Maresca inicia la era post-Guardiola en Manchester City
Enzo Maresca ya ha encendido el interruptor de una nueva etapa en el Manchester City. El italiano toma el relevo de Pep Guardiola, que se marcha tras una década descomunal en el Etihad Stadium, cargada de trofeos y de una huella casi imposible de borrar. Ahora, el foco se desplaza al banquillo y a un técnico que vuelve a una casa que conoce bien, pero que encuentra profundamente transformada.
El exentrenador de Leicester City y Chelsea regresa a Manchester tras su etapa anterior como asistente en el club. Esta vez lo hace con el traje principal, con la presión de sostener un imperio y con su primer examen serio ya a la vista: la Community Shield del domingo ante el vigente campeón de la Premier League, Arsenal, que abrirá oficialmente la temporada 2026-27.
Maresca no se esconde. Ni habla de transición, ni pide tiempo en público. Se lanza de frente al listón que deja Guardiola. “Estoy completamente emocionado, conozco la expectativa cuando te unes a un club como City. La expectativa es ganar partidos, ganar títulos y competir por títulos. Y vamos a intentar eso. Estoy muy feliz de estar de vuelta”, declaró en los canales oficiales del club.
“Como volver a casa”
Más allá del desafío deportivo, el italiano subraya la carga emocional de su regreso. Para él, no es un simple cambio de banquillo, sino una vuelta a un entorno que siente propio.
“Es un momento especial; la sensación es como estar de vuelta en casa, así que es una sensación muy bonita. La gente dentro del edificio es prácticamente la misma. La plantilla quizá ha cambiado un 80%, pero en general tuve exactamente la misma sensación. Buena gente, es bonito estar aquí”, explicó.
Esa frase resume bien el contraste que se encontrará: caras conocidas en los despachos y en el día a día, pero un vestuario casi nuevo, con jerarquías en plena reconstrucción y un grupo que ya no es el que dejó cuando era asistente.
Revolución en la plantilla
El cambio en el banquillo ha coincidido con un movimiento profundo en el mercado. City se ha agitado por dentro. Cuatro fichajes han llegado para apuntalar el proyecto, con un nombre brillando por encima del resto: Elliot Anderson, incorporado desde Nottingham Forest por 116 millones de libras, la gran apuesta de este verano.
La puerta de salida también ha tenido tráfico pesado. El club ha vendido a James Trafford, Manuel Akanji y Nathan Ake, mientras que dos referentes de largo recorrido, John Stones y Bernardo Silva, se han marchado libres tras años sosteniendo la estructura del equipo.
El vestuario, por tanto, está en plena reconfiguración. Y todavía no se ha cerrado el capítulo. Rodri, pieza capital del City campeón, sigue en el centro de la atención de Real Madrid y Barcelona, que mantienen su interés. Al mismo tiempo, el club negocia por el centrocampista de 18 años de Lille, Ayyoub Bouaddi, y vigila de cerca la situación de Enzo Fernández en Chelsea.
Nada de calma. Todo se mueve alrededor de Maresca justo cuando tiene que empezar a construir su idea.
El listón sigue en los títulos
En medio de ese torbellino, el italiano no rebaja un ápice el discurso competitivo. La exigencia no cambia porque cambie el entrenador, y él lo asume sin rodeos.
“Intentar ganar algunos títulos. Pero, como dije antes, es por lo que el club tiene que luchar, así que ojalá podamos estar al final de la temporada y disfrutar de ese momento”, señaló.
No hay promesas grandilocuentes, pero sí una línea clara: el City no se permite temporadas de transición, ni siquiera tras despedir a la figura más influyente de su historia moderna.
El primer capítulo de la era Maresca se escribirá contra Arsenal en Wembley. Un título en juego, un banquillo nuevo, un vestuario en mutación y un club que solo entiende un idioma: ganar. La pregunta ya no es qué fue Guardiola, sino qué será capaz de construir Maresca sobre esas ruinas doradas.






