Italia se prepara para el desafío en París tras el triunfo en Bursa
Italia llega a París con algo que le había faltado en el arranque de la nueva era Roberto Mancini: aire. El 4-1 en Bursa ante Turkiye ha soltado piernas y cabeza, pero el seleccionador sabe que Francia, el viernes por la noche, es un examen de otro nivel. Y que será el tercer partido en siete días. Toca rotar. Toca elegir.
De la reacción en Bursa al rompecabezas de París
El segundo ciclo de Mancini empezó con un golpe frío: 0-2 en casa ante Bélgica en el Olímpico de Roma. Un debut gris, sin colmillo. Tres días después, la respuesta: un once renovado, un 4-3-3 más fresco y un triunfo contundente en el Atatürk Spor Kompleksi Matli Stadyumu ante la Turkiye de Vincenzo Montella.
Allí, el técnico apostó por una defensa prácticamente nueva. Michael Kayode debutó como lateral derecho, Matteo Ruggeri ocupó la izquierda, con Alessandro Bastoni y Giorgio Scalvini como pareja de centrales. Por delante, Sandro Tonali mandó en la sala de máquinas, acompañado por Davide Frattesi y Nicolo Fagioli. Arriba, un tridente joven y agresivo: Giacomo Raspadori y los hermanos Esposito, Francesco Pio y Sebastiano.
El resultado fue una Italia más vertical, más liviana. Goles de Bastoni, Frattesi, Kayode y Pio Esposito para firmar un 4-1 que no solo vale tres puntos en la UEFA Nations League 2026/27, sino también una dosis de confianza que el grupo necesitaba con urgencia.
Kayode se gana el sitio, Donnarumma no se discute
Con ese contexto, Mancini no puede ignorar lo que funcionó. Según las informaciones de Sky Sport Italia, Kayode es uno de los nombres con más opciones de repetir en el once. Su debut dejó huella: profundidad, energía y un gol que coronó una noche redonda. En un escenario tan exigente como Francia, renunciar a esa chispa sería un riesgo.
Hay otro puesto intocable: la portería. Gianluigi Donnarumma, capitán y referencia del vestuario, seguirá bajo palos. Ni se debate. La rotación pasará por otros sectores del campo.
Calafiori y Gianluca Mancini apuntan a la defensa
El esfuerzo acumulado y el perfil del rival empujan a cambios en el eje de la zaga. Sky señala dos candidatos claros a volver al once: Riccardo Calafiori y Gianluca Mancini, titulares ante Bélgica y descansando en Bursa.
Calafiori ofrece salida limpia desde atrás y agresividad en la marca. Gianluca Mancini aporta jerarquía, lectura de área y una voz fuerte en la línea defensiva. Bastoni y Scalvini rindieron bien ante Turkiye, pero Francia exige otro tipo de experiencia, otro tipo de colmillo. El seleccionador baraja recomponer la defensa para equilibrar juventud y oficio.
Tonali, al límite; Barella espera su momento
El centro del campo también se mueve. Tonali ha sido el metrónomo en los dos primeros encuentros de esta ventana. Tres partidos en una semana, a ese ritmo, son demasiados incluso para él. La posibilidad de darle descanso es real.
Si el mediocentro se sienta, el relevo natural en la estructura es Nicolo Barella, listo para recuperar galones tras quedarse fuera del once en Bursa. El jugador del Tottenham aporta intensidad, llegada y una lectura táctica que Mancini valora especialmente ante selecciones de máximo nivel.
Quien no quiere soltar el sitio es Frattesi. Llega en un momento dulce, ha marcado ante Turkiye y se ha convertido en un llegador constante desde segunda línea. Todo apunta a que el seleccionador intentará mantenerlo en el once, ya sea con un rol algo más interior o con más libertad para pisar área.
Delantero centro: turno para Moise Kean
En la punta también asoman cambios. Pio Esposito ha sido titular en los dos primeros partidos de la semana y ha respondido con gol. Pero el calendario aprieta y la lógica competitiva abre la puerta a Moise Kean.
El delantero, que ya participó ante Bélgica, podría recuperar la camiseta de nueve titular ante Francia. Más físico, más choque, más profundidad al espacio: un perfil útil frente a una defensa que suele jugar muchos metros más arriba que la de Turkiye. Pio Esposito quedaría como recurso desde el banquillo, listo para agitar el tramo final.
Obligado a tocar las bandas
En las bandas, Mancini no solo piensa en rotar: está obligado. Raspadori ha abandonado la concentración tras el partido de Bursa, así que el seleccionador pierde a uno de sus atacantes más versátiles, capaz de moverse por todo el frente ofensivo.
Ese vacío abre un escenario nuevo en los costados, con la necesidad de redistribuir roles y minutos. Sin Raspadori, Italia pierde pausa y asociaciones entre líneas, pero puede ganar profundidad si elige extremos más verticales. La decisión marcará el tono ofensivo del equipo en París.
Italia llega a Francia con una goleada en el bolsillo, un once en revisión y una certeza: el margen de error se estrecha. La Nations League no espera a nadie. Mancini tampoco.






