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Myanmar humilla a Filipinas en la ASEAN Championship

Bajo un aguacero implacable en el New Clark City Stadium, en Capas, Tarlac, Filipinas vio cómo se le desmoronaba en casa buena parte de su aspiración de alcanzar por segundo torneo consecutivo la fase de eliminación directa de la ASEAN Championship. Myanmar no tuvo piedad: 4-1, con autoridad, con colmillo y con un protagonista claro, Than Paing.

El golpe fue doble. Deportivo y emocional. No solo por la goleada, sino porque significó la primera derrota de Filipinas como local desde aquella caída ante Irán en las eliminatorias al Mundial 2026, hace dos años. Un invicto que se rompió de manera abrupta, casi sin aviso… aunque el arranque del partido ya dejaba pistas.

Un arranque helado para Filipinas

La lluvia no frenó a Myanmar. Al contrario, pareció darle impulso. Desde el silbatazo inicial, el equipo visitante se plantó más suelto, más decidido, y en apenas siete minutos ya había encontrado premio.

Un córner, un barullo en el área y la zaga filipina descolocada. El primer remate de Soe Moe Kyaw fue bloqueado por Daisuke Sato dentro del área, pero el rebote cayó en los pies correctos: Kyaw Min Oo reaccionó más rápido que nadie y cabeceó a gol. 0-1 y un silencio pesado entre los 3.104 aficionados presentes.

Filipinas no encontraba el ritmo. El campo pesado, la lluvia, la presión del resultado… todo se mezclaba. Y Myanmar olió sangre.

Than Paing, el puñal entre líneas

Cerca de la media hora llegó el segundo mazazo. Maung Maung Lwin vio un hueco donde otros no lo veían y filtró un pase perfecto, milimétrico, que partió en dos la defensa local. El receptor, Than Paing, no dudó. Control, mirada rápida al arco y definición fría ante Quincy Kammeraad para el 0-2.

En menos de 30 minutos, Filipinas estaba contra las cuerdas.

La reacción pareció llegar de inmediato. En el minuto 32, Jarvey Gayoso cayó dentro del área y el árbitro señaló penalti. El estadio despertó, se encendió una chispa de esperanza. Pero el VAR enfrió la escena. Tras la revisión, el colegiado anuló la decisión y determinó que no había falta. De posible 1-2 a seguir 0-2. Un giro que pesó como una losa.

El intento de remontada y el apagón final

Filipinas tardó en levantarse anímicamente. Myanmar, con el marcador a favor, manejó los tiempos, administró esfuerzos y esperó su momento para sentenciar. Sin embargo, el partido se abrió de nuevo en la recta final.

En el minuto 68, por fin, el equipo local encontró el resquicio que tanto buscaba. Javier Mariona filtró un pase que dejó a Jarvey Gayoso en posición ideal, y el atacante no falló. Definición certera para el 1-2 y una descarga de energía en las gradas. El gol encendió al público y, por unos minutos, el ambiente recordó a aquellas noches fuertes de la selección en casa.

Parecía que el impulso podía cambiar la historia. Parecía.

La ilusión duró poco. En el 81, Myanmar golpeó otra vez. Win Naing Tun apareció para devolver la ventaja de dos goles y enfriar de nuevo al estadio. Ese 1-3 no solo castigó el marcador; golpeó la moral filipina cuando intentaba dar el último arreón.

Y dos minutos después, el cierre definitivo. Than Paing, otra vez. El delantero completó su doblete en el 83 y selló una victoria rotunda, casi cruel para un equipo local que ya no tuvo respuesta.

Un aviso serio para Filipinas

Myanmar se marcha del New Clark City Stadium con sus primeros tres puntos del torneo, después de haber debutado con derrota ante Malaysia. Lo hace con una actuación contundente, con un delantero en racha y con la sensación de haber reabierto de golpe sus opciones en la ASEAN Championship.

Filipinas, en cambio, se queda con una noche amarga: goleado, sin invicto en casa y con su camino hacia la fase de eliminación directa mucho más empinado. La lluvia se llevó el invicto. La pregunta es si también se llevará sus aspiraciones en este torneo.