La MLS y el posible fichaje de Mohamed Salah
La Major League Soccer se ha acostumbrado a recibir estrellas en la recta final de sus carreras europeas. Primero fueron nombres ilustres, luego auténticos iconos. Con Lionel Messi todavía marcando el pulso de Inter Miami, el campeonato estadounidense se ha convertido en un escaparate dorado para veteranos de élite. Y ahora, el siguiente en la lista podría ser nada menos que Mohamed Salah.
El extremo egipcio, símbolo de una era en el Liverpool, decidió este verano poner punto final a su etapa en Anfield pese a tener aún un año de contrato. Tras disputar el Mundial de 2026 con Egipto, el atacante busca ahora el que probablemente sea su último gran destino. Y el mapa de posibilidades se ha encendido.
Se habló de Turquía como opción inmediata, un camino clásico para estrellas que abandonan la élite europea sin alejarse demasiado del foco. Sin embargo, en los últimos días ha cobrado fuerza otra vía mucho más seductora para el mercado global: Salah estaría negociando con un club de la MLS cuyo nombre todavía no ha salido a la luz.
Ese simple rumor ha bastado para desatar una tormenta en redes sociales. La reacción ha sido instantánea, casi visceral. Un aficionado resumió el impacto potencial con una sola palabra: “insane”. Otro fue más allá y dibujó el escenario que sueñan muchos ejecutivos del fútbol estadounidense: que el egipcio aterrice en una franquicia de mercado medio para ayudar a expandir el deporte más allá de las grandes plazas.
El debate, como era previsible, también se ha cruzado con el fenómeno Inter Miami. El equipo respaldado por David Beckham ya ha construido un frente de ataque de lujo con Messi y Luis Suárez como banderas. De ahí que un seguidor dejara clara su postura: Salah sería un fichaje fascinante, sí, pero mejor que no acabe en Miami. “Ya tienen suficientes buenos atacantes; deben parar”, reclamó, reflejando un sentir cada vez más extendido entre quienes piden mayor equilibrio en el reparto de estrellas.
La discusión no se queda solo en el “sería increíble”. Va más allá. Hay quien ya empieza a encajar piezas en el mapa de la liga. Un usuario se preguntó si LAFC no sería el mejor encaje deportivo para Salah, subrayando que lograr que una de las grandes figuras del fútbol mundial recale en uno de los mejores equipos del campeonato sería un auténtico golpe de autoridad para la MLS.
Las especulaciones se disparan. Incluso surgió una lectura en clave de mercado estadounidense puro: “Wow, Mo Salah uniéndose a LeBron en Philly”, escribió otro aficionado, jugando con la idea de una ciudad compartida entre gigantes de distintos deportes, aunque sin que exista ninguna confirmación de un proyecto concreto en esa plaza.
Lo que sí está claro es el consenso sobre el impacto: “Sería enorme para la MLS si Mohamed Salah llegara a un equipo de la liga”, sintetizó otro comentario. No hace falta mucha imaginación para entender por qué. Salah no solo es un goleador contrastado; es una marca global, un puente directo hacia audiencias de Europa, África y Oriente Medio. Un perfil que encaja a la perfección con la estrategia de expansión internacional del campeonato norteamericano.
En medio del ruido, el propio jugador guarda silencio. Hasta el momento, Salah no ha hablado públicamente sobre su próximo club. Ninguna pista, ninguna declaración calculada para rebajar la tensión. Nada.
La única voz cercana que se ha pronunciado recientemente es la de su agente. El 17 de julio, lanzó un mensaje tan escueto como revelador: “Yo, personalmente, no sé dónde jugará Mohamed la próxima temporada. ¿Qué te dice eso?”. Una frase que deja todo abierto y, al mismo tiempo, alimenta el misterio.
La MLS ya sabe lo que supone abrir la puerta a una leyenda viva como Messi y rodearla de nombres reconocibles como Luis Suárez. La pregunta ahora es evidente: ¿está preparada la liga para el siguiente salto, para incorporar a un futbolista que todavía parece tener gasolina competitiva para marcar diferencias?
Si Mohamed Salah cruza el Atlántico, no será solo otro veterano en busca de un último gran contrato. Será una declaración de intenciones. Y puede que el momento en que la MLS deje de ser vista como el destino final… para empezar a ser parte del escenario principal.






