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Maresca asume el reto tras Guardiola en Manchester City

Enzo Maresca se sentó por primera vez como técnico de Manchester City y no esquivó el elefante en la sala: sustituir a Pep Guardiola. No lo maquilló. No lo rebajó. Lo llamó por su nombre.

“Es un privilegio porque el club decidió ir a por mí”, arrancó el italiano, consciente de que ocupa el lugar del hombre que cambió la historia reciente del club. Guardiola se marchó tras una década con 17 títulos mayores y el consenso casi unánime de haber sido el mejor entrenador de la última generación. Maresca no rehúye esa sombra. La asume.

“Lo he dicho muchas veces: considero a Pep probablemente el mejor entrenador del mundo en los últimos 20, 25 años”, insistió.

La advertencia de Ferguson y Wenger

Maresca no vive en una burbuja. Sabe lo que suele ocurrir cuando cae un gigante del banquillo y entra el siguiente. Y no dudó en poner ejemplos muy concretos.

Apuntó directamente a Manchester United y a Arsenal. A lo que pasó después de Sir Alex Ferguson y Arsène Wenger. Tras 26 años y medio de Ferguson en Old Trafford, llegó David Moyes y el club se desplomó en cuestión de meses. Después de 22 años de Wenger en el banquillo del Emirates, Unai Emery heredó un escenario lleno de expectativas y cicatrices.

“Es un reto. Es bonito. La historia dice que los entrenadores que están muchos años en el mismo club siempre generan dificultades a quien viene después. Después de Sir Alex, después de Arsène”, recordó. “Pero también es un desafío intentar hacer las cosas bien desde el primer momento para esta organización, para la afición, para todos”.

Ahí está el listón. Ahí está el riesgo. Y, aun así, Maresca no suena intimidado. Suena alerta.

La fortaleza del modelo City

Si el italiano se agarra a algo, es a la estructura del club. A la sensación de que Manchester City se ha construido para sobrevivir incluso al adiós de su entrenador más influyente.

“La organización es lo principal. Este club, esta organización, ha tenido tres entrenadores en 17 años”, subrayó, citando a Roberto Mancini, Manuel Pellegrini y Guardiola. “Esto no es normal. No pasa a menudo”.

Ese dato no es menor. Habla de estabilidad. Habla de una línea clara. Mancini abrió la puerta al cambio, Pellegrini la consolidó y Guardiola la llevó a un extremo casi perfecto durante diez temporadas. Maresca llega para continuar esa secuencia, no para dinamitarla.

“Estoy confiado en que podemos hacer un gran trabajo. Podemos seguir con el trabajo que se ha hecho desde que estuvo Roberto, después Manuel y durante 10 años Pep”, remarcó, alineándose con la historia reciente del club más que presentándose como una ruptura.

Rodri, cirugía y rumores

En medio del gran relato sobre el legado de Guardiola, Maresca tuvo que bajar al detalle más crudo del presente: Rodri pasará por el quirófano.

El técnico confirmó que el mediocentro de 30 años se someterá el lunes a una operación de espalda, lo que le hará perderse el inicio de la temporada. Un golpe deportivo evidente para un equipo que ha construido buena parte de su dominio alrededor de su figura.

Al mismo tiempo, el nombre de Rodri aparece en el radar de Real Madrid. Preguntado por el futuro del jugador, Maresca no se inmutó.

“En torno a los grandes jugadores siempre hay especulaciones. No me preocupa”, respondió. Recordó que, tras el éxito reciente con su selección —“ganaron el Mundial y él fue el mejor jugador o uno de los mejores”—, cualquier entrenador querría tenerlo. “Es un jugador top”.

Pero el mensaje fue claro: primero la salud, luego el resto. “Ahora tiene la operación el lunes. Necesita vacaciones, descanso. Después volverá aquí con nosotros”.

Sin promesas. Sin dramatismos. Con una línea recta: recuperación y regreso.

Grealish, Trafford y un mercado abierto

El futuro de la plantilla también marcó la rueda de prensa. Dos nombres propios aparecieron sobre la mesa: James Trafford y Jack Grealish.

Trafford, segundo portero del equipo y viejo conocido de Maresca de su etapa en el City Under-23 (2020-21), interesa a Leeds. Grealish, por su parte, ha regresado tras su cesión en Everton y su situación sigue abierta.

“Jack, en este momento, es jugador de Man City”, recordó el italiano. “Siempre digo lo mismo: en cualquier club al que llego, si hay jugadores que pertenecen al club, es mi deber intentar entrenarlos. Luego veremos qué pasa”.

Nada de puertas cerradas, pero tampoco anuncios velados. Lo mismo con Trafford. “Conozco a James porque fue mi portero cuando estuve con el City Under-23s. Pero, cuando el mercado está abierto, ahora o en enero, cualquier cosa puede pasar. Ya veremos. Pero, por el momento, es uno de nuestros porteros”.

La frase resume el tono de todo el estreno de Maresca: realismo, sin victimismo. Sabe lo que hereda, sabe lo que puede perder, sabe lo que aún no controla.

Ahora le toca algo mucho más difícil que una rueda de prensa: demostrar si, en el club que ha convertido a los entrenadores en proyectos de largo recorrido, hay sitio para otro técnico que quiera escribir su propio capítulo después de Pep.