Luis de la Fuente y la selección española: entre el éxito y la exigencia
Luis de la Fuente aprieta el acelerador, pero no suelta el freno de mano. La selección llega lanzada en este parón de Nations League, con pleno de victorias y un fútbol vibrante, pero el seleccionador no pierde de vista el peaje físico que está pagando el vestuario.
España ha firmado un 3-2 de prestigio en Wembley ante Inglaterra y un contundente 4-1 frente a Croacia. Seis puntos, liderazgo de grupo y sensación de autoridad. En medio del entusiasmo, una señal de alarma: la lesión de Ferran Torres y su salida forzada de la convocatoria. Ahí, De la Fuente volvió a marcar territorio.
«La desventaja de este formato es que hay poco tiempo para recuperar. Priorizamos la salud del futbolista y preferimos tener a un jugador en perfectas condiciones», subrayó el técnico, con la mirada ya puesta en el duelo ante la República Checa y el cierre de ventana, de nuevo ante Croacia el 6 de octubre.
Yamal, el gran foco… sin garantías
El otro gran tema gira alrededor de un nombre propio: Yamal. El extremo del Barcelona ha encendido la Nations League. Gol en la remontada ante Inglaterra. Dos tantos y una asistencia en la exhibición contra Croacia. Ha sido decisivo, ha sido titular… y, aun así, De la Fuente se niega a convertirlo en intocable.
«Sacaremos el equipo más adecuado para el partido de mañana. Lo tenemos en mente, pero esta noche le daremos los últimos retoques», explicó el seleccionador, citado por Mundo Deportivo. Nada de promesas fáciles. Ni siquiera para el jugador más desequilibrante del parón.
Después, afinó sobre el rol del joven: «Es importante en cualquier momento del partido. Desde el inicio o desde el minuto 60 o 45. No cuesta más ni menos dejarle fuera. Cuando le ponemos es porque es efectivo para el equipo. Es un placer verle, cada día está más maduro. Interpreta todas las situaciones, también las de fuera del partido. Una gran noticia».
Liderato, rotaciones y un aviso claro
La clasificación invita al optimismo. España manda en el grupo con seis puntos, por delante de Inglaterra y Croacia, ambas con tres. La República Checa cierra la tabla sin estrenar su casillero. El escenario podría invitar a la relajación. De la Fuente lo utiliza justo al revés: como argumento para endurecer la competencia interna.
«Cuando hablamos de rotaciones hablamos de elegir a los jugadores que son mejores para el partido. En todas las posiciones», remarcó. Sin excepciones. Ni siquiera bajo palos, el territorio tradicionalmente más inmóvil de cualquier once.
Preguntado por la posibilidad de un cambio en la portería, no se escondió: «Puede haber un cambio en cualquier posición». Mensaje directo al vestuario: el rendimiento manda, el nombre no.
El seleccionador sigue buscando el punto exacto entre una defensa fiable y un ataque desatado. Hasta ahora, el equipo ha respondido con goles y carácter, pero De la Fuente insiste en que el margen de mejora es grande y que la exigencia no se negocia.
Viejos conocidos en el banquillo rival
El próximo rival llega con una peculiaridad: en el cuerpo técnico checo figuran Santi Denia y Pablo Amo, dos entrenadores que conocen a fondo la estructura de las selecciones españolas y los métodos de De la Fuente. Un detalle que alimenta el morbo táctico del duelo, aunque el riojano le quitó hierro con rapidez.
«Nos conocemos muy bien», admitió, antes de recordar quiénes deciden de verdad. «Los que cambian los partidos son los futbolistas, los que dan un aire diferente». Y dejó una punta de ironía: «No les he contado todo lo que sabía».
Entre bromas, una advertencia seria. Para el seleccionador, el verdadero peligro no está en el banquillo rival, sino en la posible autocomplacencia de un equipo que viene de dos grandes victorias.
«Hay que estar en la excelencia en cada partido. Mucha dificultad, mucha exigencia. Puede ser una trampa para quien no les conozca. No nos vamos a llevar ninguna sorpresa. Tenemos que ser mejores porque lo que hicimos en el último partido no nos va a bastar», avisó.
España llega lanzada, con juego, goles y una generación que parece crecer a cada concentración. De la Fuente, en cambio, sigue pisando el suelo con fuerza. El calendario aprieta, las piernas se resienten y las rotaciones se convierten en ley. La cuestión ahora es clara: ¿hasta dónde puede llegar esta selección manteniendo ese equilibrio entre brillo y supervivencia física?






