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Mounie, el capitán que respeta a Messi sin idolatrarlo

En Buenos Aires todos parecen dispuestos a rendir pleitesía a Lionel Messi en la gran noche del Estadio Monumental. Todos menos uno. Steve Mounie, capitán de Benín, llegó a la capital argentina lesionado, sin opciones de jugar, pero con un discurso que rompe el molde: respeta al genio, no lo idolatra.

El delantero de 32 años, ex de Huddersfield Town y hoy en el Augsburg alemán, decidió acompañar igualmente a sus compañeros en este amistoso de alto voltaje ante los subcampeones del mundo de 2026. No puede pisar el césped, pero su sola presencia en el banquillo funciona como un ancla emocional para una selección africana que llega como clara tapada.

“No idolatro a nadie, no idolatro a Lionel Messi”

Mounie no se escondió en su charla con el medio africano Mega Sports Media. Preguntado por el ocho veces ganador del Balón de Oro, respondió con una franqueza poco habitual en la previa de un partido de este calibre:

«No idolatro a nadie, no idolatro a Lionel Messi».

No fue una frase lanzada al aire. Forma parte de una filosofía que le ha acompañado durante toda su carrera. El punta explicó que ve a las grandes estrellas como colegas de profesión, no como figuras inalcanzables: es la manera que ha encontrado para competir de igual a igual, sin complejos, sin pedir fotos ni camisetas.

«Soy un apasionado del fútbol y me encanta ver a los buenos jugadores jugar, observar lo increíblemente bien que lo hacen. Cuando jugué contra grandes jugadores, nunca pedí una camiseta», añadió, dibujando el retrato de un profesional que prefiere aprender en silencio antes que coleccionar recuerdos.

Respeto máximo, sin pedestal

Esa negativa a poner a los rivales en un pedestal no significa falta de admiración. Todo lo contrario. Mounie reconoce el peso histórico de Messi y entiende que la noche en el Monumental tiene un significado especial.

«Vine para eso: para ver lo que va a hacer. Él debería disfrutar este momento como futbolista y como alguien que ha hecho tanto por el fútbol durante muchos años. Merece un momento para disfrutarlo», subrayó el capitán.

Hay respeto, hay curiosidad, hay consciencia de estar ante un capítulo más de la leyenda del campeón del mundo de 2022. Lo que no hay es reverencia ciega. Benín viaja a Buenos Aires para competir, no para sacarse fotos.

Benín, disciplina ante el gigante

Cuando la conversación se trasladó al terreno de juego, Mounie fue igual de claro. Sin grandes eslóganes ni promesas desmedidas, definió a su selección con una sola idea: orden.

«Somos un equipo muy disciplinado», aseguró. Esa disciplina será la primera línea de defensa frente a una Argentina que, incluso en un amistoso, no negocia la intensidad en casa.

Para Benín, el choque tiene un valor doble. Sirve como examen de carácter ante uno de los colosos del fútbol mundial y como laboratorio antes de retomar la clasificación para la Copa Africana de Naciones. Un ensayo exigente, en un escenario hostil, con el foco del planeta apuntando a Messi, pero con un vestuario africano decidido a aprovechar cada minuto.

Una visita a La Bombonera y un ojo en el futuro

Entre sesiones de recuperación y reuniones técnicas, Mounie se permitió un paréntesis muy porteño: visitó La Bombonera. El capitán compartió en Instagram imágenes del mítico estadio de Boca Juniors, acompañadas por un cántico en apoyo al club xeneize. Un guiño a la cultura futbolera local en plena semana de Messi.

Mientras tanto, su hoja de ruta personal es menos romántica y mucho más pragmática: rehabilitarse bien, sin prisas, para volver a ganarse su sitio en el Augsburg. El amistoso ante Argentina se vive desde la banda, pero también desde la mente de un profesional que piensa ya en su regreso a la Bundesliga.

En el Monumental, el mundo mirará a Messi. En el banquillo visitante, un capitán lesionado observará cada movimiento, sin idolatrar a nadie, intentando absorber todo lo que pueda. Porque para Mounie, la mejor forma de honrar a una leyenda no es arrodillarse ante ella, sino prepararse para volver a competir al máximo nivel cuando el balón vuelva a rodar para él.