Inter presiona por Curtis Jones mientras Liverpool evalúa su futuro
El Inter no suelta a Curtis Jones. Lleva meses llamando a la puerta de Liverpool y, esta vez, en Anfield empiezan a notar que el cerrojo ya no está tan firme.
El club italiano lanzó su último ataque con una oferta de 25 millones de euros. Nuevo intento, mismo resultado: negativa de Liverpool. La respuesta fue clara, pero no definitiva. Jones entra en su último año de contrato y eso, en el mercado actual, siempre termina pesando.
Un precio, una línea roja… que ya no parece tan rígida
Liverpool ha fijado el valor de Jones en torno a los 35 millones de euros, unos 30 millones de libras. En el contexto de la Premier League, en el club consideran que es una cifra más que razonable para un centrocampista formado en la casa, con experiencia en la élite y margen de crecimiento.
El Inter, sin embargo, se plantó inicialmente en esos 25 millones. “Hasta aquí”, trasladaron desde Italia. Pero el mercado rara vez entiende de ultimátums. Los intermediarios no han dejado morir la operación y trabajan ahora en un nuevo paquete cercano a los 30 millones de euros, con una estructura que pueda desbloquear el acuerdo.
Las sensaciones que llegan desde ambas partes son distintas a las de hace unas semanas. En Liverpool ya no se habla de una negativa tajante, sino de la posibilidad de que el club flexibilice su postura si la negociación mantiene este rumbo. El muro empieza a agrietarse.
Iraola quiere claridad, no un culebrón de agosto
En medio de todo este movimiento aparece una figura clave: Andoni Iraola. El nuevo técnico de Liverpool valora a Jones, lo ve útil, encaja con la idea de juego y, en un mundo ideal para él, seguiría contando con el centrocampista en Anfield.
Pero Iraola también sabe cómo funciona el mercado y qué supone convivir con un caso abierto hasta el último día de ventana. Según fuentes cercanas al vestuario, el entrenador ha sido claro internamente: si Jones va a salir, que sea pronto. Nada de un tira y afloja que se prolongue hasta el cierre del mercado, con el riesgo de quedarse sin jugador… y sin tiempo para reaccionar.
Mientras tanto, las conversaciones para renovar al centrocampista no figuran en la agenda. No hay reuniones programadas, no hay avances, no hay señales de que el club se mueva para blindarlo. Ese silencio pesa. Y alimenta la idea de que este verano puede ser el momento de separación para jugador y club.
Un capitán molesto y un gesto que no pasó desapercibido
El futuro de Jones ya estaba bajo la lupa. Pero la reciente pretemporada añadió una escena que ha dado más ruido al asunto.
Tras la victoria de Liverpool ante Wrexham, se produjo un intercambio tenso sobre el césped entre Curtis Jones, Dominik Szoboszlai y Kostas Tsimikas. Nada que ver con una pelea, pero sí un desacuerdo visible. El detalle que lo originó es sencillo, casi mínimo, pero revelador en un vestuario competitivo.
Szoboszlai, al ser sustituido, entregó el brazalete de capitán a Tsimikas y no a Jones. Según fuentes próximas al club, ese gesto no sentó bien al centrocampista inglés, que esperaba recibir la banda. La escena se cerró rápido, sin mayores consecuencias, y desde dentro de Liverpool restan importancia al incidente. Lo consideran un asunto menor, propio de la tensión y del orgullo competitivo.
El problema es que el contexto lo cambia todo. Con el futuro de Jones ya en duda, cualquier chispa se convierte en foco. La imagen del inglés molesto, el brazalete en otra muñeca y el debate abierto sobre su continuidad alimentan la sensación de que algo se está rompiendo.
Inter huele la oportunidad
Desde Milán lo ven claro: el momento es ahora. El Inter ya ha incorporado a John Stones en esta ventana y se siente en posición de fuerza para intentar cerrar a su segundo internacional inglés del verano.
El club italiano percibe que el desgaste entre jugador y entidad puede jugar a su favor. Jones está abierto a la mudanza, la renovación no avanza, el nuevo técnico quiere una resolución rápida y el vestuario ya ha vivido su primer episodio incómodo en torno a su figura.
El siguiente movimiento será clave. Si el Inter eleva formalmente su oferta hasta esa franja de los 30 millones de euros con una estructura convincente, la respuesta de Liverpool marcará el tono del resto del verano. ¿Resistirá Anfield por un canterano al que siempre ha protegido o aceptará que ha llegado la hora de dejarlo volar hacia la Serie A?






