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Matthias Jaissle y su ambicioso proyecto en Newcastle

Matthias Jaissle apenas ha aterrizado en Newcastle y ya habla como alguien que sabe exactamente en qué se ha metido. El nuevo técnico del Toon llegó seducido por una idea muy clara desde la cúpula de PIF, los propietarios saudíes del club, y por un proyecto que, según él mismo admite, le encajó desde el primer minuto.

“¿Que somos ambiciosos? Eso es lo más importante, por eso decidí venir aquí”, explicó el alemán al detallar el mensaje que recibió de los dueños, con los que compartió varios días de trabajo en La Manga la semana pasada. “Pero esto no va a suceder de la noche a la mañana, especialmente cuando tienes ahora una fase de transición tan grande”.

Mientras Jaissle era presentado en St James’ Park, la maquinaria del club se movía un piso más arriba. En las oficinas, el director deportivo Ross Wilson apuraba las negociaciones de dos operaciones que el entrenador quiere cerradas antes del estreno de la Premier League contra Liverpool el 23 de agosto.

Dedic, el “plan” para el lateral y la pieza que falta en el medio

Newcastle mantiene conversaciones con Benfica por Amar Dedic, objetivo para reforzar el costado derecho de la zaga. Desde dentro del club describen al futbolista como “una opción”, una pieza sobre la mesa pero aún no asegurada. En paralelo, el nombre de un centrocampista experimentado sigue en discusión para apuntalar el corazón del equipo.

La sensación es clara: la plantilla todavía necesita, como mínimo, cuatro incorporaciones para alcanzar el nivel que exige pelear con garantías por el top 6 la próxima temporada. La ambición está marcada; ahora falta músculo en el césped.

Preguntado por el grado de actividad del club en el mercado, Jaissle respondió con cierta ironía y una dosis de realismo: “No puedo interpretar qué es ‘estar ocupado’ para ti, probablemente es diferente de lo que yo considero estar ocupado. Es un trabajo para Ross y la dirección encontrar soluciones, proporcionar algo”.

El técnico no se esconde, pero reparte responsabilidades. Él marca el perfil; la dirección deportiva debe ejecutar. “Somos optimistas. Tenemos tiempo. Llevo 36 horas en Newcastle, ya tuve algo de tiempo en La Manga para conocer mejor a los chicos. Trabajamos en ello, es todo lo que puedo decir aquí en la rueda de prensa. Mantengamos el optimismo”.

La llamada que cambió el banquillo del Toon

Jaissle apenas lleva unos diez días oficialmente como entrenador del Newcastle, pero ya ha revelado cuándo empezó todo. “Recibí una llamada a finales de julio, cuando estaba claro que, muy probablemente, Eddie iba a dejarlo”, confesó.

A partir de ahí, el proceso fue rápido. El contexto lo explica él mismo: “Obviamente, si primero se trata de un club originario de la Premier League, y además un club como Newcastle, con esa historia tan especial, esa afición, ese ADN, que está tan ligado a la idea de cómo quiero jugar al fútbol…”.

La conexión fue inmediata. “No había dudas ni signos de interrogación, pero tenía que escuchar y llevar ese proceso más lejos. Seguro que tenía una gran sonrisa”, admitió, dejando entrever que la decisión, en realidad, fue sencilla.

Visión, sinergia y paciencia

Jaissle insiste en un punto clave: el proyecto no se construirá a base de golpes de efecto aislados, sino con una línea clara desde arriba hacia abajo. “Necesitas tener un objetivo claro, una visión clara de adónde queremos ir, y eso empieza con los que toman decisiones al frente, desde la dirección, desde el consejo”, explicó.

A partir de ahí, el entrenador dibuja el mapa de lo que quiere que sea el Newcastle: “Y luego, si tienes esa sinergia con los aficionados, el staff y los jugadores, todos incluidos para ir en esa dirección, entonces estoy bastante seguro de que será una historia de éxito. Pero ahora necesitamos tiempo”.

Tiempo. Una palabra que choca con la realidad del calendario y de un mercado que ya entra en su tramo decisivo. El club empuja por Dedic, busca ese centrocampista con oficio y sabe que el margen de error es mínimo si quiere que el nuevo proyecto arranque con fuerza ante Liverpool.

La ambición está firmada desde la cúpula. El discurso, alineado en el banquillo. Ahora falta lo más difícil: que las próximas semanas de mercado conviertan esa “historia de éxito” en algo más que una promesa seductora.