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Maxence Lacroix, el nuevo gran fichaje del Chelsea

El Chelsea vuelve a golpear el mercado y lo hace donde más le duele desde hace años: en el centro de la defensa. Maxence Lacroix, uno de los centrales más fiables de la Premier League con la camiseta del Crystal Palace, está a un paso de convertirse en jugador blue con un contrato de larguísima duración.

Los dos clubes londinenses han alcanzado un acuerdo por el internacional francés, después de unas negociaciones directas a nivel de propiedad. El Palace había fijado el precio en torno a los 60 millones de libras por su zaguero, pieza clave en la transformación reciente del equipo de Oliver Glasner. El entendimiento ya es total entre clubes y el jugador no presenta problema alguno con las condiciones personales.

Solo falta el reconocimiento médico, previsto para las próximas 24 horas, antes de que Lacroix estampe su firma en un contrato que se extenderá, según se entiende, hasta 2032. Un compromiso a largo plazo que encaja de lleno con la política de proyectos extensos que viene impulsando el Chelsea en los últimos mercados.

De apuesta del Palace a referencia de la Premier

La trayectoria de Lacroix en Inglaterra ha sido tan rápida como contundente. El Crystal Palace lo incorporó en agosto de 2024 desde el Wolfsburg por 15,5 millones de libras, más 2,6 millones potenciales en variables. En menos de dos años, su valor se ha disparado hasta multiplicarse por casi cuatro, reflejo del impacto que ha tenido en Selhurst Park.

A las órdenes de Glasner, el francés de 26 años se convirtió en un fijo absoluto la pasada temporada: 55 partidos en todas las competiciones, liderando la zaga de un equipo que firmó una campaña histórica. El punto álgido llegó en Europa: el Palace levantó la Uefa Conference League, el primer gran título continental del club. Lacroix estuvo en el corazón de esa gesta, sosteniendo al equipo en noches en las que el margen de error era mínimo.

El impulso no se quedó ahí. También fue titular en la victoria en la Community Shield frente al Liverpool y contribuyó a otra temporada sólida en la Premier League, consolidando al Palace como un bloque incómodo, competitivo y cada vez más respetado.

Con ese nivel, la llamada de la selección era cuestión de tiempo. Lacroix se ganó un sitio en la lista de Francia para el Mundial de 2026 y acabó disputando tres encuentros, incluidos dos como titular ante Noruega y frente a Inglaterra en el partido por el tercer puesto. Les Bleus terminaron cuartos, y el central cerró el torneo con la sensación de haber dado un paso más en su evolución.

Un salto que cambia el mapa defensivo del Chelsea

El Chelsea no solo ficha a un defensa en forma. Se lleva a uno de los centrales más consistentes del campeonato inglés, un jugador que ha demostrado resistencia, regularidad y carácter en un contexto exigente. Para el Palace, supone el adiós a un pilar que había ayudado a cambiar la dimensión del club. Para Lacroix, el salto definitivo a un escaparate donde cada error pesa más, pero cada actuación brillante multiplica su estatus.

La operación, cocinada desde los despachos de los propietarios de ambos clubes, encaja con la tendencia del Chelsea de asegurar talento en su plenitud competitiva y atarlo durante casi una década. Si el francés responde al nivel mostrado en Selhurst Park, el movimiento puede marcar la defensa del club de Stamford Bridge durante muchos años.

La pregunta, ahora, no es si Lacroix está preparado para el reto. Es cuánto puede cambiar el techo de este Chelsea con él mandando desde atrás.