Iveleary desata su máquina de goles en el PIFC 2026
En Kilmurry, un viernes por la noche que olía a verano y revancha, Iveleary dio el primer golpe serio del McCarthy Insurance Group PIFC 2026. El equipo de Muskerry, herido todavía por la derrota del año pasado en la final ante Aghabullogue en Páirc Uí Chaoimh, se impuso a Glanmire por 4-16 a 3-10 tras un duelo eléctrico, cambiante y con un protagonista absoluto: Chris Óg Jones.
El delantero de Cork firmó una exhibición de depredador del área: 3-4, con hat-trick incluido en el descuento de la segunda parte. Cada vez que el partido pedía un hombre grande, apareció él.
Un inicio tenso, un final desatado
El choque arrancó con vértigo. Ambos equipos amagaron con el gol en los primeros minutos, pero fue Glanmire quien abrió el marcador a los 10 minutos, cuando Tiernan Hourihan puso el 0-1. Ese tanto, sin embargo, actuó como despertador para Iveleary.
Sean O’Riordan y Sam Pickering empezaron a afinar la puntería y el conjunto de Muskerry tomó el mando: 0-4 a 0-1, imponiendo ritmo y presencia física. Parecía que el favorito se acomodaba pronto.
Glanmire, campeón del Cork IAFC en 2024 y cuartofinalista en Premier Intermediate el año pasado, no viajó a Kilmurry para hacer de comparsa. A mitad del primer tiempo, Harry Browne transformó un penalti con frialdad, ajustado al ángulo, y devolvió la igualdad al marcador. Partido nuevo.
Iveleary respondió con una racha productiva en la que Pickering dejó uno de los destellos de la tarde con un precioso tiro de dos puntos. Pero Glanmire se mantuvo firme. Con otro gran disparo de dos puntos, esta vez de Shane O’Driscoll, los de la zona este del condado se colocaron 1-5 a 0-7 arriba en el minuto 27. Silencio inquieto entre la afición de Iveleary.
Entonces llegó el primer giro dramático.
En el tiempo añadido de la primera parte, Iveleary forzó un robo y el balón acabó en los pies de Chris Óg Jones. Un control, un paso al frente y un disparo brutal a la red. Gol. El descanso se alcanzó con Iveleary mandando 1-7 a 1-5, y la sensación de que el partido había cambiado de dueño en un solo latido.
Iveleary acelera… y se duerme
Tras el descanso, Iveleary salió como un equipo que había olfateado sangre. Sean O’Riordan culminó una buena jugada con una definición limpia para el 2-7, y el control territorial empezó a traducirse en dominio psicológico.
Jones volvió a aparecer con su segundo gol, y a ocho minutos del final el marcador era demoledor: 3-10 a 2-8. El encuentro parecía sentenciado. Glanmire, pese a su esfuerzo, daba la impresión de ir quedándose sin respuestas ante la potencia ofensiva rival.
Parecía.
Porque, de repente, el partido se encendió de nuevo.
El susto de Glanmire
Como si alguien hubiera accionado un interruptor, Glanmire se lanzó al ataque sin red. Jeremy Kingston encontró portería con un gol rápido, Brian Galvin lo imitó poco después y, en un abrir y cerrar de ojos, Iveleary vio cómo se esfumaba su ventaja.
El golpe definitivo a la tranquilidad llegó con un dos puntos de Harry Cogan que dejó el marcador igualado. De 3-10 a 4-8 en un suspiro. La grada, incrédula. El banquillo de Iveleary, agitado. El partido, completamente abierto cuando ya parecía archivado.
Ese tramo fue la prueba de carácter que necesitaba este grupo para saber si está listo para ir un paso más allá en 2026.
La respuesta de un aspirante
Iveleary no se hundió. Despertó.
Ian Jones asumió responsabilidad y clavó puntos vitales para recuperar la delantera. Cada envío entre palos era una bocanada de aire para un equipo que había coqueteado con el desastre. Y cuando el reloj ya entraba en el tiempo añadido, volvió a aparecer el hombre de la noche.
Chris Óg Jones, otra vez. Otro desmarque, otra definición letal, otro gol para completar su hat-trick y cerrar el 4-16 a 3-10. No fue solo un cierre estadístico; fue una declaración de intenciones. Iveleary no solo sabe golpear. También sabe sufrir y rematar.
Un bloque que mira hacia arriba
El triunfo tuvo muchas manos. Además de los 3-4 de Chris Óg, Ian Jones sumó 0-5 (incluido un tiro de dos puntos), O’Riordan aportó 1-1, Pickering 0-4 con otro dos puntos, y J Sweeney 0-2. Una producción coral que refuerza la idea de que este equipo no vive solo de su estrella, aunque su estrella marque la diferencia.
En Glanmire, Browne (1-1, con penalti), Kingston y Galvin (1-0 cada uno), junto a los dos puntos de C Hackett, O’Driscoll y Cogan, sostuvieron la rebelión de un bloque que, pese a la derrota, dejó claro que no se rendirá fácilmente en este campeonato.
El siguiente capítulo para Iveleary será ante Bantry Blues. El equipo de John McNulty llegará a esa cita con confianza, puntos en el bolsillo y la sensación de que cada paso los acerca al cuadro final del PIFC.
Es solo julio, pero el mensaje ya está lanzado: para frenar esta máquina llamada Iveleary hará falta algo más que un buen rato de inspiración. Hará falta un equipo realmente excepcional.






