Manchester City y su larga semana: emociones y desafíos
Han pasado solo 14 días desde que empezaron a filtrarse los veredictos de culpabilidad contra el Manchester City. Para muchos aficionados, parecen meses. O años.
“Ha sido una de las semanas más largas de mi vida. Siento que la situación cambia cada pocos segundos”, confesaba a BBC Sport Steven McInerney, aficionado del City de 41 años, de Mánchester. “He pasado de hacer doomscrolling y catastrofismo a de repente sentirme desafiante y pensar: esto solo es fútbol”.
No es el único que vive en esa montaña rusa emocional.
La Premier League confirmó que el club ha sido declarado culpable de la mayoría de los 115 cargos que se le imputaban, relativos al periodo entre 2009-10 y 2017-18. El City niega las acusaciones y ha presentado recurso. El caso, que planea sobre la liga desde febrero de 2023, sigue sin una resolución a la vista. Tampoco se conocen aún las sanciones: el abanico va desde una fuerte multa hasta la expulsión de la Premier League, pasando por deducción de puntos o prohibiciones de fichar.
Mientras los abogados trabajan en despachos cerrados, el juicio paralelo se libra en los corazones de los aficionados.
“Solo quiero que mi club sobreviva”
El primer partido de Steven fue en 1994, en plena era Brian Horton, cuando el City encadenaba su tercera temporada en la recién creada élite del fútbol inglés. Aquello quedaba a años luz del gigante actual.
“He pasado por todos los estados de ánimo posibles, lo cual, para un aficionado del City, es bastante normal”, resume. “La mayoría no esperaba que llegara el veredicto porque esto llevaba tanto tiempo en el aire. Me pilló por sorpresa, y creo que sorprendió al mundo del fútbol”.
Su preocupación, ahora, se ha reducido a una frase sencilla:
“Lo único que quiero es asegurarme de que mi club va a sobrevivir a esto”.
Sabe que nada de lo que ocurra está en manos de la grada. Y duele.
“Si tu club hace cosas que escapan a tu control, te afecta como aficionado. Va a ser mucho más difícil disfrutar del fútbol hasta que todo esto llegue a su fin. No espero que nadie se preocupe por eso, y es lógico”.
Fidelidad sin matices, aunque el nombre se manche
Rachel Herdson, de Altrincham, no necesita pensar demasiado para explicar su postura. Tiene abono desde 1989. Ha visto descensos, ascensos, noches frías y tardes gloriosas. Y no tiene intención de bajarse del barco.
“El viernes pasado, cuando me fui a la cama, era aficionada del Manchester City. Me desperté siendo aficionada del City. ¿Y sabes qué? Incluso después de la bomba, del comunicado de la Premier League, sigo siendo aficionada del City”, relató.
El recurso del club le da margen para creer que podrán limpiar su nombre. Aunque no se engaña.
“No me malinterpretes, no estoy dando volteretas de alegría, porque el nombre del club se está manchando”, admite. “Y creo que incluso si vamos al Tribunal Superior y ganamos cualquier tipo de apelación, seguirá manchado”.
Ahí, Rachel pone el foco en algo que muchos sienten que se está difuminando en medio del ruido jurídico.
“En todo esto se está perdiendo de vista lo que fueron algunos de los logros. Gente como Kevin De Bruyne, David Silva… lo que ganaron en el juego…”.
Para ella, nada borra ese vínculo.
“Este es mi club. Amo a este club. Y si pasa lo peor y nuestro próximo derbi es contra el Altrincham, estaré allí como siempre he estado”.
Bananas, nostalgia y un “old-school away day” en Anfield
Mientras los despachos hierven, la grada se organiza. El City vuelve a la acción tras el parón de selecciones con una visita a Anfield, líder de la Premier League y con el ruido del caso todavía retumbando.
Grupos de aficionados preparan un “old-school away day”: 3.000 seguidores, camisetas retro y las míticas bananas hinchables que hicieron historia en los 80 y se convirtieron en símbolo del club en tiempos mucho más oscuros.
La idea es clara: recordar que el City no se define solo por lo ocurrido en los últimos 10 o 15 años.
Dave Wilson, abonado y uno de los que estará en Anfield, lo explica sin rodeos: “Los aficionados hemos pasado por momentos muy oscuros y salimos adelante con humor. Estábamos en segunda cuando apareció lo de las bananas y el fútbol, en general, no vivía un gran momento. Era para meter algo de diversión”.
Ese espíritu, asegura, sigue intacto.
“Los aficionados del City no vamos a escondernos de nuestro club y, ocurra lo que ocurra, nosotros –como afición– lo afrontaremos a nuestra manera, que es única”.
La generación que solo conoció la gloria
En medio de veteranos curtidos en descensos, aparece una voz nueva. La de quienes solo han visto al City en la cima.
Rylan Vernon nació en Mánchester en 2008. La mayoría de sus amigos son del Manchester United. Él eligió el lado azul. Ha crecido con títulos, récords y, como cumbre, el triplete de 2022-23.
“Obviamente amo a mi equipo, los apoyo a muerte”, afirma.
Su visión del caso es frontal, filtrada por una juventud que ha vivido al City como potencia establecida: “Las normas las pusieron los equipos grandes para que nadie más pudiera tener la oportunidad de convertirse en un equipo grande. Y ahora que alguien que era pequeño lo ha conseguido, intentan pillarlos por el fair play financiero”.
Rylan no quiere ni contemplar un escenario en el que el recurso fracase. Su fidelidad, dice, no depende de la categoría.
“Nada está confirmado aún, pero apoyaré a mi equipo siempre. City de por vida. Aunque bajáramos, volveríamos a subir enseguida”.
Anfield, ruido y profesionales bajo la espada de Damocles
En lo deportivo, el City llegará a Anfield en lo más alto de la tabla. Dentro del vestuario, el discurso es simple: el trabajo sobre el césped no debe quedar sepultado por el terremoto institucional.
Kevin Parker, representante de una peña oficial, confía en la capacidad del equipo para aislarse: “Los jugadores son profesionales, seguirán a lo suyo. Son internacionales curtidos”.
Anfield, por sí solo, ya supone una prueba de carácter.
“Siempre es un ambiente hostil, no especialmente por lo que ha pasado ahora”, recuerda Parker. “Este asunto ha estado sobre nosotros como una espada de Damocles durante los últimos ocho años. Sus aficionados cantarán y entonarán cosas, pero no nos preocupa. Ya lo hemos vivido antes al ir a Anfield”.
La diferencia es que, esta vez, la sensación de juicio es más literal que nunca. El City viaja con un recurso en marcha, una lista de cargos que ha sacudido a la Premier League y una afición que mezcla miedo, orgullo y una obstinada lealtad.
En la grada, habrá camisetas retro, bananas hinchables y un mensaje implícito: pase lo que pase en los tribunales, la identidad del Manchester City no se decide en una sala de vistas, sino en la forma en que su gente afronta el golpe.
La sentencia definitiva tardará en llegar. La respuesta de la hinchada, en cambio, ya está escrita. Y se verá, con toda su crudeza y su color, en Anfield.






