Martin O'Neill reafirma su compromiso con Celtic: “Mientras el club me quiera, seguiré”
Martin O'Neill nunca estuvo tan cerca de irse como algunos imaginaron. Ni siquiera después de una semana que golpeó de lleno el orgullo de Celtic: dos derrotas ante Rangers y un tropiezo europeo en casa frente a Ferencvaros. Tres partidos, tres caídas, y un murmullo creciente sobre su futuro. Pero el técnico, de 74 años, insiste: la idea de marcharse apenas fue un destello, no un plan.
O'Neill firmó recientemente un contrato de un año para continuar al mando tras dos etapas interinas la temporada pasada que terminaron con un doblete de liga y Scottish Cup. Ese final feliz le dio crédito, respaldo y un vestuario a su medida. Sin embargo, el fútbol no tiene memoria larga, y la racha negativa del mes pasado reabrió dudas externas… y alguna interna.
Él mismo admite que, tras ese tramo, pensó que “podría ser el momento de dejarlo”. Dos derrotas ante Rangers, con un 3-1 en casa ante Ferencvaros en la Europa League entre medias, no son una simple mala semana en Glasgow. Son un seísmo. Pero la reflexión duró poco.
La clave, según el propio O'Neill, fue sencilla: la voluntad del club. “Mientras el club de fútbol me quisiera, yo estaba encantado de seguir”, explicó. Sin rodeos. Sin dramatizar. La decisión de continuar, asegura, “no tardó tanto” en tomarse cuando se sentó a preparar la visita de este domingo al campo de Motherwell en la Premiership.
La pausa internacional, el punto de inflexión
Han pasado tres semanas desde el 1-0 encajado en casa ante Rangers, los primeros puntos que Celtic dejaba escapar en la liga esta temporada. Fue un golpe simbólico, más allá del marcador. O'Neill lo reconoce: irse justo después habría sido una salida equivocada. “Marcharme en este momento habría sido pobre”, admite, consciente del mensaje que habría lanzado un adiós precipitado.
La ventana internacional apareció entonces como un espejo incómodo, pero útil. Sin partidos, sin distracciones, solo tiempo para pensar. “La decepción de perder esos partidos y quizá el parón internacional me dieron un poco de tiempo para reflexionar”, señala. Ese paréntesis le permitió separar la emoción del análisis, el ruido del entorno de su propia convicción.
Él mismo lo deja claro: sin ese parón, probablemente ni habría verbalizado la posibilidad de irse. El impulso del calendario, el día a día, lo habrían arrastrado hacia el siguiente partido sin mirar tanto hacia dentro. Pero la pausa obligó a hacer balance. Y el balance, pese al golpe reciente, seguía inclinándose hacia la continuidad.
Entusiasmo intacto antes de visitar a Motherwell
A sus 74 años, O'Neill insiste en que mantiene una “gran ilusión” por el cargo. No suena a frase hecha cuando se mira el contexto: llega a Motherwell como campeón vigente de liga y copa, respaldado por un nuevo contrato y con la sensación de que la mala racha fue un bache, no un síntoma terminal.
El técnico no esconde la frustración por esa semana negra, pero tampoco se deja arrastrar por ella. El mensaje es nítido: decepción, sí; rendición, no. La reacción se medirá en el césped, no en los titulares.
Celtic, que venía lanzado en la Premiership antes de tropezar ante Rangers, necesita ahora transformar la reflexión en respuesta competitiva. O'Neill ha elegido seguir al frente del desafío. La próxima palabra la tiene su equipo.





