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Lewis Koumas: el delantero galés que no pierde tiempo

Por el aspecto que ofrece sobre el césped, Lewis Koumas no está dispuesto a desperdiciar el tiempo. Ni el suyo ni el de nadie. Le bastó menos de una semana de pretemporada para enseñarle al nuevo técnico del Liverpool, Andoni Iraola, qué tipo de delantero tenía entre manos. Y le ha hecho falta menos de un mes de curso para dejar claro por qué forma parte de los planes de futuro en Anfield.

Ahora le llega el siguiente examen. En las próximas dos semanas, el atacante de 21 años, que se está ganando a la grada del Liverpool a base de carreras y carácter, tratará de demostrar en el escaparate internacional lo que muchos en el fútbol galés llevan tiempo repitiendo en voz baja: que está preparado para marcar diferencias también con la camiseta de su país.

De la herencia a la identidad propia

Craig Bellamy no se anda con rodeos cuando habla de él. El seleccionador de Gales, antes de los duelos de Nations League ante Portugal, Dinamarca y Noruega, lo ve como una pieza central de su proyecto: “Siento que va a ser un jugador realmente importante para nosotros durante muchos años”, ha dicho. No es una opinión aislada. Leyendas galesas como Ian Rush se han ido sumando al coro de voces que ven en Koumas un potencial evidente desde hace tiempo, más allá de su reciente irrupción.

En realidad, su historia empezó mucho antes de su debut en la élite. El apellido ya generaba expectación. Su padre, Jason Koumas, fue uno de los talentos más brillantes –y desconcertantes– de su generación en Gales. Danny Gabbidon, que compartió vestuario con él en la selección, no necesita pensarlo mucho para describirlo: “Jason era un jugador muy, muy talentoso. Técnicamente increíble, cuidaba el balón, pasaba, marcaba goles fantásticos. Podía hacer que pasaran cosas”.

Pocas etiquetas encajaron mejor en un futbolista que la de centrocampista “mercurial” que acompañó durante años a Jason Koumas. 34 internacionalidades, 10 goles, una colección de destellos inolvidables y la sensación permanente de que podía haber llegado más lejos. “Podía ser un poco vago a veces”, recuerda Gabbidon entre risas, evocando a aquel futbolista que parecía vivir en la frontera entre la genialidad y la indiferencia.

Aficionados de Tranmere Rovers, West Bromwich Albion, Cardiff City o Wigan Athletic todavía sonríen al recordar sus mejores jugadas, con esa punzada inevitable de “lo que pudo haber sido” si el carácter hubiera estado a la altura del talento.

Con Lewis, la historia suena distinta.

El hijo que corre lo que el padre no corrió

“Jason no habría estado corriendo como Lewis el otro día contra Tottenham”, apunta Gabbidon, que siguió con atención la actuación del joven atacante en ese partido de Premier League. “Siempre he pensado que su mejor posición es la de delantero y tenía ganas de verlo en el centro”.

No se trataba solo de verlo. Se trataba de comprobar si estaba preparado para sostener el peso de la camiseta del Liverpool en un rol tan exigente. Iraola respondió a la duda con hechos: le dio la oportunidad. “Que tenga esa opción en un club como el Liverpool dice mucho de lo que el entrenador piensa de él. Pero no es solo talento, es hambre”, remata Gabbidon.

Esa actitud lleva tiempo llamando la atención en la ciudad. Barry Lewtas, exentrenador del Liverpool sub-21, lo define como “el sueño de cualquier técnico”. No lo dice por quedar bien: “El esfuerzo, las ganas de aprender y desarrollarse, cómo se aplica… todo está ahí”.

Hincha del Liverpool desde niño, Lewis Koumas lleva vinculado al club desde la primaria, siguiendo el camino que su padre inició en la academia ‘red’, cuando compartía equipo con dos nombres que luego serían gigantes: Steven Gerrard y Michael Owen. Jason no llegó a debutar con el primer equipo y tuvo que buscar su futuro en Tranmere. Lewis ha elegido otro guion.

El giro decisivo: de centrocampista a delantero

La transformación llegó a los 16 años. Hasta entonces, Koumas había jugado como centrocampista, heredando parte del perfil de su padre. El cambio de posición hacia el frente de ataque fue un punto de inflexión. “Fue una parte importante de su desarrollo, tener esa experiencia jugando más atrás, manejando el balón y la parte técnica”, explica Lewtas. “Pero luego, cuando tus cualidades evolucionan, encuentras el área del campo que mejor te encaja”.

El contexto también ayudó. En pleno mandato de Jürgen Klopp, con un modelo que premia la agresividad sin balón, la capacidad de definición de Koumas y su voracidad a la hora de presionar marcaron el camino. “Él encajaba con nosotros y nosotros con él”, resume Lewtas.

En 2024 llegó la recompensa: Klopp le dio el debut con el primer equipo. Koumas marcó en la FA Cup ante Southampton en febrero de 2024 y vivió desde el banquillo la conquista de la League Cup en Wembley frente a Chelsea. Luego, silencio. Más de 900 días sin volver a aparecer con la camiseta del primer equipo. En medio, tres cesiones en Championship que terminaron de forjarle el carácter.

En Stoke City llegó a jugar bajo las órdenes de tres entrenadores distintos en una sola temporada. No fue sencillo, pero se ganó minutos con todos ellos y salió con la autoestima reforzada. En Birmingham City disputó 25 partidos en la primera mitad de la pasada campaña, aunque solo siete como titular en liga. Después llegó Hull City y, con los Tigers, un papel clave en un ascenso vía play-offs que cambió la percepción sobre su techo.

El verano en que Iraola frenó otra cesión

Koumas regresó a Liverpool este verano con algo que no se compra: confianza. La lógica del mercado apuntaba a otra cesión. Rodaje lejos de Anfield, minutos asegurados, crecimiento a medio plazo. Iraola vio otra cosa. Una semana de gira de pretemporada en Estados Unidos bastó para cerrar la puerta a esa opción.

Desde entonces, la carrera se ha acelerado. Debut en Premier League. Primeros minutos en Champions League. Y un partido ante Tottenham que puede convertirse en referencia cuando se repase su trayectoria. En Anfield, su despliegue fue incesante, un ejercicio de presión y movimientos que le valió el premio de mejor jugador del encuentro y la ovación de una grada que reconoce el esfuerzo tanto como el talento.

“Ha madurado mucho desde que debutó”, analiza Theo Squires, periodista sénior del Liverpool Echo. “Entonces era solo un chico que había llamado la atención en la academia como un atacante versátil con buen olfato de gol. Físicamente ahora parece casi irreconocible. Liderando la línea contra Tottenham, se mantuvo firme y fue una molestia constante con su velocidad y su presión incansable”.

Iraola habló de una energía “contagiosa” para el resto del vestuario, fichajes de más de 100 millones incluidos. No se trata solo de correr. “Es brillante verlo”, insiste Lewtas. “Pero no es simplemente correr y trabajar duro, es su inteligencia. No solo entiende qué tiene que hacer, sino por qué lo hace”.

De Ghana a Lisboa: el siguiente paso con Gales

Ese mismo instinto se ha trasladado al escenario internacional. Koumas ya sabe lo que es marcar con Gales: estrenó su cuenta contra Ghana. Bellamy lo ha incluido en todas las convocatorias que ha realizado, pero percibió un cambio reciente: “Ha estado en todas las listas que he dado, pero sentí que en verano dio un giro”, explica el seleccionador. “Cuando salió contra Ghana, lo cambió todo por completo, y es un jugador capaz de eso”.

La sensación en el cuerpo técnico es que está entrando, por fin, en la fase en la que puede sostener ese nivel de impacto con regularidad. “Está empezando a ser él mismo y a dar otro salto. Y para que llegue a ser el gran jugador que esperamos, eso tiene que mantenerse”, añade Bellamy.

El reto no será menor. Gales abre una exigente Nations League visitando a Portugal en Lisboa este jueves, con nombres como Cristiano Ronaldo o Erling Haaland –en el horizonte del grupo, con Noruega– compartiendo cartel en la misma competición. No es un escenario que intimide a Koumas. Todo lo contrario.

“Él sabe que el techo está más arriba”, afirma Lewtas. “Conociendo el apetito de Lewis por todo, no le va a preocupar. Lo estará esperando con ganas.

Anfield ya ha comprobado que no piensa perder el tiempo. Ahora le toca a Europa descubrir hasta dónde puede llegar el hijo que ha decidido escribir su propia versión del apellido Koumas.