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¿Es el Mundial 2026 el mejor de la historia? Goles tardíos, remontadas y sorpresas

Un Mundial lleno de emoción hasta el último minuto

Este Mundial ha sido una montaña rusa de grandes goles, remontadas sorprendentes, momentos dramáticos en los últimos minutos y resultados inesperados. Con los cuartos de final a punto de comenzar y sólo ocho partidos restantes, la Copa del Mundo organizada por Canadá, México y Estados Unidos se ha convertido en el torneo más grande de los 23 realizados hasta ahora, con la participación récord de 48 selecciones.

Pero surge la pregunta: ¿ha sido también el mejor Mundial?

El espectáculo sobre el césped

La respuesta puede variar según las preferencias personales, pero las estadísticas hablan por sí solas. Hasta ahora, en 96 de los 104 encuentros disputados se han marcado 280 goles, lo que da un promedio de 2.92 tantos por partido, la cifra más alta desde el Mundial de México 1970, cuando se anotaron 95 goles en 32 juegos, con una media de 2.97 goles.

Comparado con torneos recientes, esta edición supera a Qatar 2022 (2.69), Rusia 2018 (2.64), Brasil 2014 (2.67) y Sudáfrica 2010 (2.27). El partido con más goles fue la victoria de Alemania por 7-1 frente a Curazao, aunque en siete encuentros más se marcaron seis goles y en otros trece hubo cinco tantos.

Otro dato que evidencia el estilo ofensivo es que el 74.6% de los goles provienen del juego abierto, una de las proporciones más altas en la historia de los Mundiales, mientras que sólo un 5% han sido de penalti, el porcentaje más bajo registrado.

La emoción hasta el pitazo final

Los goles en el último tramo de los partidos no han faltado. En la fase de eliminación directa, ocho encuentros se decidieron con anotaciones posteriores al minuto 85, y Argentina necesitó tiempo extra para superar a la revelación Cabo Verde. Además, cuatro partidos fueron resueltos en tanda de penales.

El tanto ganador de Enzo Fernández contra Egipto se convirtió en el décimo gol decisivo en el minuto 90, estableciendo un nuevo récord mundialista. Julio ha regalado clásicos inolvidables: Bélgica, Argentina e Inglaterra lograron victorias ajustadas por 3-2 ante Senegal, Egipto y México, respectivamente. Bélgica y Argentina remontaron dos goles en contra en los minutos finales, algo que no ocurría más de una vez en un mismo torneo desde 1970.

La victoria inglesa fue aún más épica, jugando casi 40 minutos con un hombre menos tras la expulsión de Jarell Quansah, y resistiendo en el mítico Estadio Azteca.

También se registraron ocho empates sin goles, cifra récord en Mundiales, que podría interpretarse como un reflejo de mayor equilibrio competitivo.

Multitudes y estrellas en acción

Había dudas sobre la asistencia, debido a precios elevados y las largas distancias entre sedes, pero la realidad fue otra. La FIFA reporta una ocupación del 99.7% de las entradas disponibles, sumando más de 4.4 millones de espectadores durante la fase de grupos y llegando a 6.2 millones tras las primeras rondas de eliminación directa.

El promedio de público por partido supera los 65,000 espectadores, solo superado por el Mundial de 1994 en Estados Unidos.

Los protagonistas dentro del campo tampoco defraudaron. La lucha por la Bota de Oro está reñida entre cuatro figuras: Lionel Messi (Argentina) con ocho goles, Kylian Mbappé (Francia) y Erling Haaland (Noruega) con siete cada uno, y Harry Kane (Inglaterra) con seis. Es la primera vez en la historia que tres jugadores anotan siete o más goles en un mismo torneo.

Historias inesperadas y desafíos

A pesar del gran número de selecciones, no todas las diferencias fueron abismales. La pequeña isla caribeña Curazao, la nación más pequeña en clasificar, reaccionó tras su derrota por 7-1 ante Alemania con un empate frente a Ecuador. Qatar, anfitrión, sufrió una dura goleada 6-0 contra Canadá, pero también logró un empate 1-1 con Suiza, que alcanzó los cuartos.

Cabo Verde protagonizó una de las mayores sorpresas al empatar contra España, Uruguay y Arabia Saudita, avanzando a la siguiente ronda donde puso en aprietos a Argentina antes de caer 3-2 en tiempo extra.

Problemas fuera del campo

No todo fue positivo. Los costos de entradas, alojamiento y desplazamientos han sido prohibitivos para muchos aficionados. Las pausas para hidratación, justificadas en condiciones extremas, fueron silbadas cuando se aplicaron bajo lluvia o en estadios con aire acondicionado cerrado.

El torneo se extendió demasiado para algunos, comenzando el 11 de junio y con la final prevista para el 19 de julio, con partidos casi todos los días. También hubo críticas al arbitraje y preocupaciones sobre la carga física para los jugadores, con la Premier League iniciando poco más de un mes después del cierre mundialista.

El formato amplió la fase de grupos y redujo el dramatismo inicial, eliminando solo a 16 de 48 equipos en esa etapa.

Controversia en la aplicación de sanciones

La integridad del torneo se vio cuestionada cuando el delantero estadounidense Folarin Balogun fue expulsado en octavos contra Bosnia-Herzegovina, pero pudo jugar en la siguiente ronda pese a la sanción, luego de una intervención confirmada del expresidente Donald Trump con el presidente de FIFA, Gianni Infantino.

Este caso fue único desde 1962 y generó críticas de UEFA, Bélgica e incluso el entrenador inglés Thomas Tuchel, aunque los belgas admitieron que les motivó aún más.

Lo que viene y la memoria del torneo

Con las mejores selecciones del mundo - Argentina, España, Francia e Inglaterra - todavía en la contienda, y separadas en los cuartos de final, se esperan enfrentamientos intensos que podrían definir este Mundial como uno de los más memorables.

La historia demuestra que el recuerdo de un Mundial depende mucho del desenlace final. Ediciones anteriores sufrieron por finales decepcionantes, mientras que Qatar 2022 ganó prestigio gracias a un espectáculo culminante.

Sea cual sea el resultado, esta Copa del Mundo ya ha demostrado ser imposible de ignorar.