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Maresca establece su autoridad en el vestuario del City

Enzo Maresca ha tardado poco en marcar territorio en el Manchester City. El nuevo técnico no permitirá que la plantilla elija a su próximo capitán: la jerarquía la definirá él. Y tiene dos ideas claras para inaugurar esta nueva etapa en el club: mando firme desde el banquillo y, dentro del grupo de líderes, presencia obligatoria de al menos un futbolista inglés.

La marcha de Bernardo Silva al Real Madrid ha dejado libre un brazalete que ya tiene favorito. Todo apunta a Rubén Dias. El central portugués ya fue candidato serio el verano pasado, antes de que Pep Guardiola frenara la votación interna. Ahora, con el cambio de ciclo en el banquillo, el defensa emerge como referencia natural. Ha rechazado el interés de otros clubes en los últimos meses y se mantiene como uno de los pilares del proyecto.

La estructura de liderazgo también se ha quedado corta. La temporada pasada, solo Erling Haaland y Rodri acompañaban a Dias y Bernardo en el grupo de capitanes. Con el Barcelona acelerando para cerrar el fichaje de Rodri, se abren huecos de peso en el vestuario. Son puestos sensibles, que Maresca no piensa dejar al azar ni a la popularidad en la caseta.

Ahí aparece un nombre propio: Josko Gvardiol. El croata es uno de los que está dispuesto a asumir responsabilidades si se lo piden. Carácter, personalidad y peso competitivo no le faltan. Pero el técnico italiano quiere algo más que liderazgo internacional: quiere que uno de esos puestos tenga pasaporte inglés.

Phil Foden se ha puesto en primera fila. Esta semana, el propio jugador ha reconocido públicamente que siente la obligación de dar un paso al frente. No es una frase hecha: es ya el miembro con más antigüedad en el primer equipo. A sus 26 años, llega a un punto de inflexión. Tras ser nombrado mejor jugador de la Premier League hace dos temporadas, su rendimiento ha vivido dos años complicados. Ahora ve en este nuevo capítulo una oportunidad para recuperar su mejor versión y, de paso, convertirse en una de las voces que marquen el rumbo del vestuario.

Otro candidato natural es Marc Guehi. Capitán en el Crystal Palace, el central ya demostró personalidad y madurez antes de aterrizar en el Etihad durante el mercado de invierno. Su adaptación fue inmediata, sin rastro de nervios ni dudas. Todavía no se ha reincorporado tras sus vacaciones posteriores al Mundial, pero su perfil encaja en lo que Maresca busca: liderazgo silencioso, fiable, acostumbrado a mandar atrás.

En segunda línea, pero dentro del radar del técnico, aparecen también Nico O’Reilly y Elliot Anderson, que regresan la próxima semana. Son nombres jóvenes para un futuro inmediato, piezas que pueden ir absorbiendo la cultura competitiva del City bajo una estructura de mando muy definida.

El mensaje de Maresca es nítido: se acabaron las decisiones asamblearias para algo tan delicado como la capitanía. El brazalete y el grupo de líderes serán una extensión directa de su idea de equipo. Y en ese nuevo orden, el City quiere que una voz inglesa vuelva a pesar tanto como el escudo.