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Kayode brilla en su debut con Italia en Bursa

Italia no solo ganó en Bursa. Se reconcilió con su propia imagen. Y lo hizo de la mano de un debutante de 22 años que jugó como si llevara una década con la camiseta azzurra: Kayode.

Un debut a golpe de carácter

El lateral, pieza fiable en la Premier League con Brentford, recibió por fin su primera oportunidad con la absoluta. No tardó en agarrarla con fuerza. En una noche empapada de lluvia y ruido en el Ataturk Spor Kompleksi Matli Stadyumu, se metió de lleno en los dos primeros golpes de Italia.

Primero, un disparo suyo obligado a la estirada del portero dejó el balón muerto para que Davide Frattesi apareciera y empujara el 0-1. Sin tiempo para que Turquía se recompusiera, Kayode firmó el segundo: esta vez no hubo rechace ni suspense, solo la frialdad de un jugador que parecía llevar muchos más partidos internacionales a la espalda.

Italia, herida por el 2-0 encajado días antes ante Bélgica, jugaba como un equipo que tenía algo que demostrar. Y lo demostró desde el primer minuto.

De la depresión a la reacción

El contraste con la derrota ante Bélgica fue brutal. Donde antes hubo dudas, ahora aparecieron decisión y agresividad. Roberto Mancini presentó una selección reconocible en su idea, pero muy distinta en su actitud. En un ambiente hostil, con la grada turca empujando cada choque, la Azzurra no se encogió. Mandó.

Kayode habló después del encuentro con RAI Sport y dejó claro el cambio interno del grupo. La plantilla había llegado a Bursa con un objetivo: silenciar las críticas y dejar claro que el tropiezo en la Nations League no era el inicio de una caída, sino un desliz puntual en el camino.

El lateral lo resumió con sencillez: jugaron con “simplicidad fantástica y determinación” en ese primer tiempo. Eso se vio en cada presión, en cada salida desde atrás sin florituras, en cada ataque directo a una defensa turca que nunca encontró la manera de respirar.

Bastoni, Esposito y un marcador contundente

La superioridad italiana no se quedó en los dos zarpazos iniciales. Alessandro Bastoni se sumó a la fiesta para ampliar la ventaja y Francesco Pio Esposito remató la noche con otro gol que selló un 1-4 tan claro como necesario para el ánimo del vestuario.

Turquía apenas pudo agarrarse al tanto de Baris Alper Yilmaz, un consuelo en el marcador más que una amenaza real a la autoridad visitante. El resultado reflejó con fidelidad lo que se vio sobre el césped: una Italia liberada, agresiva y, por momentos, implacable.

El arma secreta: los saques de banda de Brentford, versión Azzurra

Kayode no solo dejó su huella en el marcador. Trajo al escenario internacional una de las señas de identidad que más llaman la atención en Brentford: sus saques de banda kilométricos.

Cada vez que el balón salía cerca del área turca, el lateral buscaba la toalla, secaba el balón como podía en medio de la lluvia y preparaba un lanzamiento que convertía un simple saque de banda en una especie de córner. En un campo pesado, embarrado, con la pelota resbalando sobre el césped, esos detalles marcaron territorio.

Italia ganó así una dimensión extra en el último tercio del campo. Cada saque de banda largo obligó a la zaga turca a defender un nuevo centro, una segunda jugada, un posible remate perdido. La presión no solo llegaba con el balón en juego; también cuando se paraba.

Kayode reconoció que el plan estaba trabajado, pero que la tormenta complicó la ejecución. Habían ensayado esas rutinas a balón parado, aunque la lluvia y el barro no facilitaron precisamente repetirlas con la precisión del entrenamiento. Aun así, el mensaje quedó claro: esta Italia busca ventajas en cada rincón del juego.

Francia en el horizonte

Con un debut tan completo, Kayode no se detiene a recrearse. El 1-4 en Turquía no es un punto final, sino un punto de partida. El vestuario mira ya al siguiente examen, uno de los más duros posibles: Francia.

La goleada en Bursa ha devuelto confianza a una selección que venía golpeada por la inconsistencia. El grupo necesitaba un partido así, contundente en el marcador y convincente en las sensaciones, para relanzar su camino en la fase de grupos de la Nations League.

Kayode lo expresó con claridad: querían “probar algo y empezar la remontada”. Lo han hecho con una actuación que mezcla carácter, eficacia y un debut que difícilmente se borrará de su memoria.

Ahora llega Francia. Y la verdadera pregunta es si esta versión de Italia, la que apareció bajo la lluvia de Bursa, ha venido para quedarse.