Jota regresa al césped con Celtic tras 524 días
Durante 18 meses, el nombre de Jota estuvo ligado más al parte médico que a las alineaciones. Una rotura del ligamento cruzado anterior sufrida ante Dundee United en abril de 2025 le arrancó de golpe el balón de los pies y lo lanzó a un túnel largo, solitario y lleno de contratiempos. Este fin de semana, por fin, se encendió una luz distinta al final de ese camino.
En Lennoxtown, lejos de las gradas llenas y de los focos, el extremo portugués volvió a jugar un partido de fútbol. Cuarenta y cinco minutos en un amistoso a puerta cerrada ante Falkirk que, para él, valen como una final europea. Salió ileso, sin molestias, sin gestos de dolor. Solo eso ya es una victoria enorme.
Un regreso muy esperado
Celtic llevaba semanas mimando cada paso. Jota se entrenaba con el primer equipo, completaba sesiones, participaba en partidos reducidos, pero seguía fuera de las convocatorias. El cuerpo técnico no quiso acelerar nada después de una lesión tan grave y de una rehabilitación plagada de pequeños reveses.
El plan estaba trazado: aprovechar el parón internacional para organizar un “bounce game”, un amistoso pensado casi a su medida, darle ritmo sin el vértigo de un estadio lleno y medir su respuesta real en un contexto competitivo. Ese momento llegó ante Falkirk, y el portugués respondió.
Han pasado 524 días desde su último encuentro oficial. Más de un año y medio de gimnasio, fisioterapia, dudas y paciencia. Volver a pisar el césped en un partido, aunque sea oculto a los ojos del público, marca un antes y un después en su recuperación.
Martin O’Neill ya había dejado caer que esperaba su regreso a la competición oficial alrededor de Halloween. Ahora, con estos primeros 45 minutos en las piernas, ese horizonte empieza a parecer más cercano. El propio técnico había explicado que el atacante brillaba en los partidillos reducidos, pero que aún no lo habían “estirado” del todo. Ese proceso ya ha comenzado.
El día de Jota… y la noche de Lucas Clearie
Mientras todas las miradas internas se posaban sobre el dorsal ilustre que volvía a correr la banda, el marcador del partido contó otra historia. Celtic se impuso 2-0 y el protagonista fue un chico de 17 años que viene llamando a la puerta con insistencia: Lucas Clearie.
El joven delantero, una de las joyas de la cantera, firmó los dos goles del encuentro y confirmó, una vez más, que su momento se acerca. Lleva 15 tantos en 13 partidos con el equipo B en la Lowland League, cifras que no pasan desapercibidas en un club acostumbrado a producir talento ofensivo.
Clearie firmó su primer contrato profesional con Celtic el año pasado y ya ha dado el salto al escenario internacional de formación: el mes pasado fue citado por la selección sub-19 de Escocia para una serie de amistosos ante Finlandia, Czechia y Ucrania. Su doblete frente a Falkirk, aunque sea en un contexto discreto, refuerza la sensación de que el club tiene entre manos a un atacante con instinto y personalidad.
El amistoso sirvió también para que O’Neill diera minutos a jugadores de rotación y a varios jóvenes que no estaban convocados con sus selecciones. Un laboratorio perfecto: sin presión externa, con margen para probar y, sobre todo, con el foco puesto en la condición física de los que necesitan ritmo.
Jota acelera, Celtic se ilusiona
La gran noticia, sin embargo, no aparece en el acta de goleadores, sino en la hoja de minutos disputados. Jota ha completado su primer tramo de partido desde aquella tarde fatídica ante Dundee United. Sin recaídas. Sin gestos de preocupación del banquillo. Solo fútbol.
O’Neill ya había dejado entrever hace unos días que el extremo podría estar listo “antes de lo que pensaba”. El rendimiento en los ejercicios reducidos apuntaba en esa dirección. Faltaba la prueba del partido, de los duelos, de los cambios de ritmo largos. Ese examen inicial está aprobado.
Ahora se abre una nueva fase: aumentar progresivamente la carga, alargar esos 45 minutos, acercarlo a una convocatoria real. El calendario se aprieta, los objetivos se definen y Celtic sabe que recuperar a un jugador del impacto de Jota puede cambiar el paisaje del tramo decisivo de la temporada.
El portugués ha vuelto a pisar el césped en un partido. Clearie ha dejado claro que quiere un sitio en el futuro inmediato del club. Entre la experiencia que regresa y la juventud que irrumpe, la pregunta ya no es si Celtic tendrá opciones, sino cuánto puede crecer este equipo cuando ambos estén listos para una tarde grande en Celtic Park.






