Mbappé: del sueño de Anfield al destino Bernabéu
En el verano de 2024, Florentino Pérez cerró por fin el círculo que llevaba casi una década dibujando: Kylian Mbappé se convirtió en jugador del Real Madrid. Un fichaje de esos que se cuecen a fuego lento, con suspense, giros y puertas que se abren… y otras que estuvieron a punto de cerrarse para siempre.
Porque el camino de Mbappé hacia el Bernabéu pudo haberse desviado en 2017. Y no hacia París, sino hacia el norte de Inglaterra.
El verano en que Liverpool estuvo a un paso
Aquel año, el mundo del fútbol miraba a Kylian Mbappé como el siguiente gran fenómeno europeo. Brillaba en el AS Monaco, tenía claro que iba a salir, pero no tanto a dónde. El ruido alrededor era ensordecedor: Real Madrid le quería, por supuesto, pero no partía en cabeza.
Delante estaban Paris Saint-Germain… y Liverpool.
Hace poco, Jürgen Klopp reconoció que intentó ficharlo. Ahora es el propio Mbappé quien ha puesto contexto a esa historia, en una entrevista con The Athletic recogida por Mundo Deportivo. Y lo que cuenta dibuja un escenario que pudo cambiar el mapa del fútbol europeo.
Mbappé explica que, en ese momento, estuvo “muy cerca” de Liverpool. No fue un simple sondeo ni una llamada protocolaria. El club inglés estaba en la pelea real por su fichaje. Y dentro de casa, en la familia Mbappé, había una voz muy clara a favor de Anfield: la de su madre.
Ella era una gran admiradora de Klopp. No solo le gustaba el entrenador; veía en Liverpool el destino ideal para su hijo. Viajó a la ciudad, acudió a varios partidos, se empapó del ambiente, de ese Anfield que tantas veces ha decidido eliminatorias. Se imaginó a Kylian vestido de rojo, atacando el Kop, viviendo esa intensidad cada tres días.
Su mensaje en casa era directo: “Liverpool, jugarás en Anfield, será una locura para ti”.
París, la elección del corazón
Pero Mbappé no siguió ese camino. No entonces.
El delantero reconoce que ni siquiera escuchó a fondo la oferta de Liverpool. Tenía otra prioridad: jugar en su ciudad, quedarse en su país, crecer primero en Francia. El proyecto de PSG le ofrecía algo que ningún otro club podía igualar en ese momento: ser la gran bandera del fútbol francés, sin salir de casa.
Eligió París. Eligió el Parque de los Príncipes. Eligió retrasar su salida al extranjero.
Aquella decisión cerró de golpe la puerta de Anfield y, sin que nadie lo supiera entonces, mantuvo abierta la del Bernabéu.
El efecto dominó para Real Madrid
Desde la distancia, en los despachos del Santiago Bernabéu, esa elección resultó decisiva. Porque si Mbappé hubiera firmado por Liverpool en 2017, el escenario para el Real Madrid habría sido muy distinto.
Un Mbappé asentado en la Premier League, con el músculo económico del fútbol inglés detrás, habría sido mucho más difícil de sacar. Entre los contratos astronómicos, la capacidad de blindar estrellas y la competitividad del torneo, su sueño de vestir de blanco podría haberse complicado seriamente, quizá hasta diluirse.
En cambio, su etapa de siete años en PSG mantuvo viva la idea. El Madrid sabía que tarde o temprano el francés querría dar el salto a la liga española. Florentino Pérez, paciente, esperó su momento. Lo intentó, insistió, encajó rechazos y renovaciones, pero nunca soltó la presa.
El desenlace ya es conocido: en 2024, Mbappé aterriza en Madrid y se presenta como el nuevo líder de un proyecto que mira sin complejos al futuro.
Un “no” a Anfield que vale oro en Chamartín
Visto hoy, en la capital española nadie se lamenta de aquel casi-fichaje por Liverpool. Al contrario. En el club saben que la negativa de Mbappé a dejar Francia demasiado pronto fue una bendición silenciosa.
Si hubiera seguido los deseos de su madre, hoy quizá sería leyenda de Anfield, icono de la Premier y objetivo casi imposible para cualquier otro gigante europeo. En cambio, eligió París, resistió la tentación inglesa y mantuvo su historia alineada con la del Real Madrid.
En 2017, Mbappé cerró una puerta que prometía noches mágicas en Anfield. En 2024, abrió otra que en Chamartín llevaban soñando desde hacía años. Y ahora, con la camiseta blanca sobre los hombros, la pregunta ya no es qué habría pasado en Liverpool, sino hasta dónde puede llegar este matrimonio entre el francés y el Bernabéu.





