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Kylian Mbappé y el impacto del VAR en el fútbol moderno

Kylian Mbappé no buscó excusas. Falló el penalti y lo asumió. Pero el capitán francés dejó al descubierto, con una sinceridad poco habitual en una estrella de su tamaño, cómo una secuencia caótica alrededor del VAR puede desordenar incluso la mente más acostumbrada a la presión.

“Yo no tiré bien”, reconoció Mbappé, en declaraciones recogidas por RMC Sport.

La frase llegó sin rodeos, sin intentar esconderse detrás del tumulto arbitral que rodeó la acción. A partir de ahí, explicó una escena que retrata a la perfección el desconcierto que el videoarbitraje sigue generando sobre el césped.

Primero, el árbitro le señala penalti. Mbappé se asegura: le pregunta si la revisión del VAR ha terminado. La respuesta es clara: sí. El delantero entra entonces en su ritual. Ousmane Dembélé le entrega el balón, él se aísla, se concentra, se prepara para el golpeo. Todo lo que ha hecho cientos de veces.

Y de repente, el giro.

El colegiado vuelve hacia él cuando ya está metido en la rutina mental del lanzamiento… para decirle que no hay penalti. El delantero queda en tierra de nadie. “No sé, cojo el balón, lo vuelvo a poner pensando que hay penalti, y me dice: ‘No, espera, hay una acción dos minutos antes que hay que revisar’”, relató Mbappé, describiendo una secuencia que rompe cualquier hilo de concentración.

El tiempo se estira, el juego se detiene, las dudas se multiplican. El delantero espera, el estadio también. La tecnología rebobina el partido mientras los futbolistas tratan de no perder el pulso competitivo. Cuando por fin se confirma la decisión, el balón vuelve al punto fatídico, pero la escena ya no es la misma. Tampoco la cabeza del lanzador.

Mbappé, sin embargo, no se refugió en el caos para justificar el error. “Así es, me dejé distraer”, admitió. El matiz es importante: no señaló directamente a los árbitros ni al sistema, se señaló a sí mismo. Y dejó otra reflexión que va mucho más allá de un simple penalti fallado.

“He vivido muchos escenarios sobre cómo concentrarme en un penalti, pero este todavía no lo había considerado”, confesó. Un detalle revelador. Incluso para un especialista en grandes noches, el fútbol moderno sigue generando situaciones nuevas, grietas psicológicas que obligan a reinventar rutinas y mecanismos de concentración.

Para Mbappé, lo ocurrido no es una anécdota aislada, sino un síntoma de época: “Es un escenario que tendremos que considerar porque el árbitro puede decirte que hay penalti y, dos minutos después, decirte que no”. Ahí aparece el diagnóstico más contundente de la noche: “Es parte del nuevo fútbol. Es el nuevo fútbol con VAR, hay que adaptarse”.

La frase resume el choque entre la élite de siempre y el contexto actual. La tecnología corrige, revisa, rectifica. Pero también interrumpe, enfría, altera ritmos y emociones. Los futbolistas, incluso los más preparados, se ven obligados a competir en un entorno donde nada es definitivo hasta que la pantalla lo confirma.

Mbappé falló. Lo aceptó. Y dejó una pregunta flotando sobre el césped: ¿quién se adaptará antes a este nuevo fútbol, los árbitros, la tecnología… o los propios jugadores que tienen que decidir partidos mientras todo se detiene alrededor?