y el margen de error también. El resto, lo dictará una noche que puede marcar una generación entera de los Boys in Green.