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Liam Scales tuvo una gran actuación ante Austria: análisis del partido

La crítica irlandesa se equivoca con Liam Scales: su noche ante Austria fue mucho mejor de lo que dicen los titulares

En Dublín, muchos apuntaron el dedo hacia Liam Scales. No fue el peor sobre el césped, ni mucho menos, pero parte de la prensa irlandesa decidió cargar contra el central del Celtic tras el 2-2 de la República de Irlanda ante Austria en la Nations League. El análisis, visto con calma y con datos en la mano, no encaja con lo que realmente ofreció el defensa.

Scales, de 28 años, lleva tiempo dividiendo opiniones en Celtic Park desde que se asentó como habitual en el once. Sin embargo, Martin O’Neill le ha dado continuidad esta temporada: diez titularidades en la zaga de los Hoops avalan su peso en el equipo. Con su selección, sumó ante Austria su 18ª internacionalidad, de nuevo como pieza importante en el sistema.

Un partido serio que las cifras respaldan

Hallgrimsson lo colocó en el perfil izquierdo de la línea de tres centrales. Desde ahí, Scales firmó un encuentro sobrio, concentrado, con números que desmienten la narrativa de que “sufrió” durante el choque.

Treinta pases precisos, sin complicarse, pero sin esconderse. Una conducción exitosa en la única ocasión en la que se animó a romper líneas con el balón. Diez acciones defensivas, la tercera cifra más alta de todos los jugadores sobre el césped. No son estadísticas de un futbolista superado por el escenario.

En los duelos, el irlandés también respondió. Ganó cuatro de los cinco enfrentamientos a ras de suelo y se impuso en tres de cinco disputas aéreas. Además, forzó dos faltas del ataque austríaco, prueba de que llegaba antes que su rival y que defendía con decisión.

Pese a ello, el Irish Mirror habló de un jugador que “struggled at times”, mientras que RTE definió su actuación como algo que “nunca terminó de encenderse, pero fue funcional”. Funcional. Una palabra que, en este caso, se queda corta. Desde el punto de vista defensivo, Scales rozó la perfección: sin errores groseros, sin desajustes graves, siempre bien colocado.

El efecto de su salida del campo

La influencia de Scales se vio con más claridad cuando ya no estaba. Con el 2-0 a favor, Hallgrimsson decidió sustituirlo por Liam Kitching. A partir de ahí, la estructura defensiva perdió firmeza, Irlanda retrocedió metros y Austria olió la sangre.

El equipo que había controlado la profundidad rival empezó a sufrir. La línea de tres ya no se movía con la misma sincronía, los espacios a la espalda se agrandaron y la selección austríaca encontró la manera de castigar. El 2-0 se convirtió en 2-2 y el punto dejó un regusto amargo en el Aviva Stadium.

No se puede reducir el empate únicamente a ese cambio, pero el contraste es evidente: con Scales en el campo, Irlanda mandó y defendió con autoridad; sin él, se desdibujó. Eso no cuadra con la imagen de un central “titubeante”.

Un defensa en crecimiento… y un viejo conocido que brilla

Mientras Scales pelea por consolidarse también con Heimir Hallgrimsson, en la otra punta del campo otro ex del Celtic reclamó los focos. Adam Idah volvió a ser decisivo para que Irlanda rescatara un punto en Dublín, apenas unos días después de marcar ante Israel.

El delantero de 25 años, ahora en Swansea City, se entendió de maravilla con Troy Parrott. Entre ambos lideraron el ataque de los Boys in Green, con Idah firmando una asistencia para su primer tanto de la noche, una jugada que se quedará en la memoria de la afición irlandesa.

Su temporada en el Championship apunta alto. Swansea, líder de la tabla, se apoya en un Idah que ha marcado cuatro goles en ocho titularidades, un registro que confirma su salto de nivel. Cada partido refuerza la sensación de que Celtic pudo haberse precipitado al dejarlo marchar el año pasado.

Más todavía viendo el presente de Kasper Hogh, fichaje de alto coste que no termina de arrancar de cara a portería. Mientras el danés lucha por encontrar el gol, Idah suma y crece en Inglaterra, y Scales, desde la retaguardia, demuestra que su nombre merece algo más que críticas fáciles.

En Glasgow lo saben bien: uno se les escapó y el otro, pese al ruido, sigue siendo mucho más solución que problema. La cuestión ahora es si Irlanda y Celtic estarán a la altura de lo que sus actuaciones, no los titulares, están empezando a reclamar.