Manchester City culpable de 114 de 115 cargos en la Premier League
Un terremoto en la élite: Manchester City, culpable de 114 de 115 cargos
El golpe llevaba años gestándose en silencio. Esta vez no se trata de un fichaje récord ni de una remontada épica, sino de un veredicto que sacude los cimientos del fútbol moderno: un comité independiente ha considerado a Manchester City culpable de prácticamente todos los cargos presentados por la Premier League. De 115 acusaciones, 114 han sido respaldadas, según fuentes conocedoras del caso que han hablado bajo condición de anonimato.
No es un expediente cualquiera. Es el desenlace provisional de una investigación exhaustiva, de cuatro años, que arrancó tras las filtraciones publicadas por el medio alemán Der Spiegel a finales de 2018. Desde entonces, el foco se ha mantenido sobre un periodo muy concreto: de 2009 a 2018, justo la década en la que el club se transformó en superpotencia y acumuló títulos a ritmo de proyecto-estado.
El corazón de las acusaciones: la Premier League sostiene que el City no proporcionó información financiera veraz ni detalles precisos sobre pagos a miembros del staff y a jugadores. En ese tramo, el club levantó tres Premier League y múltiples copas nacionales. El éxito deportivo, ahora, queda bajo una luz muy distinta.
Desde el Etihad, el mensaje oficial se mantiene firme. En declaraciones a The Athletic, un portavoz del Manchester City afirmó: «El proceso de la Premier League sigue en curso, con elementos significativos aún por completarse y sujeto a estricta confidencialidad. Por tanto, la posición del Manchester City FC sigue siendo coherente con la declaración del club de febrero de 2023. El club ha respetado diligentemente el debido proceso durante ocho años sobre la base de que la junta y el ejecutivo de la Premier League actuarían como un regulador independiente, imparcial y justo, libre de influencia partidista».
No es una defensa improvisada. Es la misma línea que el club adoptó cuando el caso fue remitido a una comisión independiente en 2023: el City se declaró «sorprendido» por las acusaciones y aseguró que «acogería con agrado» la revisión del asunto por parte de ese órgano, convencido de que existe «un cuerpo de pruebas irrefutables» que respalda su postura.
Detrás de este choque jurídico se encuentra el punto de inflexión que cambió para siempre la historia del club: la compra en 2008 por parte del Abu Dhabi United Group de Sheikh Mansour. A partir de ahí, la curva ascendente fue imparable. Grandes inversiones, plantilla de lujo, títulos en cascada. Precisamente esos años dorados son los que han quedado bajo el microscopio.
La Premier League acusa al City de vulnerar las Profitability and Sustainability Rules (PSR) y de incumplir también la normativa de Financial Fair Play (FFP) de UEFA. No es territorio desconocido para el club. En 2020, UEFA le impuso una sanción durísima: dos años de exclusión de competiciones europeas y una multa de 26,8 millones de libras por acusaciones similares.
Aquel castigo, sin embargo, no sobrevivió al escrutinio del Tribunal de Arbitraje Deportivo (CAS), que tumbó la sanción europea al considerar que buena parte de las pruebas estaban «prescritas» o fuera de plazo. Ese matiz jurídico marca una diferencia crucial con el escenario actual: las normas de la Premier League no contemplan el mismo tipo de prescripción. No hay red de seguridad en forma de límite temporal.
La gran incógnita, ahora, es el castigo. Puntos, multas, restricciones deportivas, algo nuevo. El abanico es amplio. En 2023, al analizar el posible impacto de las sanciones, James Hill, director legal en Onside Law, ya anticipaba el criterio que suelen seguir los paneles disciplinarios: «Esperaría que, si hay una deducción de puntos, se aplicara hacia adelante. Generalmente, los paneles no quieren decidir títulos en un proceso judicial. Hacerlo de esa manera no da un castigo realmente tangible al club».
La lógica es clara: quitar trofeos del pasado abre heridas simbólicas, pero rara vez modifica el presente competitivo. Restar puntos en una temporada en curso o futura sí cambia el tablero. Golpea el proyecto en tiempo real.
El reglamento ofrece margen para la creatividad sancionadora. La Regla W.51.7 permite al panel combinar distintos castigos o incluso diseñar otros nuevos si considera que encajan mejor con la gravedad del caso. Solo hay un límite claro: la proporcionalidad. La sanción debe ajustarse a las infracciones concretas. Si se excede, el City tendrá argumentos sólidos para intentar tumbar el veredicto en la apelación que, a estas alturas, se da por segura.
El fútbol inglés se asoma a un precedente que puede redefinir la relación entre poder económico y regulación. El City, mientras tanto, se juega algo más que puntos o trofeos: se juega la legitimidad de una era entera.






