Logotipo completo Alargue Final

Kobbie Mainoo: El próximo héroe inesperado del Mundial

Hace sesenta años, Inglaterra descubrió que los héroes del Mundial no siempre son los que aparecen en la portada del álbum de cromos. En Wembley, bajo la lluvia de papel y nervios, un delantero que arrancó el torneo a la sombra terminó grabando su nombre en la historia: Geoff Hurst, hat-trick ante Alemania Federal y una Copa del Mundo levantada en casa.

Delante de él, al inicio, estaba Jimmy Greaves. El goleador de moda, el ídolo del país, el hombre del que todos hablaban. Una lesión lo apartó del camino y abrió la puerta a Hurst. El resto ya forma parte del imaginario colectivo del fútbol inglés: la frase “it’s all over” retumbando, aficionados invadiendo el césped y un título que nadie ha vuelto a repetir con la camiseta de los Three Lions.

Ese recuerdo sirve hoy como marco para otra historia que todavía no se ha escrito. Owen, antiguo internacional inglés y embajador en Reino Unido de Casino.org, ve en Kobbie Mainoo el perfil perfecto para ese papel de héroe inesperado. Y no duda en decirlo.

“Un poco sí que me da pena por él, porque creo que tiene claramente la capacidad para jugar un papel en el Mundial. Y quién sabe. Las cosas cambian, aparecen héroes improbables”, explica en declaraciones a GOAL.

La comparación le sale sola: si Hurst emergió desde la segunda fila, ¿por qué no podría hacerlo Mainoo desde un centro del campo que, por momentos, ha pedido a gritos más control?

Owen vuelve a 1966 para subrayar el mensaje. “Nuestro mayor momento como país, ganar el Mundial… ¿quién habría pensado que Geoff Hurst iba a jugar? Jimmy Greaves era lo mejor que había. Mi padre no deja de hablar de Jimmy Greaves. Cuando alguien discute sobre el mejor once de Inglaterra, mi padre dice ‘Jimmy Greaves’ sin pensarlo. Era increíblemente bueno. Pero pasan cosas y, de repente, juega Geoff Hurst, y mirad lo que sucede”.

La lección es clara: nadie está definitivamente fuera del relato. Ni siquiera un joven centrocampista que, por ahora, observa más que protagoniza. “Puede haber, o podría haber, una sorpresa. Y podría ser Mainoo, no te puedes desconectar”, avisa Owen, que también lanza un mensaje contundente sobre el rendimiento colectivo de Inglaterra hasta ahora.

Para él, todo lo vivido antes del cruce ante Argentina entra en la categoría de lo obligatorio, no de lo extraordinario. “En realidad, con lo que hemos hecho hasta ahora, si nos hubieran eliminado habría habido una enorme investigación. Nadie debería estar realmente a nuestro nivel”, sentencia. La crítica apunta a la tendencia a inflar rivales que, a su juicio, Inglaterra debería superar con autoridad.

“Lo hemos vendido como si México fuera el partido más difícil de la historia, pero vamos”, dispara. Y baja el ejemplo al terreno de lo cotidiano: “Noruega, si jugamos contra Noruega en un campo neutral, digamos en España mañana, la gente esperaría que ganáramos 2-0 o 3-0. Así que, mirándolo bien, deberíamos estar ganando a todos”.

Para Owen, lo que viene ahora sí cambia el tono. “Este de ahora, Argentina, es el primer partido de verdad, este sí es un partido de moneda al aire, este sí nos va a poner a prueba”, admite. Todo lo anterior, insiste, entra dentro de lo esperable para una selección del nivel de Inglaterra: “Hasta ahora ha sido lo que se debería esperar de Inglaterra, sin más”.

Ahí, en ese nuevo escenario de máxima exigencia, es donde el exdelantero cree que se escribirán las historias que hoy aún no tienen nombre. “Ya veremos, pero si vamos a ganarlo, habrá muchísimos giros, muchísimos héroes de los que ahora ni siquiera estamos hablando. Y Mainoo podría ser uno de ellos”.

Hace seis décadas, un suplente llamado Geoff Hurst convirtió la oportunidad más inesperada en el mayor día del fútbol inglés. Hoy, mientras el camino hacia el título se estrecha y la presión sube, la pregunta vuelve a flotar en el aire: ¿quién será el próximo en salir desde la sombra para cambiarlo todo?