Joey Veerman: Renacer con la Oranje tras su salto al Dortmund
Joey Veerman vuelve a respirar aire de selección. Dos años después de su última convocatoria, el centrocampista de 27 años se asoma de nuevo a la Oranje, y él mismo tiene claro el punto de giro: el salto veraniego al Borussia Dortmund.
El jueves, ante Alemania en la UEFA Nations League, puede culminar el círculo. Nuevo seleccionador, Xavi al mando del banquillo neerlandés. Nuevo club. Y una oportunidad que parecía haberse enfriado tras el último gran golpe: aquella semifinal de la Euro 2024, perdida 2-1 ante Inglaterra en Dortmund, su último partido con la selección absoluta.
De la Euro al vacío
Veerman no era un recién llegado al escenario internacional. Entre 2023 y 2024 sumó 16 internacionalidades a las órdenes de Ronald Koeman y disputó los seis partidos de Países Bajos en la Euro 2024. Era parte del engranaje, un fijo en los planes del técnico.
Luego, el silencio. La derrota ante Inglaterra en el Signal Iduna Park marcó su última aparición con la Oranje. El centrocampista quedó fuera del Mundial 2026 en Norteamérica y su trayectoria internacional se congeló de golpe, sin ruido, sin explicación pública, como tantas veces ocurre en el fútbol de élite.
El salto a Dortmund como punto de inflexión
El verano pasado cambió el guion. Borussia Dortmund activó la cláusula de rescisión de 22 millones de euros en el PSV Eindhoven y firmó a Veerman hasta junio de 2031. Un contrato largo, una apuesta clara y un contexto competitivo distinto, en una Bundesliga que históricamente ha servido de trampolín para muchos neerlandeses.
No fue una incorporación aislada. Su llegada se enmarca en la profunda reconstrucción del Dortmund bajo la batuta del nuevo director deportivo, Nils Ole Book. El encargo era concreto: más calidad técnica en la base, mejor salida de balón, más control en el centro del campo. Veerman encajaba como una pieza hecha a medida.
En el análisis táctico de la temporada 2026/27, su figura aparece como el organizador sereno que Niko Kovac necesitaba para su 3-4-2-1. Un mediocentro capaz de convivir con Felix Nmecha, de dar pausa cuando el partido se rompe y de acelerar cuando la presión rival se abre en canal.
El propio jugador lo resumió sin rodeos al hablar de su traspaso: “Hice un muy buen movimiento. En Dortmund jugamos con dos mediocentros defensivos. Es exactamente mi posición. Así que espero tener aquí también unos minutos en ese puesto”. Nada de reinvenciones forzadas ni experimentos: Veerman ha ido a hacer lo que mejor sabe.
Un mediocentro que cambia partidos
Su impacto no ha tardado en notarse. El ejemplo más claro llegó en el 3-2 remontando ante Hoffenheim a principios de mes. Kovac tiró de él al descanso, con el equipo atascado y sin gobierno en la zona ancha. La entrada del neerlandés cambió el paisaje: más líneas de pase, más calma con el balón, menos pérdidas en zonas comprometidas.
El entrenador no dudó en subrayarlo después: Veerman devolvió el control del mediocampo y ayudó a Dortmund a darle la vuelta a un encuentro que se había complicado desde el primer tiempo. Es precisamente ese tipo de actuaciones, discretas en la estadística pero decisivas en el desarrollo del juego, las que revalorizan a un centrocampista a ojos de cualquier seleccionador.
Desde entonces, su protagonismo ha crecido. Ha encadenado titularidades mientras el Dortmund mantiene un arranque impecable en la Bundesliga. Suma ya siete partidos oficiales con el BVB y hay un dato que no pasa desapercibido: salvo la derrota en la DFL-Supercup ante Bayern München, el equipo ha ganado todos los encuentros en los que él ha participado.
Una segunda vida con la Oranje
Ese rendimiento sostenido ha reabierto la puerta de la selección. Xavi, recién aterrizado en el banquillo neerlandés, busca reconstruir una medular que fue competitiva, pero irregular, en los últimos grandes torneos. Y ahí aparece de nuevo el perfil de Veerman: doble pivote, lectura táctica, pase vertical cuando el equipo lo pide, serenidad en escenarios hostiles.
El contexto no puede ser más simbólico. Su último partido con Países Bajos fue en Dortmund. Su regreso al primer plano se ha cocinado en esa misma ciudad, ahora vestido de amarillo y negro. Y el siguiente examen llega ante Alemania, en una Nations League que el nuevo seleccionador quiere usar como banco de pruebas, sí, pero también como declaración de intenciones.
Veerman ya ha demostrado que puede manejar la presión en un club con exigencia permanente. Ahora la pregunta es otra: ¿está listo para convertirse de nuevo en uno de los metrónomos de la Oranje en un ciclo que apunta a ser tan exigente como el anterior?






