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Joshua Zirkzee: nueva apuesta de Xavi para Países Bajos

La llamada llegó en caliente, casi sin tiempo para digerir el empate. Joshua Zirkzee, delantero del Manchester United, entra a última hora en la convocatoria de Xavi Hernández para la selección de Países Bajos tras la lesión de Brian Brobbey en el Johan Cruyff Arena. Un giro brusco en una noche ya marcada por la polémica.

Brobbey se llevó la mano al isquiotibial poco después de la media hora de juego, cayó al césped y el estadio contuvo la respiración. Alemania siguió jugando, el árbitro no detuvo el juego y la jugada acabó en gol de Felix Nmecha. Protestas, incredulidad y un 0-1 que encendió aún más el ambiente antes del 1-1 final en la UEFA Nations League.

La KNVB confirmó después el peor presagio: Brobbey no podía seguir en esta ventana internacional. Su salida dejaba al debutante Mexx Meerdink como único ‘9’ puro en la lista, tras la baja previa de Donyell Malen. Demasiado riesgo para una selección que encara tres partidos de grupo decisivos.

Xavi no esperó al día siguiente. Nada más sonar el pitido final ante Alemania, movió ficha y pidió refuerzos para la línea más delicada del equipo: la delantera. Con el viaje a Serbia a la vuelta de la esquina, el seleccionador quería un atacante capaz de sostener al equipo lejos de casa y de asociarse con el talento que le rodea.

El debate se encendió de inmediato. Los focos apuntaban a dos nombres conocidos: Wout Weghorst y Memphis Depay, experiencia, jerarquía y goles en noches grandes. Pero Xavi eligió otro camino. El técnico se decantó por Zirkzee, un perfil que encaja mejor en su libreto: delantero técnico, capaz de bajar a recibir, enlazar con los centrocampistas y dar continuidad al juego.

Para Zirkzee, de 25 años, la llamada tiene un peso especial. Es su primera citación con la absoluta desde noviembre de 2024. Se queda así a las puertas de reactivar una carrera internacional que parecía congelada. Suma seis internacionalidades y busca, por fin, ampliar ese registro.

Su papel en el Manchester United ha sido secundario esta temporada. Minutos repartidos, apariciones esporádicas, más banquillo que escaparate. Esa falta de continuidad le había ido alejando poco a poco del radar de la selección. Ahora, el contexto se ha girado de golpe: una lesión, una necesidad táctica y una puerta que se vuelve a abrir.

El estilo de Xavi ha sido determinante. El seleccionador prioriza delanteros que entiendan el juego, que puedan salir del área, asociarse entre líneas y generar ventajas más allá del remate. Ahí Zirkzee ofrece algo distinto a los perfiles más clásicos. No es solo un finalizador; es un enlace, un punto de apoyo para que el equipo respire y se instale en campo rival.

El delantero se incorporará este viernes por la tarde a la concentración en Zeist, donde pasará los pertinentes exámenes médicos en la sede de la KNVB. Si todo va según lo previsto, el sábado se subirá al avión rumbo a Belgrado junto al resto del grupo para preparar el duelo del domingo ante Serbia, también de la Nations League.

Ese encuentro en Serbia es el primero de una serie de tres partidos que pueden marcar el rumbo del grupo. Después, Países Bajos viajará a Grecia y cerrará el tramo recibiendo de nuevo a Serbia en casa. Tres citas, nueve puntos en juego y un objetivo claro: asaltar el liderato.

La ausencia de Brobbey obliga a reorganizar el frente de ataque. Meerdink asoma como opción de área, mientras que Zirkzee puede ofrecer una lectura más combinativa, sobre todo lejos de casa, donde cada balón retenido y cada descarga cuentan. No se trata solo de quién marque, sino de quién haga jugar a los demás.

El reto para Zirkzee es doble: convencer a Xavi de que merece un sitio estable en la selección y demostrar que, pese a su rol secundario en Old Trafford, sigue preparado para el máximo nivel internacional. Belgrado, Atenas y el regreso a casa marcarán el veredicto.

Países Bajos busca puntos, sí, pero también certezas. Y en la delantera, Xavi acaba de dejar claro a quién quiere darle la próxima oportunidad.