Logotipo completo Alargue Final

Karim Benzema y Zidane: Una nueva era para Les Bleus

Karim Benzema no duda: “Si es Zidane, sí, estoy muy feliz”. El mensaje es claro, directo, casi un guiño público a la Federación Francesa en plena cuenta atrás hacia una de las transiciones más simbólicas de la historia de Les Bleus.

El delantero, en una charla distendida con Konbini para la sección “In or Out”, dejó a un lado cualquier pose diplomática. Habló como lo que se siente al lado de Zinedine Zidane: “Es una leyenda, es el hermano mayor”. No hacía falta mucho más para entender el vínculo. Juntos levantaron Champions League en cadena en el Santiago Bernabéu y construyeron una relación que va más allá del vestuario.

El fin de una era, el inicio de otra

Tras la eliminación de Francia en semifinales del Mundial 2026, el ciclo de Didier Deschamps se apaga a toda velocidad. Años de estabilidad, finales y títulos que desembocan ahora en un cambio de mando que el país llevaba tiempo esperando. Zidane, largamente deseado como seleccionador, está a un paso de tomar el control del banquillo.

La Fédération Française de Football ya ha marcado la fecha clave: este martes, rueda de prensa con Philippe Diallo al frente, después de una reunión extraordinaria del comité ejecutivo esa misma mañana. Todo apunta a un único desenlace. Salvo giro de última hora, el presidente presentará oficialmente a Zidane como sucesor de Deschamps. Diallo ya había prometido un anuncio antes de final de mes; todo indica que ha llegado el momento de cumplirlo.

Benzema, 38 años y una puerta que se entreabre

La llegada de Zidane a Les Bleus enciende de inmediato otra pregunta: ¿y Benzema? Con 38 años, el delantero se resiste a abandonar la élite del gol. Sus números hablan. En Al-Hilal suma nueve tantos en 13 partidos esta temporada, después de un paso demoledor por Al-Ittihad, donde firmó 57 goles en 87 encuentros.

No es un delantero retirado en vida. Es un veterano que sigue afinado en el área.

El regreso a la selección, sin embargo, no depende de la nostalgia ni de viejos méritos, sino de la idea de Zidane y del nuevo mapa ofensivo de Francia. La competencia ha cambiado de rostro: irrumpen jóvenes como Michael Olise y Bradley Barcola, que se mezclan con figuras ya consolidadas como Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé. La delantera francesa se ha rejuvenecido y diversificado. Para Benzema, cualquier opción de volver pasaría por encajar en ese nuevo ecosistema, no por su pasado.

Zidane y Benzema, una sociedad que marcó una era

En el Real Madrid, Zidane encontró en Benzema a uno de sus socios más fiables. Entre 2016-18 y 2019-21, el francés fue una pieza estructural en el ataque blanco. Marcó 108 goles bajo las órdenes de Zizou, solo por detrás de Cristiano Ronaldo en esa etapa.

No era solo una cuestión de cifras. Benzema interpretaba los espacios, se sacrificaba para potenciar a Ronaldo y Gareth Bale en el célebre tridente “BBC” y, al mismo tiempo, sostenía algunos de los tramos más demoledores del equipo en ataque. Zidane confiaba en él como pocos entrenadores lo habían hecho antes. El entendimiento entre ambos, uno en la banda y otro en el área, fue el eje silencioso de un ciclo histórico.

Ese ciclo se tradujo en títulos a un ritmo casi irrepetible: tres Champions League consecutivas (2016, 2017, 2018), dos Ligas, varias Supercopas de Europa y de España, y Mundiales de Clubes. Dos etapas en el banquillo, una misma constante: Benzema como referencia, como enlace, como delantero total.

Un vestuario que cambia, un símbolo que vuelve

El posible desembarco de Zidane en la selección no solo implica un cambio de entrenador. Supone un cambio de jerarquías, de discurso y de identidad futbolística. En ese contexto, la figura de Benzema aparece como una pieza emocionalmente poderosa, pero tácticamente condicionada por la evolución del grupo.

El propio delantero lo sabe. No promete nada, no exige nada. Solo deja claro que, si el que llega es Zidane, él está “seriamente feliz”. La frase suena a respaldo, a gratitud y también a disponibilidad implícita.

La Federación acelera, el país espera, los focos apuntan a ese atril donde Diallo pronunciará el nombre que todos intuyen. Y mientras Francia se prepara para cerrar el capítulo Deschamps y abrir el de Zidane, una duda flota en el ambiente: ¿se reencontrarán de nuevo, esta vez con la camiseta de Les Bleus, el “hermano mayor” y el delantero que nunca dejó de creer en él?