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Liverpool se une a la lucha por Alex Scott

Alex Scott ya no es solo la gran joya de Bournemouth. Es, a estas alturas, uno de los nombres más codiciados del mercado inglés. Y ahora Liverpool se ha sumado con fuerza a una carrera que ya tenía a Arsenal y Chelsea en primera línea.

El centrocampista de 23 años se ha consolidado en las dos últimas temporadas como pieza clave en el esquema de Bournemouth y como uno de los mediocentros jóvenes más completos de la Premier League. Su crecimiento ha tenido premio: debut absoluto con la selección de Inglaterra el martes, ante Czechia, y la confirmación de que los grandes ya no solo le miran, sino que empiezan a moverse.

El interés de Liverpool se ha intensificado en las últimas semanas, con el club de Anfield decidido a reforzar un centro del campo que necesita una nueva referencia de largo recorrido. Chelsea, que ya lanzó en verano una oferta de 64 millones de libras rechazada por Bournemouth, no se ha retirado de la pelea. Arsenal, atento, observa un mercado que se encarece cada día alrededor del mediocentro.

Bournemouth blinda… pero abre la puerta del futuro

En la costa sur no quieren oír hablar de una salida inmediata. La postura del club es firme: no habrá venta en enero. Scott es intocable para lo que resta de temporada.

Eso no significa que el futuro esté cerrado. Bournemouth prepara una nueva oferta de renovación que incluirá una cláusula de rescisión, una herramienta clave para convencer al jugador de firmar y, al mismo tiempo, ordenar su eventual salida hacia un club de Champions League en condiciones favorables para todas las partes.

Las fuentes consultadas apuntan a una exigencia mínima de 80 millones de libras. Una cifra que no solo refleja el peso de Scott en el equipo, sino también el contexto de un mercado inflacionado y la posición de fuerza de Bournemouth. Un traspaso en esos números convertiría al internacional inglés en la venta más cara de la historia del club, por delante de los 65 millones ingresados por Antoine Semenyo y Dominic Solanke.

Scott, por su parte, no ha forzado nada. No hay gestos de rebeldía ni mensajes velados. Cumple, rinde y mantiene el perfil bajo. Pero en el vestuario y en los despachos todos saben que su horizonte pasa, tarde o temprano, por uno de los gigantes de Inglaterra.

Manchester United se retira y cambia de objetivo

Mientras unos aceleran, otros se apartan. Manchester United, que tanteó a Bournemouth en verano para explorar una posible operación, recibió una negativa rotunda: Scott no saldría en ese momento. A partir de ahí, el club de Old Trafford giró el timón hacia otros nombres.

La lista de alternativas incluyó a Andrey Santos, Youri Tielemans y Carlos Baleba, con la dirección deportiva convencida de que ya había reforzado suficientemente el centro del campo durante la última ventana. Desde entonces, en United no se espera que reaviven el interés por Scott a corto plazo.

Manchester City se encuentra en una situación similar: tras apuntalar su medular en el último mercado, no contempla ahora mismo entrar en una subasta por el mediocentro de Bournemouth. El escenario, por tanto, se estrecha hacia un duelo —o un triángulo— con acento londinense y el foco de Liverpool.

Liverpool y Chelsea, doble frente: Scott y Camara

Alex Scott no es el único nombre que puede enfrentar a Liverpool y Chelsea en los próximos meses. Ambos clubes han iniciado contactos también por Lamine Camara, centrocampista de Monaco, otro perfil joven y con margen de crecimiento que encaja en la reconstrucción de sus respectivos proyectos.

Chelsea ya estuvo muy cerca de llevarse a Camara el último día de mercado. La operación se cayó a última hora, pero el interés sigue vivo. El club de Stamford Bridge monitoriza cada actuación del jugador con la idea de volver a la carga en la ventana invernal.

Liverpool, mientras tanto, ha transmitido al entorno de Camara su intención de intentar ficharle en enero. El club de Anfield ve en él una oportunidad estratégica para apuntalar una zona del campo que ha sufrido cambios importantes.

La salida de Curtis Jones a Inter el pasado verano ha dejado un hueco en la rotación. A eso se suma la incertidumbre alrededor de Alexis Mac Allister. El argentino quiere mejorar y extender su contrato, que termina en junio de 2028, pero hasta ahora la directiva de Liverpool no ha dado el paso de ofrecerle una ampliación.

Un mercado que se recalienta

Con este contexto, la figura de Scott se convierte en uno de los grandes termómetros del próximo verano. Bournemouth sabe que, si mantiene su nivel y se consolida con la selección inglesa, los 80 millones que hoy parecen una barrera podrían convertirse en el punto de partida de una puja entre gigantes.

Liverpool necesita un mediocentro que marque época. Chelsea busca terminar de armar un proyecto repleto de juventud pero falto de estabilidad. Arsenal, siempre atento al talento local, no quiere quedarse atrás. Y en el centro de todo, un jugador que todavía no ha levantado la voz, pero que ya mira de reojo al escaparate de la Champions League.

La pregunta no es si llegarán las ofertas. Es quién se atreverá primero a romper la banca por Alex Scott.