Logotipo completo Alargue Final

Kerolin: La exportación más cara de la Women’s Super League

Duró poco. Apenas 18 meses después de aterrizar en la Women’s Super League procedente de la NWSL, Kerolin está a punto de marcharse convertida en la exportación más cara de la historia del campeonato inglés.

Su fichaje por Barcelona, cifrado en 1,28 millones de libras, está listo para derribar el récord que ostentaba hasta ahora el traspaso de Olivia Smith de Liverpool a Arsenal el pasado verano. El club azulgrana, que nunca había superado la barrera del medio millón de libras por una jugadora, está dispuesto a dinamitar su propia política de fichajes por la brasileña.

Porque Kerolin es la excepción. Siempre lo fue. Desde aquellos días jugando descalza con chicos en las calles de São Paulo, cuando confesaba que el balón dolía al golpearlo, pero no dejaba de hacerlo. Diferente desde el origen.

De campeona en Inglaterra a apuesta total del Barça

Su salto al cuatro veces campeón de Europa tiene algo de destino cumplido. Es el camino que ella misma había imaginado. “Siempre las jugadoras mejor valoradas están aquí o en España. Para estar en la visión del mundo”, dijo a Sky Sports cuando firmó por Manchester City en enero de 2025.

Se marcha como campeona de la WSL.

No hace falta vestir de azulgrana para entrar en la élite absoluta del fútbol femenino, pero ayuda. Las últimas cinco ganadoras del Balón de Oro defendían la camiseta del club catalán cuando levantaron el trofeo. Kerolin está a punto de convertirse en compañera de la actual poseedora del premio, Aitana Bonmatí.

Si el Balón de Oro es la misión, Barcelona ha demostrado tener el camino. Es un terreno fértil para la notoriedad y los títulos, con los trofeos casi garantizados y el escaparate ideal para brillar en un equipo en plena reinvención bajo el mando de Pere Romeu. El verano ha sido de sacudida: se han marchado nombres pesadísimos como Alexia Putellas, Ona Batlle o Mapi León.

El verdadero punto de inflexión, sin embargo, llegó con la salida de Salma Paralluelo. La delantera de 22 años, que marcó dos goles en la última final de la Champions y encarnaba el futuro del ataque culé, se quedó sin club tras no alcanzar un acuerdo para renovar. Un perfil joven, voraz, con hambre insaciable de éxito. Muy parecido al de Kerolin.

La brasileña, que en su día también despertó el interés de Arsenal, encaja como heredera natural de ese rol.

Un fichaje que rompe el tablero

Barcelona necesita a Kerolin más de lo que la necesita el propio City, donde la competencia por las bandas es feroz. El precio lo dice todo. El club no solo paga por una jugadora determinante, paga por enviar un mensaje.

Mantenerse como la gran superpotencia europea sale caro. En los últimos años, la entidad ha vivido bajo estrecheces económicas, tirando de su magnetismo global para atraer y retener a las mejores. Pero el resto se ha puesto al día; ya no basta con el escudo.

Para seguir en cabeza, el Barça debe demostrar que también puede ir fuerte al mercado. El fichaje de Kerolin es una declaración de intenciones para un vestuario que ha visto salir a cuatro figuras de primer nivel en apenas unas semanas. Es la prueba de que Romeu está remodelando su baraja, no demoliéndola.

No es un capricho. No es un fichaje de ego.

Los números sostienen la apuesta. En 26 partidos de WSL con Manchester City, Kerolin firmó 12 goles. Solo Khadija Shaw y Stina Blackstenius presentan un mejor promedio de tantos por 90 minutos en ese periodo. Ninguna futbolista de la liga intentó ni completó más regates que ella.

Su catálogo es de jugadora total: combina gol y último pase, desequilibrio con balón y trabajo sin él, y una velocidad explosiva hacia adelante y hacia atrás. Puede aparecer por ambas bandas, tiene disparo para marcar golazos y la calidad suficiente para inventar algo distinto en cada ataque.

Un adiós prematuro… y un negocio redondo

En Manchester, su salida menos de dos años después de llegar sabrá a despedida anticipada. Sobre todo para Shaw, máxima goleadora del City, a la que Kerolin surtió de asistencias una y otra vez.

Pero el fútbol de élite también es balance de cuentas. Y aquí las dos partes ganan.

City obtiene un retorno extraordinario por su inversión inicial y abre espacio para que alguna de sus otras atacantes de banda dé un paso al frente. Aoba Fujino, Mary Fowler, Iman Beney o la recién llegada Beth Mead aparecen como candidatas naturales para ocupar ese hueco.

Barcelona, por su parte, ha despertado. Percibe mejor que nunca la presión de una competencia que ya no se conforma con perseguirla, sino que quiere destronarla. Sigue siendo el listón máximo del éxito en Europa, pero necesita combustible nuevo para mantener esa altura de vuelo.

Kerolin llega precisamente para eso. Para que el Barça no solo recuerde quién fue, sino que demuestre quién quiere seguir siendo.