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Lesión de Tzolis en Grecia genera preocupación en Arsenal

La escena lo dijo todo. Tzolis se llevaba la mano al muslo derecho, gesto claro de que algo no iba bien, pero se negaba a abandonar el campo. El extremo insistía en seguir. Su seleccionador, Ivan Jovanovic, no.

El técnico de Grecia terminó imponiéndose. Ordenó el cambio, frenó a un futbolista que quería seguir a toda costa y encendió, de paso, la preocupación en el Arsenal.

El pulso en la banda

Jovanovic lo explicó sin rodeos tras el partido. “¿Cómo lo manejo? Díganmelo ustedes. Soy su entrenador, le digo que salga y él dice ‘no voy a salir’”, relató, casi resignado, para ilustrar el choque de voluntades.

El seleccionador fue más allá, apuntando a un rasgo de carácter que, según él, define a muchos de sus internacionales: “Lo caracterizo como la mentalidad griega y de todos estos chicos que vienen a la selección, sin importar la edad”. Lo vio claro desde el banquillo: si Tzolis se paraba de esa manera, era porque había sentido algo serio.

“Le dije que saliera, porque sospechaba que no habría hecho eso si no hubiera sentido algo. No sabemos cuán grande es el daño hoy, pero esperaba que fuera solo un tirón, algo temporal”, añadió.

No era un partido de clasificación. No había un billete a un gran torneo en juego. Para Jovanovic, el contexto pesó: “No tenía ninguna razón, para ser honesto, porque no son clasificatorios, es la Nations League. Ante todo quería proteger al jugador”.

Pese a la orden, el extremo aún encontró la forma de apurar segundos sobre el césped. No se quedó junto al técnico para ser sustituido: se fue directo a defender un córner antes de, ahora sí, abandonar el campo. “Estos son nuestros jugadores”, remató el seleccionador, entre orgullo y preocupación.

El veredicto inicial: unas tres semanas

El susto se transformó en diagnóstico preliminar este viernes. Tzolis se sometió a pruebas en Grecia para evaluar el alcance de la lesión en el isquiotibial derecho. Las primeras informaciones apuntan a un periodo de baja de alrededor de 20 días.

Si se confirma ese plazo, el escenario es claro: el atacante podría reaparecer antes de que termine el mes, pero Mikel Arteta perdería una pieza ofensiva en uno de los tramos más cargados del calendario.

El Arsenal afronta seis partidos en octubre, repartidos en tres competiciones. Un bloque de encuentros que amenaza con poner al límite la profundidad de la plantilla.

Un octubre que no da tregua

El regreso tras el parón de selecciones no concede margen. El vigente campeón de la Premier League recibe al Leeds en el Emirates Stadium el 10 de octubre. Tres días después, Lille visita Londres en la Champions League. El 18, viaje a domicilio para medirse al Nottingham Forest.

Con una baja de tres semanas, Tzolis se perdería, en principio, esos tres compromisos. Y ahí empieza el dilema para Arteta.

El 21 de octubre, el Arsenal viaja a Alemania para enfrentarse al Bayern Munich en un duelo mayúsculo de Champions League. Sobre el papel, el extremo podría llegar justo a esa cita si se cumplen los 20 días de recuperación. La realidad médica, sin embargo, invita a la prudencia: el margen es mínimo y el riesgo de recaída, evidente.

Por eso, en el club ya miran con otros ojos el siguiente partido: el encuentro en casa ante el Everton, tres días después del choque en Múnich. Ese duelo se perfila como una fecha de regreso más lógica, menos temeraria, para un jugador que acaba de encender las alarmas por un isquiotibial que no perdona imprudencias.

Entre la mentalidad de hierro del futbolista y la necesidad de gestionar cada músculo como oro en una temporada larga, el Arsenal se enfrenta ahora a una pregunta incómoda: ¿arriesgar en un gran escaparate europeo o asegurar que Tzolis llegue entero a lo que viene después?