Kobbie Mainoo y la historia de héroes inesperados en el Mundial
Hace sesenta años, Inglaterra descubrió que los héroes del Mundial no siempre son los que aparecen en la primera línea del guion. Aquella tarde en Wembley, el mundo esperaba a Jimmy Greaves. Acabó eternizando a Geoff Hurst.
El delantero de West Ham había empezado el torneo por detrás en la jerarquía. Greaves, ídolo absoluto, era el nueve indiscutible, el hombre del que hablaban los padres a sus hijos con los ojos encendidos. Una lesión lo cambió todo. La desgracia de uno abrió la puerta a la oportunidad de otro. Hurst entró, marcó un hat-trick histórico ante Alemania Occidental y se quedó a vivir para siempre en la memoria colectiva del fútbol inglés.
Esa historia, tan repetida como irrepetible, vuelve ahora a escena cuando se habla de Kobbie Mainoo y del papel que puede jugar en el próximo Mundial. No es titular indiscutible, no encabeza todas las quinielas, pero su nombre empieza a colarse en las conversaciones serias.
Preguntado por si siente cierta empatía por Mainoo, dado que Inglaterra ha echado en falta control en el centro del campo por momentos, Michael Owen no duda. El exinternacional, embajador en el Reino Unido de Casino.org, lo ve preparado para irrumpir si el torneo se lo permite: “Un poco sí, porque creo que definitivamente tiene la capacidad para desempeñar un papel en el Mundial. Y quién sabe. Las cosas cambian, aparecen héroes inesperados”.
Owen tira entonces de la referencia más poderosa que tiene el fútbol inglés: “Nuestro mayor momento de la historia, ganar el Mundial… ¿quién habría pensado que Geoff Hurst iba a jugar? Jimmy Greaves era lo mejor desde el pan de molde. Mi padre no deja de hablar de Jimmy Greaves. Cuando alguien discute el mejor once de Inglaterra, mi padre dice ‘Jimmy Greaves’ sin pensarlo. Era increíblemente bueno. Pero pasan cosas y, de repente, juega Geoff Hurst… y mirad lo que ocurre”.
El mensaje es claro: nadie puede desconectarse. Ni siquiera quienes hoy parecen secundarios. “Puede haber, o podría haber, una sorpresa. Y podría ser Mainoo, no puedes bajar la guardia”, advierte Owen, antes de poner el listón de exigencia donde él cree que debe estar una selección como Inglaterra.
Hasta ahora, el camino ha estado lleno de dudas y reproches en la opinión pública, pero el exdelantero recuerda que el listón competitivo debía ser otro: “En realidad, con lo que hemos hecho hasta ahora, si nos hubieran eliminado, habría habido una enorme investigación. Quiero decir, nadie debería estar realmente en nuestra liga”.
Owen mira hacia atrás y cuestiona el relato épico construido alrededor de algunos rivales: “Hemos vendido el partido contra México como si fuera el más difícil de todos los tiempos, pero vamos, seamos serios. Noruega… si jugáramos contra Noruega en campo neutral, digamos en España mañana, la gente esperaría que ganáramos 2-0 o 3-0. Así que, viéndolo con perspectiva, deberíamos estar venciendo a todos los equipos”.
El tono cambia cuando aparece un nombre sobre la mesa: Argentina. Ahí, Owen marca una línea roja clara. “Este es ahora el primer partido de verdad, este sí es un partido de verdad, este es un cara o cruz, este es el que nos va a poner a prueba”, subraya. Todo lo anterior, sostiene, entra en la categoría de lo esperable: “Hasta ahora todo ha sido lo que se debería esperar de Inglaterra, seguramente”.
A partir de aquí, Owen anticipa turbulencias. Nada de caminos rectos, nada de guiones previsibles: “Ya veremos, pero si vamos a ganarlo, va a haber muchísimos giros y vueltas, y muchos héroes de los que ni siquiera estamos hablando ahora mismo. Y Mainoo podría ser uno de ellos”.
Geoff Hurst lo fue cuando nadie lo veía venir. Hoy, otra generación mira al banquillo y al centro del campo, preguntándose quién será el próximo nombre que rompa el orden establecido en el escenario más grande de todos.






