Leboeuf desafía a Mbappé sobre el juego colectivo
Kylian Mbappé vive donde pocos pueden respirar: en la élite absoluta. A sus 27 años, mantiene unos números que le colocan en la misma estantería que Messi y Ronaldo, instalado en ese territorio reservado a los futbolistas que definen épocas. Le gusta el foco, lo reclama, lo asume. Pero surge la pregunta incómoda: ¿acepta ser uno más cuando el juego lo exige?
Frank Leboeuf, campeón del mundo con Francia y voz autorizada por experiencia y carácter, no lo ve tan claro. En declaraciones a GOAL, el exdefensa fue directo al corazón del debate.
“Está creado para ser el hombre principal”, explicó. “Desde que tiene ocho años el mundo le ha prometido que iba a ser uno de los mejores porque era increíble muy joven y siguió haciendo lo correcto para convertirse en uno de los mejores”.
Hasta ahí, el relato del elegido. Pero el giro llega después.
El choque entre la estrella y el colectivo
Leboeuf subraya que, en los últimos años, el propio Mbappé —y el fútbol en general— han chocado con una verdad vieja como el balón: el equipo está por encima de cualquier nombre.
“Descubrimos últimamente, o él lo descubrió, que el fútbol es un juego colectivo y que, en realidad, el equipo es la estrella”, apuntó el excentral. Para sostener su tesis, tiró de ejemplos recientes: los grandes campeones de Champions League, desde el Liverpool de Jürgen Klopp hasta el actual Paris Saint-Germain, construidos sobre un bloque, no sobre un solo rostro en los carteles.
Leboeuf se detuvo en el caso de Real Madrid, un equipo que, según él, no siempre jugó bien pero sobrevivió y ganó desde el espíritu común. “Cuando el Real Madrid jugó de forma horrible y no debería haber llegado a la final contra Liverpool. Cuando jugó contra Chelsea, Paris Saint-Germain, Manchester City… no había manera de que debieran ganar esos partidos, pero lo lograron por el espíritu colectivo”.
Ahí coloca el gran “pero” a Mbappé. “Creo que Kylian no tiene eso en su ordenador”, lanzó, con una frase tan gráfica como dura. Y remató: “Cuando no lo tienes, es difícil instalarlo, especialmente en este mundo donde tienes que ser una estrella muy rápido, porque vivimos en lo que llamo una dictadura de la urgencia y también porque nos hemos vuelto muy individuales”.
El peso del Balón de Oro y el culto al individuo
Leboeuf no carga solo contra Mbappé. Apunta al ecosistema entero. El Balón de Oro, el culto a la marca personal, el ruido permanente en redes y medios.
“El Balón de Oro se volvió muy importante, mientras que en mi época lo ganabas y cinco minutos después se olvidaba”, recordó. “Es un mundo diferente y no es solo Kylian Mbappé culpable de eso. Creamos importancia en sitios donde no debería haberla y estamos absolutamente equivocados, porque el fútbol nos muestra en cada partido que si no juegas juntos no funciona”.
Para sostener esa idea, el francés rescató dos proyectos galácticos que, a su juicio, no alcanzaron el máximo por falta de engranaje colectivo: el tridente Neymar–Messi–Mbappé en Paris Saint-Germain y el actual intento de encajar a Vinicius Jr con Mbappé en Real Madrid. “No funciona porque no encajan en un espíritu colectivo y eso es lo que hay”, sentenció.
De Salah a De Bruyne: las estrellas que sí ven el juego
Cuando Leboeuf quiere explicar qué tipo de futbolista le enamora, se va a Anfield. “Cuando vimos al Liverpool, ¿quién era la estrella? ¿Mohamed Salah? Sí, vale, pero Virgil van Dijk también era una estrella y Alisson era una estrella y todos esos jugadores que luchaban juntos, Robertson, Trent Alexander-Arnold, los dos laterales… ellos eran las estrellas. Se centraban unos a otros para marcar goles. Era una locura”.
Ahí está, para él, la esencia del juego. No le deslumbra el regate por el regate. Ni siquiera cuando lo firma Mbappé.
“No me importa Mbappé regateando a cuatro jugadores. No me impresiona porque no ve el juego”, disparó. Y elevó a otro tipo de futbolista: “¿Por qué amamos a Rodri? ¿Por qué amamos a Kevin De Bruyne? Porque veían dónde iban a dar el pase antes de recibir el balón. Ese es el espíritu que amo”.
Su confesión final va contra uno de los mitos más grandes del fútbol: “No era un gran fan de Maradona aunque fuera un genio y una estrella. No me gustaba la gente que driblaba. Amo a la gente que da un pase de primeras porque lo ha visto todo. La anticipación es la habilidad especial para mí”.
Un goleador descomunal… y un futuro en duda
En lo numérico, Mbappé responde con una contundencia difícil de discutir: 86 goles en 103 partidos con Real Madrid, 56 tantos con la selección francesa. Registros de videojuego. Sin embargo, en los últimos meses su lenguaje corporal ha dejado momentos de frustración, gestos que alimentan la eterna pregunta: ¿buscará otro reto?
El foco, inevitablemente, se desplaza hacia la Premier League. ¿Encajaría Mbappé en el campeonato más expuesto del planeta?
“El Premier League ha cambiado”, reflexionó Leboeuf. “Si fuera la Premier League de cuando yo jugaba, diría que no está listo para eso. Pero con el ritmo que tiene y las posibilidades que puedes encontrar en Inglaterra cuando juegas en la Premier League, sí creo que Kylian Mbappé puede jugar en cualquier liga del mundo y sería bonito verlo en la Premier League peleando con Erling Haaland por ser máximo goleador”.
La imagen de Mbappé y Haaland disputándose el trono de artillero en Inglaterra es poderosa. Leboeuf la define con una palabra: “una locura”. Pero, acto seguido, la enfría con un baño de realidad económica.
“Con el precio que costaría, nadie puede comprarlo ahora mismo. No lo creo. No veo a nadie que pueda ser contendiente para la próxima temporada”, admitió.
¿Encajaría en Arsenal? Las dudas tácticas de Leboeuf
Si se mira la Premier League actual, un candidato natural sería Arsenal, un equipo que necesita un nueve de referencia para dar el salto definitivo. Sin embargo, Leboeuf no lo ve tan sencillo.
“Arsenal necesitará un delantero, pero no usa delanteros”, apuntó con ironía. “Juegan alrededor del delantero, así que Mbappé estaría muy molesto teniendo el rol de Gyokeres, donde esperas centros, esperas pases y nunca llegan”.
El francés comparó la posible adaptación de Mbappé con la de Haaland bajo las órdenes de Pep Guardiola. “Lo que Haaland ha sido capaz de aceptar con el sistema de Guardiola, tocando uno o dos balones por periodo, no estoy seguro de que Kylian Mbappé lo acepte”.
En su opinión, el francés acabaría reculando para sentir el juego más de cerca. “Bajará como número 10, intentará tocar el balón y quizá crear un lío en la táctica del entrenador”.
Entre el genio individual y el engranaje colectivo, Leboeuf ve a Mbappé todavía en esa encrucijada. El talento no se discute. La cuestión, para él, es otra: ¿está dispuesto el “hombre principal” a convertirse, cuando toque, en uno más?






