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Lee Carsley: El técnico que transforma a Inglaterra sub-21 en campeones

En el pasillo principal de St George's Park, las paredes cuentan la historia de la selección absoluta de Inglaterra. Walter Winterbottom, Alf Ramsey, Bobby Robson, Terry Venables, Gareth Southgate, incluso Sam Allardyce, que solo dirigió un partido. Todos están ahí, enmarcados, en orden cronológico.

Falta uno.

El rostro de Lee Carsley aún no cuelga de ese muro. Y, sin embargo, es el hombre que ha convertido a la selección sub-21 en una máquina de títulos.

Un técnico sin foto, pero con una era

Carsley ha ganado dos Eurocopas consecutivas con los sub-21. También se hizo cargo de la absoluta durante seis partidos tras la marcha de Southgate. Aun así, ni rastro de su imagen en el pasillo de los seleccionadores.

El técnico, lejos de obsesionarse con el reconocimiento, mira más lejos. Sueña con un triplete histórico.

Inglaterra tiene por delante dos escalones claros: Kazajistán, este viernes en Molineux, y Eslovaquia la próxima semana. Dos victorias asegurarían el billete para la Eurocopa sub-21 de 2027 y mantendrían vivo un reto mayúsculo: tres títulos seguidos.

Inglaterra ya sabe lo que es encadenar coronas. Lo hizo en 1982 y 1984. Después, un desierto de 39 años hasta que la generación de Carsley levantó el trofeo en 2023, en Georgia y Rumanía, derrotando a España en la final.

El verano pasado, en Bratislava, la defensa del título se decidió en la prórroga ante Alemania. Un derechazo de Jonathan Rowe selló el bicampeonato. Fue algo más que un gol; fue una declaración de intenciones.

Persiguiendo a Italia… y a la historia

Ganar tres Eurocopas sub-21 de forma consecutiva solo ha ocurrido una vez: Italia en los años 90. Ningún equipo lo ha logrado en el actual formato de 16 selecciones.

Carsley sabe perfectamente en qué terreno se mete. Y también qué puede significar esto para el futuro del fútbol inglés.

«Cuanto más mayor eres, más quieres dejar un legado, ¿no?», lanza, con Inglaterra líder del Grupo D, tres puntos por delante de Eslovaquia.

Podría haberse marchado. Tras el primer título, no le faltaron ofertas para volver al día a día de los clubes. «Hubiera sido fácil aceptar alguna de esas propuestas», admite. Pero se quedó.

Porque le atrae algo más grande. «Disfruto del trabajo que hago y de formar parte de una misión mayor: ganar un gran torneo. Quiero estar en la FA cuando lo consigamos».

No huye de la presión. La busca. La convierte en combustible.

«Tenemos que abrazarla», insiste el excentrocampista de Everton y Derby. «Cuando vienes a la sub-21, eres bicampeón. Hay una diana en la espalda. Tenemos que ser conscientes de eso y salir a por ello».

Sabe que desde fuera se da por hecho que este grupo avanzará sin tropiezos. «La expectativa es: pasaremos el grupo, ganaremos los cuartos, ganaremos las semifinales y luego ganaremos la final… Es muy difícil».

Su obsesión inmediata es otra. «Mi prioridad es clasificarnos. Luego ya pensaré en lo demás».

Un grupo que gana… y sufre

La fase de clasificación empezó con un 2-0 en Kazajistán el pasado septiembre. Desde entonces, los Young Lions solo han jugado dos veces más: victorias, buen fútbol, pero también avisos.

La selección sub-21 no se reúne desde marzo, cuando venció a Moldavia y dejó escapar puntos en Andorra. Allí necesitó un penalti transformado por Rico Lewis en el tiempo añadido para rescatar un 1-1. Un recordatorio de que ningún escudo, por muy campeón que sea, gana partidos por sí solo.

Aun así, el balance es contundente: seis triunfos en siete encuentros de clasificación. Mando, profundidad de plantilla y una sensación clara de continuidad entre generaciones.

Tras recibir a Eslovaquia en Stoke el 2 de octubre, el cierre del Grupo D llegará cuatro días después en Cork, ante Irlanda. Tres partidos, nueve puntos en juego, un billete a Euro 2027 y la posibilidad de seguir escribiendo una historia única.

Nombres que ya suenan a absoluta

Basta repasar la lista actual para entender por qué Inglaterra mira a esta sub-21 como algo más que un equipo de paso.

Está Rico Lewis, decisivo en Andorra. Archie Gray, joya de Tottenham. Jobe Bellingham, que se abre camino en Dortmund mientras su hermano mayor domina la escena mundial.

No son casos aislados. La Eurocopa sub-21 de 2023 se ha convertido en una cantera directa para la absoluta. De aquel grupo salieron, entre otros, Cole Palmer y Anthony Gordon, hoy piezas importantes con los mayores.

El nivel de competencia es tan feroz que Noni Madueke, presente en el último Mundial, ni siquiera fue titular fijo en ese equipo campeón. Un dato que resume el volumen de talento que ha pasado por las manos de Carsley.

Un legado que va más allá de una foto

Mientras las paredes de St George's Park siguen sin su retrato, el técnico irlandés de nacimiento y inglés de adopción construye algo más sólido que un marco con cristal. Construye cultura competitiva.

Si Inglaterra sella el billete ante Kazajistán y Eslovaquia, el siguiente paso será intentar lo que nadie ha hecho en este formato: dominar la categoría durante casi una década.

Quizá entonces alguien decida que ha llegado el momento de colgar la foto de Lee Carsley en el pasillo de los seleccionadores.

Aunque, para cuando eso ocurra, puede que su verdadero legado ya esté corriendo en Wembley con la camiseta de la absoluta.