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Mohamed Salah se une a Trabzonspor: un nuevo capítulo en su carrera

Durante meses, el futuro de Mohamed Salah fue un murmullo constante en el mercado. Arabia Saudí lo quería. La MLS lo veía como su siguiente gran reclamo. Parecía cuestión de tiempo que el egipcio se marchara lejos de Europa. No ha sido así.

El legendario atacante del Liverpool ha firmado un contrato de dos años con Trabzonspor tras expirar su vínculo con el club de Anfield, poniendo fin a una de las carreras más brillantes que ha visto la Premier League. A los 34 años, Salah no se ha dejado seducir por el último gran cheque de su carrera en Estados Unidos o Arabia. Ha elegido seguir compitiendo en Europa. Y lo hará en Turquía, en un club que vive para desafiar al poder establecido.

Arabia, MLS… y la elección inesperada

El movimiento ha pillado a muchos a contrapié. Durante años, los clubes de la Saudi Pro League persiguieron a Salah como uno de sus objetivos prioritarios. Al-Ittihad llegó a hacer un intento tardío. Desde el otro lado del Atlántico, Sporting Kansas City figuraba entre los equipos de la MLS dispuestos a abrirle la puerta de Estados Unidos.

Ambos destinos prometían cifras descomunales. No ha sido suficiente. Salah ha elegido otra cosa: seguir bajo el foco de la UEFA.

En Turquía no jugará gratis, ni mucho menos. En un comunicado al mercado bursátil, Trabzonspor confirmó que el egipcio cobrará 14,5 millones de libras por temporada y un 20% de los ingresos generados por el merchandising asociado a su nombre. Un paquete potente, aunque inferior a lo que podía haber ganado en Arabia Saudí, pero respaldado por algo que el dinero no compra: la continuidad en las competiciones europeas.

Trabzonspor terminó tercero la pasada temporada en la Super Lig y disputará este mes la ronda de play-off de la Europa League. Si supera la eliminatoria, entrará en la fase de liga; si cae, jugará la Conference League. Para un futbolista que llevó a Egipto a los octavos de final del último Mundial y firmó una de las mejores campañas de su carrera en 2024-25, seguir pisando el escenario UEFA pesa tanto como cualquier cheque.

Por qué Trabzonspor y no Estambul

Si Salah quería seguir en Europa, la lógica apuntaba a otro lugar. En Turquía, el triángulo de poder histórico se llama Galatasaray, Fenerbahce y Besiktas. Son los clubes que, tradicionalmente, se reparten los grandes fichajes y el protagonismo internacional.

Besiktas, de hecho, intentó cerrar la llegada del egipcio. La operación se cayó por la estructura económica del acuerdo. Esa grieta la aprovechó Trabzonspor.

El club del Mar Negro no tiene el alcance global de los gigantes de Estambul, pero está lejos de ser un invitado menor. Suma siete títulos de liga, levantó la Super Lig tan recientemente como en la temporada 2021-22 y conquistó la Copa de Turquía el curso pasado. El equipo de Fatih Tekke volvió a terminar tercero en la liga, ganándose otra oportunidad de entrar en Europa.

En ese contexto, Salah aterriza como el fichaje más grande de la historia del club. Y la ciudad lo ha dejado claro desde el primer minuto: cientos de aficionados se agolparon para recibirlo antes de su viaje a Trabzon, una bienvenida a la altura de una superestrella mundial.

El excentrocampista escocés Ryan Jack, campeón de liga con Rangers en 2021 y que lleva dos temporadas en el fútbol turco, no se sorprende por esas escenas. Sabe bien qué significa el fútbol allí, el peso de la grada, la intensidad con la que se vive cada partido.

El 61, el 10 y una ciudad volcada

En su presentación, Salah se enfundó brevemente el dorsal 61, un número que en Trabzon es mucho más que una cifra: es el código de matriculación de la ciudad y un símbolo identitario. Los aficionados celebran tradicionalmente el minuto 61 de cada partido, un ritual que conecta al equipo con su gente.

Ese gesto fue una declaración de respeto hacia la afición. A partir de la temporada 2026-27, sin embargo, Salah llevará el 10, el mismo número que luce con Egipto. Su compañero Ernest Muci accedió a cederle el dorsal como muestra de deferencia hacia el gran fichaje del club. Un detalle que refleja la jerarquía con la que aterriza el egipcio en el vestuario.

Una Super Lig que ya no es un retiro

El desembarco de Salah encaja en una tendencia clara: la Super Lig ya no es un destino exótico, sino un campeonato que seduce a nombres de peso. Victor Osimhen, Leroy Sané, Ilkay Gündogan, Nathan Aké o Leandro Trossard figuran entre las estrellas que han aterrizado recientemente en Turquía. En el propio Trabzonspor ya militan Andre Onana, Ruslan Malinovskyi y Stefan Savic.

El verano pasado, la Super Lig registró el tercer mayor gasto neto en fichajes del fútbol mundial, solo por detrás de la Premier League y la Saudi Pro League. Una cifra que habla de ambición, pero también de un contexto económico muy particular.

Los grandes clubes turcos generan buena parte de sus ingresos en euros gracias a su participación en competiciones UEFA, mientras muchos de sus costes operativos siguen denominados en liras turcas. La prolongada inflación del país ha reducido el peso real de la deuda interna, otorgando a las entidades más margen de maniobra del que podría parecer a primera vista.

En ese escenario, Trabzonspor ha podido armar una oferta competitiva para Salah: según informes en Turquía, un contrato hasta junio de 2028 en torno a los 7,3 millones de libras por temporada, más bonus y una participación en los ingresos de merchandising. Menos que en Arabia, sí, pero con la combinación que muchos veteranos de élite buscan: buen salario, pasión en la grada y fútbol europeo.

Un gigante mundial en una liga de segundo escalón

Pese al flujo de nombres reconocibles, la Super Lig sigue lejos de las grandes potencias. Los datos de Opta la sitúan actualmente como la decimocuarta liga doméstica del mundo, por detrás de campeonatos como los de Dinamarca, Polonia o incluso la Championship inglesa.

El reflejo europeo tampoco engaña. Desde que Galatasaray levantó la Copa de la UEFA en 2000, solo un club turco ha alcanzado las semifinales de una gran competición europea. La brecha con las ligas dominantes del continente sigue siendo amplia.

Para Salah, el movimiento es un punto intermedio. No se marcha a un campeonato sin escaparate, pero tampoco se queda en la élite absoluta. Mantiene el contacto con el fútbol continental, se instala en uno de los entornos más fervorosos del planeta y, al mismo tiempo, asume el rol de figura indiscutible.

Para Trabzonspor, la operación trasciende lo deportivo. La llegada del egipcio multiplica el impacto global del club, dispara su potencial comercial y coloca en su plantilla a uno de los futbolistas más vendibles de la era moderna.


Un nuevo eje: Salah, Trabzon y Europa

Para el delantero, la elección ofrece algo que ningún contrato récord podía garantizarle por sí solo. Permanece en Europa, peleará por títulos domésticos, tendrá fútbol continental y será el estandarte absoluto de uno de los clubes más históricos de Turquía.

No era el destino que muchos imaginaban para el final de su etapa en la élite. Pero, a su manera, encaja con la carrera de un futbolista que siempre ha desafiado las expectativas. Ahora, la pregunta es otra: ¿hasta dónde puede llegar Trabzonspor con Mohamed Salah como faro de un proyecto que ya no quiere conformarse con incomodar al poder, sino discutirle los títulos?