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Mbappé brilla en el debut de Zidane, pero la lesión preocupa

El nuevo ciclo de la selección francesa arrancó con una imagen poderosa y otra inquietante. Un gol marca de la casa de Kylian Mbappé, desde la banda izquierda, y pocos minutos después, el capitán tirado en el césped del Kocaeli Stadium, tocándose la rodilla izquierda con gesto de preocupación. El estreno de Zinedine Zidane en el banquillo de Les Bleus terminó en victoria, pero el país se fue a dormir pensando más en el parte médico que en el marcador.

Zidane mueve a Mbappé a la izquierda… y encuentra oro

Zidane no tardó en dejar su sello. A Mbappé, recién coronado máximo goleador del último Mundial con 10 tantos jugando como referencia central con Didier Deschamps, lo desplazó al costado izquierdo. Vieja zona de confort, nuevo contexto.

Desde ahí llegó el 67º gol internacional del máximo artillero histórico de Francia. Control preciso tras un servicio de Michael Olise y disparo seco, raso, al primer palo. Gol típico de extremo que ataca hacia dentro, de jugador que necesita poco espacio para hacer daño. Una acción que confirmó que el plan táctico tenía sentido.

Sus compañeros corrieron a abrazarle, pero algo no cuadraba. Mbappé hizo una mueca, se llevó la mano a la rodilla izquierda y la celebración se quedó a medias.

Del gol a la alarma: la rodilla que apaga la fiesta

Intentó seguir. Recibió atención médica en la banda, volvió al campo, probó un par de carreras. Pero el cuerpo habló más alto. Se dejó caer sobre el césped, se palpó la parte exterior de la rodilla izquierda y su mirada cambió: del enfado competitivo a la preocupación.

Instantes después, caminó hacia la banda y dejó su sitio a Désiré Doué. Nada de dramatismo exagerado, pero sí la sensación de que algo no iba bien. En el banquillo, rostros serios. En Madrid, más de un gesto de inquietud.

Francia y Real Madrid aguardan ahora las pruebas con un calendario apretado: Les Bleus tienen tres partidos más en los próximos 10 días antes de que se reanude la temporada de clubes.

Zidane fue claro ante las cámaras de TF1. «No es buena cosa. Por desgracia creo que va a tener que volver a casa. No queremos correr ningún riesgo», explicó. «Ha sobreextendido la rodilla al golpear. No es muy alentador». El plan, salvo giro inesperado, pasa por que el capitán regrese a su club para ser tratado allí.

Un debut marcado por la lesión

El golpe emocional fue evidente. El regreso de Zidane a la élite, con contrato hasta 2030 y su primera experiencia en un banquillo desde que dejó el Real Madrid en 2021, quedaba eclipsado por la imagen de su estrella marchándose tocada.

Aun así, el técnico se quedó con lo futbolístico. «Ha sido una noche muy emotiva, pero un debut exitoso en un ambiente difícil. Creo que hemos jugado bastante bien. He visto muchas cosas interesantes, teniendo en cuenta que solo hemos tenido tres entrenamientos y medio juntos. Es bastante alentador».

Francia, semifinalista en el último Mundial ante la campeona España, arranca su andadura en el Grupo A1 de la Nations League con buenas señales competitivas y una gran duda física.

Primer once de Zidane: retoques, no revolución

El primer once del nuevo seleccionador no fue una ruptura con la era Deschamps. La estructura se mantuvo reconocible, con algunos matices. Adrien Truffert, del Bournemouth, ocupó el lateral izquierdo, mientras que Rayan Cherki, de Manchester City, se ganó un hueco de inicio.

Olise, estrella del Bayern Munich y uno de los jugadores más brillantes del pasado Mundial, volvió a demostrar por qué se ha convertido en referencia ofensiva. Estuvo a punto de abrir el marcador al final de la primera parte con un disparo magnífico que obligó al portero local, Ugurcan Cakir, a una estirada espectacular para desviar el balón por encima del larguero.

El guion cambió tras el descanso. Mike Maignan respondió con reflejos de primer nivel para sacar un intento de Abdulkerim Bardakci y evitar el gol de Turquía, selección que, pese a haber ganado 3-2 a los coanfitriones Estados Unidos, terminó última de su grupo en el Mundial.

El tanto de Mbappé llegó poco después, como castigo a la primera desconexión seria de los locales. La presión francesa crecía, el balón vivía más cerca del área turca y el capitán no perdonó.

Un palo, una expulsión y un aviso de carácter

Con el marcador a favor, Francia no se replegó. Jules Koundé se topó con el poste en otra ocasión clara que pudo sentenciar el encuentro y que confirmaba la superioridad visitante.

El desenlace dejó una última sacudida. Bradley Barcola, recién ingresado, atacó el espacio y se plantó solo ante Cakir. El guardameta salió disparado fuera del área para frenarle. El árbitro alemán Felix Zwayer dejó seguir la jugada en primera instancia, pero el VAR le llamó a revisar la acción. Tras ver las imágenes, decisión inevitable: mano del portero fuera del área y tarjeta roja directa.

Turquía, dirigida por Vincenzo Montella, se quedó con diez en los minutos finales, sin margen real para reaccionar. El daño ya estaba hecho.

Lo que viene: Bélgica, Italia… y la sombra de la enfermería

El calendario no da tregua. Francia viaja ahora a Bruselas para enfrentarse a Bélgica el lunes, un rival que llega lanzado tras ganar 2-0 a Italia en su visita a territorio transalpino. Después, el viernes, será el turno del estreno de Zidane en casa, en el Stade de France, precisamente ante la Azzurra, selección contra la que jugó su último partido como futbolista en la final del Mundial 2006.

Turquía, por su parte, recibirá a Italia también el lunes, en otro examen serio para medir el proyecto de Montella.

La noche en Izmit dejó señales positivas del nuevo ciclo francés: una idea reconocible pese al poco trabajo, un Mbappé letal desde la izquierda, un Olise en plena madurez, un equipo que compite con naturalidad en contextos hostiles. Pero todo queda en segundo plano mientras el país entero se hace la misma pregunta: ¿cuánto tiempo estará su capitán lejos del césped?