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Italia sueña con Guardiola: el precio que rompe el hechizo

La federación italiana se ha permitido soñar a lo grande. El objetivo tiene nombre y apellidos: Pep Guardiola. El precio del sueño, según desvela La Gazzetta dello Sport, es de vértigo: 20 millones de euros netos por temporada para sentarse en el banquillo de la Azzurra.

La realidad económica, sin embargo, golpea con fuerza. La FIGC solo podría llegar, estirándose al límite, a la mitad: unos 10 millones anuales. La distancia no es solo táctica. Es estructural. Y convierte la operación en una quimera.

Maldini y Leonardo, misión Barcelona

Italia sigue esperando una respuesta definitiva de Guardiola. Paolo Maldini, director técnico, y su asesor Leonardo viajaron el pasado fin de semana a Barcelona para mantener una reunión cara a cara con el técnico español. Un movimiento ambicioso, casi de seducción, para intentar convencer al entrenador que ha marcado una era en el fútbol de clubes.

El mensaje que llega desde el entorno de Guardiola, sin embargo, es claro y frío: después de diez años al frente de Manchester City, quiere parar. Descansar. Tomarse un respiro antes de volver a los banquillos. Todos los medios italianos coinciden en ese punto. Y ahí la Azzurra choca contra un muro que no se arregla solo con dinero.

Un “excepción” que no alcanza

Giovanni Malagò, figura clave del deporte italiano y presidente del comité organizador de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Invierno de 2026, ha dejado caer que la federación podría hacer una “excepción” para acercarse a las cifras que exige Guardiola. Un esfuerzo extraordinario para un seleccionador extraordinario.

Pero incluso esa excepción tiene techo. Según Gazzetta, la FIGC no puede ir más allá de los 10 millones de euros anuales. Guardiola, por su parte, mantiene el listón en torno a los 20 millones. El doble.

Demasiado espacio entre las partes. Demasiadas dudas sobre el encaje de un técnico acostumbrado a trabajar a diario con sus jugadores en un calendario de club, ahora trasladado a la lógica intermitente de una selección. Y sobre todo, el deseo declarado de parar tras una década extenuante en Manchester.

Asamblea en Milán, sin humo blanco

Hoy se celebra en Milán una asamblea de la Lega Serie A. Allí estarán Malagò, Maldini y Leonardo para presentar su proyecto a los clubes. Un plan de futuro para la selección y, por extensión, para el fútbol italiano. El contexto es perfecto para un gran anuncio. Pero no lo habrá.

No se espera ninguna comunicación oficial sobre el nuevo seleccionador. Las conversaciones con Guardiola siguen en un punto delicado, casi congelado, entre la voluntad deportiva y el abismo económico.

Mientras tanto, los nombres de siempre se mantienen en el radar. Si Guardiola rechaza la propuesta, Roberto Mancini y Andrea Pirlo aparecen como los principales candidatos para ocupar el banquillo. Dos perfiles muy distintos, dos caminos posibles para la reconstrucción de la Azzurra.

La sensación es clara: Italia ha intentado tocar el cielo con Guardiola. Si el intento se queda en un sueño caro y efímero, la verdadera batalla será elegir quién lidera el siguiente capítulo de una selección que no puede permitirse otro paso en falso.