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Mourad Batna: El veterano que desafía al tiempo en la Roshn League

El balón salió de su pie derecho como si obedeciera a un viejo pacto. Mourad Batna se plantó frente al esférico, calculó la distancia, miró la barrera y dibujó una rosca perfecta. Gol. 3-2 para Al-Fateh ante Al-Hazem en la novena jornada de la Roshn League. Un golpeo de especialista, un resultado salvado y, de paso, otro recordatorio de que el marroquí sigue siendo una de las grandes figuras extranjeras del fútbol saudí.

No fue solo el gol de la victoria en un partido enmarañado. Ese lanzamiento directo elevó su cuenta a 5 tantos de falta desde que llegó a la liga saudí. Cinco. A uno solo de dos nombres que marcan el listón en este tipo de acciones: Cristiano Ronaldo y Anderson Talisca. No es poca compañía para un jugador que no viste la camiseta de uno de los gigantes del país.

Un extranjero convertido en referencia

El impacto de Batna ha obligado a la prensa saudí a detenerse en su caso. No es un fichaje mediático de un club-estado ni un delantero rodeado de estrellas. Es la pieza que sostiene buena parte del peso creativo de un equipo como Al-Fateh, lejos del foco que acompaña a los candidatos al título.

Desde los platós y estudios, las opiniones se han alineado en una idea: su influencia va mucho más allá de las cifras. Lo ve Abdulaziz Al-Ghiyama, que en la red de canales "Al-Riyadiyah" no dudó en elevar el rango del marroquí: para él, Batna es ya “uno de los iconos entre los jugadores extranjeros” de la liga. Un futbolista que se impone por sí mismo, que obliga a reconocer su jerarquía.

Sobre el césped, la descripción encaja. Batna encara, supera en el uno contra uno, inventa líneas de pase, aparece en la definición y asume la responsabilidad en cada balón parado. Es el jugador al que todos buscan cuando el partido se atasca. El que decide si acelera o pausa. El que convierte una falta lejana en una ocasión clara.

36 años y 95 intervenciones decisivas

La admiración sube un peldaño más cuando entra en juego el dato que repiten los analistas: la edad. Turki Al-Ajamah, en el canal "Thmanyah", lo resumió con una mezcla de sorpresa y devoción. Subrayó que Batna, con 36 años, acumula 95 contribuciones en la liga saudí —entre goles y asistencias— defendiendo los colores de un club que no vive permanentemente en campo contrario.

No es solo longevidad. Es vigencia competitiva. Es capacidad de seguir marcando diferencias en un entorno que se ha llenado de nombres rutilantes.

Al-Ajamah lo definió como un jugador distinto, de esos que el rival conoce de memoria pero no logra neutralizar. Todos saben qué pretende hacer, pero nadie termina de quitarle el balón en la zona decisiva. Y ahí se explica una parte de su éxito: Batna no basa su juego en la velocidad pura, sino en el manejo de la pelota, la lectura de espacios y la elección del momento exacto para soltar el disparo o filtrar el pase.

En partidos cerrados, cuando el físico ya no es suficiente, su técnica y su cabeza siguen abriendo puertas.

El vínculo con Al-Fateh, algo más que un contrato

El respeto que se ha ganado no se limita a lo que hace con las botas puestas. Turki Al-Dhabaan, también desde "Thmanyah", destacó otra faceta: la forma en que el marroquí gestiona su carrera y su rol dentro de Al-Fateh.

En un contexto de ofertas constantes y movimientos de mercado, su decisión de permanecer en el club, pese a propuestas de otros equipos, ha reforzado su figura interna. No solo como estrella, también como referencia de vestuario. Al-Dhabaan subrayó que Batna entiende su valor en Al-Fateh y ha elegido sostener ese estatus antes que perseguir un cambio de aires.

Su actuación más reciente lo ejemplifica: además del golazo de falta que decidió el choque ante Al-Hazem, participó en la creación de los otros dos tantos de su equipo. Entrega, carácter, influencia directa en el marcador. Un líder competitivo, no solo un ejecutor de lujo.

Batna se ha convertido en uno de los pilares del proyecto, en un jugador que simboliza algo poco habitual en una liga en plena ebullición de fichajes: continuidad, compromiso y rendimiento sostenido.

La pregunta, ahora, no es cuánto le queda, sino hasta dónde puede seguir empujando los límites un futbolista que, a los 36 años, sigue golpeando el balón como si el tiempo fuera un rival más al que ya ha aprendido a driblar.

Mourad Batna: El veterano que desafía al tiempo en la Roshn League