La selección danesa y la crisis de lesiones: Dorgu se une a la lista
La selección danesa atraviesa un parón de selecciones que se parece más a una sala de urgencias que a una concentración de élite. Cada día cae un jugador. El último en sumarse a la lista es Dorgu, obligado a abandonar la concentración el domingo por la noche tras lesionarse en el 2-0 ante Gales.
La victoria no trajo alivio, sino otro problema. Un problema grande.
Un golpe directo al plan de juego
La baja de Dorgu no es una más. Su capacidad para ocupar todo el costado izquierdo se había convertido en una de las llaves tácticas de Riemer. Ahora, ese lado del campo queda desnudo y el seleccionador danés se ve obligado a improvisar.
El técnico ya había perdido a hombres de peso antes incluso de empezar el parón: Andreas Christensen, Alexander Bah, Albert Gronbaek y Kasper Dolberg quedaron fuera desde la primera convocatoria. Con Dorgu, el panorama se oscurece todavía más.
“Lo mandamos a casa ahora, está fuera y no estará listo para la próxima semana. Exámenes posteriores deben mostrar cuánto tiempo estará de baja”, explicó Riemer a Bold. No es solo un contratiempo puntual; es una grieta en la estructura del equipo.
La carga se concentra ahora en los que siguen en pie. Y se nota. El propio Riemer admitió que su plantilla empieza a acusar el desgaste físico, exprimida por minutos y responsabilidades que, en condiciones normales, estarían más repartidas.
Una plaga inédita
El seleccionador no escondió su asombro por la situación. La ventana internacional ni siquiera ha llegado a su ecuador y el parte médico ya parece de final de temporada.
“Nunca he experimentado algo así. Me gustaría poder decirlo”, confesó a TV2. “Y hoy ha caído otro. He contado, y antes de hoy había siete u ocho jugadores que normalmente siempre estarían en una lista de 23 hombres. No están. O se han ido a casa o ni siquiera han venido. Y ahora Dorgu se ha ido hoy. Y es realmente molesto, para ser honesto”.
No es solo una cuestión de nombres. Es jerarquía, automatismos, peso en el vestuario. Riemer se ve obligado a reconstruir sobre la marcha un grupo que, en su versión ideal, ya no existe en este parón.
Búsqueda urgente en las bandas
Ante el alud de bajas, el seleccionador no tiene margen: deberá llamar al menos a un sustituto para reforzar las bandas. La decisión no admite demora. El equipo necesita piernas frescas y alguien que pueda entender rápido el libreto y soportar la presión de entrar de golpe en el escenario internacional.
Riemer ya maneja varios candidatos, con perfiles distintos: futbolistas con experiencia contrastada y otros que juegan en el extranjero y llegan en buen momento de forma. El criterio es claro: adaptación inmediata y carácter competitivo.
En conversación con Bold, el técnico puso nombres propios sobre la mesa: “Podría ser Anders Dreyer, podría ser Andreas Skov Olsen, que ha empezado bien en Turquía, pero también podría ser uno de los jóvenes”. La puerta se abre de golpe para quienes esperaban una oportunidad lejana. De repente, puede ser cuestión de una llamada.
El lamento de Hojlund
La noticia golpeó especialmente a Rasmus Hojlund, que no ocultó su decepción por la lesión de su compañero. Para él, Dorgu no es solo una pieza más del engranaje, sino una figura de peso tanto en la selección como en su antiguo club.
“Creo que es una pena. Tenemos un perfil enorme, y también lo es para mi antiguo club. Si está fuera durante mucho tiempo, obviamente es un fastidio”, declaró a TV2.
La palabra “fastidio” se queda corta para describir el clima en la concentración danesa. Con media lista ideal fuera de combate y la mitad del parón aún por delante, Riemer se enfrenta a un reto incómodo: sostener la competitividad de una selección ambiciosa mientras el calendario no perdona y la enfermería no se vacía.
La próxima convocatoria improvisada no será solo una cuestión de nombres. Será una prueba de hasta dónde llega el fondo de armario de Dinamarca en un momento en el que cada ausencia pesa como una final.






