Ma Ning se despide del Mundial: 20 años de perseverancia
El silbato de China ya no sonará más en este Mundial. Ma Ning, árbitro principal, y su asistente Zhou Fei han regresado a casa después de quedar fuera de la lista final de colegiados designados por la FIFA para las semifinales y los últimos partidos del torneo. Antes ya había hecho las maletas el videoarbitro Fu Ming. Con ellos tres fuera de escena, se cierra por completo la participación china en la gran cita del fútbol mundial.
No hubo polémica ni dramatismo en el adiós. Hubo algo más sereno: una reflexión pública. Ma eligió las redes sociales chinas para despedirse del torneo y, de paso, trazar una línea que resume dos décadas de carrera.
“Del campus al escenario de la Copa del Mundo, de la ignorancia juvenil a la compostura y la calma, he pasado 20 años demostrando el significado de la perseverancia”, dijo en un video dirigido a los aficionados.
No es una frase vacía: a sus 47 años, Ma ha vivido el recorrido completo de un árbitro que empezó lejos de los focos y terminó en el escaparate más grande del fútbol.
En su mensaje, el colegiado se plantó ante uno de los prejuicios más extendidos en el deporte profesional: la edad. “A los 47, muchos dicen que es demasiado tarde, pero siempre creo que mientras haya fe, podemos convertir lo imposible en posible”. Un árbitro hablando de sueños y fe en lugar de tarjetas y reglamentos. Otro registro, la misma autoridad.
Ma no se quedó en lo personal. Señaló a la primera grada que lo sostuvo: su familia. A ellos les dedicó una gratitud especial, subrayando que su apoyo le dio la fuerza para seguir avanzando, manteniéndolo “resuelto y sin miedo” en el camino hacia sus metas. Sin ese respaldo silencioso, el ascenso desde los campos universitarios hasta el Mundial habría sido mucho más empinado.
Luego miró a la otra grada, la más ruidosa: la afición. Y ahí apareció un matiz muy particular, casi íntimo, sobre la relación entre el árbitro y el público. Recordó cómo pasó de ser objeto de burla como el “maestro de las tarjetas” a ganarse el reconocimiento por su nivel de arbitraje. No pidió indulgencia; agradeció madurez. “Es vuestra racionalidad y tolerancia lo que me ha mostrado el lado más encantador del fútbol chino. No solo estáis viendo los partidos, también estáis entendiendo de verdad el valor del arbitraje”.
En un entorno donde el árbitro suele ser el blanco fácil, Ma dejó una idea poderosa: un fútbol que progresa es también un fútbol que aprende a mirar al colegiado con otra lente, no solo como juez, sino como parte esencial del espectáculo.
La FIFA ha decidido que el tramo final del Mundial se dirija sin árbitros chinos. Las designaciones pertenecen a la élite absoluta, a un puñado de nombres que cargan con la presión de las semifinales y la final. Para Ma, el viaje se detiene un paso antes. Pero el impacto de su presencia —y de su despedida— deja una huella distinta: la de un árbitro que convierte su salida en un manifiesto sobre la fe, el trabajo de fondo y el respeto a una profesión tan criticada como imprescindible.
China ya no tiene representantes en el campo ni en la sala VAR de este Mundial. La pregunta es cuánto tardará en volver a situar a uno de los suyos en ese mismo escenario… y hasta dónde querrá llegar la próxima vez.






