Mónaco refuerza su futuro con cuatro joyas hasta 2029
Mónaco se ha movido rápido. Muy rápido. El club del Principado ha premiado a cuatro de sus mayores promesas con su primer contrato profesional, un mensaje claro al mercado después de meses de actuaciones que habían despertado el interés de otros equipos.
El club anunció este martes que Safouane Benzahra, Nahil El Haddani, Nejd Ajroud y Melvin Gomes Da Veiga han firmado hasta el 30 de junio de 2029. Cuatro nombres, una misma generación: todos nacidos en 2008, todos protagonistas en la gran temporada del equipo sub-19, que alcanzó las semifinales del campeonato francés.
No se trata de un simple trámite administrativo. Es una apuesta.
Dos de ellos, Safouane Benzahra y Nahil El Haddani, son internacionales juveniles con Marruecos. Nejd Ajroud, centrocampista con doble nacionalidad tunecina y francesa, aporta equilibrio y lectura de juego. Melvin Gomes Da Veiga completa el cuarteto de talentos que el club ha decidido blindar a largo plazo.
La progresión de este grupo no ha pasado desapercibida. Según recordó Foot Mercato, “confirmamos la semana pasada en nuestras páginas que los cuatro talentos estaban listos para dar un paso más después de incorporarse al grupo de Filipe Luís durante el periodo de preparación de pretemporada”. Esa integración temprana con el entorno del primer equipo ha acelerado los tiempos.
El caso más avanzado es el de Benzahra. El joven marroquí ya sabe lo que es competir al máximo nivel: ha debutado oficialmente con Mónaco en un partido de liga francesa ante Paris Saint-Germain. Un salto enorme para un jugador de su edad, y una señal inequívoca de la confianza que el club deposita en él.
Ajroud, El Haddani y Gomes Da Veiga siguen todavía en el camino hacia esa primera aparición con los mayores, pero ya se mueven en la rampa de lanzamiento. Entrenan, se foguean, se acostumbran a la exigencia diaria de un equipo que vive instalado en la parte alta del fútbol francés.
Mónaco, fiel a su tradición de descubrir y pulir talento joven, cierra filas en torno a su generación de 2008. El mensaje es nítido: el futuro ya está en casa. La cuestión es cuánto tardarán estos cuatro nombres en convertirse en habituales en las convocatorias del primer equipo.





