Lamine Yamal: El talento que busca la victoria
La selección española salió de Split con algo más que tres puntos y una remontada de carácter ante Croacia (2-1). Salió con una confirmación: este equipo ya sabe ganar en ambientes hostiles. Pero en el vestuario, mientras el grupo celebraba, había un futbolista que no sonreía del todo.
Lamine Yamal, el chico que desborda como un veterano y carga con expectativas de estrella, se marchó enfadado. No por el juego. Por el gol que no llegó.
Un talento que no se conforma
Durante largos tramos del partido, el extremo del Barça fue la chispa que sostuvo a España en campo rival. Encara, rompe líneas, obliga a los laterales a retroceder y a los centrales a salir de zona. En Split lo volvió a hacer una y otra vez. Pero cada ocasión fallada le pesó como si el marcador fuera en contra.
Pedri, que le conoce bien tanto en la selección como en el club, lo explicó sin rodeos tras el encuentro, en declaraciones recogidas por Marca. Para el canario, la cara larga de Yamal no es un gesto de capricho, sino una señal de hasta dónde se exige el propio jugador.
“Otro gran partido, le faltó puntería, esa finura de los últimos encuentros, pero se va muy enfadado cuando hace un buen partido y desperdicia esas ocasiones que le hemos visto tener hoy, que se ha ido al banquillo un poco enfadado”, relató el centrocampista.
Ahí está el matiz que cambia el relato. No es un joven satisfecho con el aplauso fácil. Es un futbolista de 19 años que quiere decidir, que mide su actuación por lo que deja en el marcador, no solo por lo que genera.
Influencia sin gol
La estadística dirá que Yamal no marcó. El partido cuenta otra cosa. Cada vez que recibía abierto, Croacia se veía obligada a ajustar. Doble marca, ayudas constantes, defensas que abandonaban su sitio para tapar su zurda. Ese simple movimiento abría pasillos interiores para que España atacara con más claridad en la segunda parte.
Pedri lo subrayó: aunque el último toque no acompañe, el impacto de su compañero es evidente. “Siempre quiere marcar, siempre quiere aportar cosas al equipo. Siempre, aunque no marque o asista, aporta mucho porque atrae a muchos jugadores. Es un jugador diferencial que nos da mucho y, por suerte, lo tenemos en la selección y en el Barça”, añadió el tinerfeño.
La frase “jugador diferencial” no es gratuita. En Split, cada vez que España necesitó una salida limpia ante la presión croata, el balón buscó a Yamal. Y de ahí nació buena parte de la presión sostenida que acabó inclinando el duelo.
La remontada no llegó por una acción aislada. Llegó tras muchos minutos obligando al rival a correr hacia su propia portería. Y en ese guion, el extremo fue protagonista aunque el acta no recoja su nombre entre los goleadores.
España crece… y también sus jóvenes
Mientras las miradas se iban hacia Yamal, el colectivo dejó otra noticia importante: esta España ya sabe remontar fuera de casa y en un contexto exigente. El equipo supo ajustar, cambiar el ritmo y darle la vuelta al marcador, un síntoma de una selección que gana recursos tácticos y carácter competitivo.
El grupo mezcla jerarquía y descaro. Veteranos que sostienen el plan, jóvenes que aceleran el juego sin complejos. Entre estos últimos, Yamal se ha instalado ya en un escalón distinto: no solo pertenece al nivel de élite, sino que se le exige como a un veterano.
Ahí aparece el desafío que le espera. Transformar la frustración de noches como la de Split en combustible. Afinar de nuevo esa puntería que ha marcado su irrupción meteórica tanto en el Barça como con España. Convertir el enfado en determinación, no en peso.
Un calendario que no da tregua
El parón de selecciones se cierra y la plantilla vuelve a repartirse por Europa. Para Yamal y Pedri, el foco regresa a la rutina frenética: LaLiga, Europa, viajes, partidos cada tres días con el Barça. Sin apenas tiempo para digerir lo que pasó en Croacia.
Más adelante, en noviembre, el escenario volverá a cambiar de camiseta pero no de exigencia. España visitará Praga el jueves 12 de noviembre de 2026 para medirse a la República Checa, y tres días después afrontará un duelo de máximo escaparate en Madrid ante Inglaterra.
Serán noches pensadas para futbolistas como él. Partidos que piden personalidad, desequilibrio, valentía. Justo lo que ya ofrece. Falta que se reencuentre con ese golpe final que tanto se reprochó en Split.
Porque si así de enfadado juega a este nivel, ¿qué techo tendrá cuando esa rabia se convierta en puro instinto goleador?






