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Neto regresa a Juventus con ambición y desafío

Norberto Murara Neto vuelve a casa… aunque casi no la reconoce. Siete años después de su última aparición con la camiseta de Juventus, el veterano guardameta brasileño regresa a Turín con 37 años, fichado de urgencia tras la grave lesión de Kamil Grabara, que se perderá lo que resta de temporada por la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla.

El contexto es distinto, el club también. Pero la decisión fue inmediata.

“Cuando llegó la llamada de Juve fue la primera vez en mi vida que realmente podía quedarme en casa, disfrutar de mi familia y de tiempo para mí”, explicó Neto en declaraciones a Sky Sport Italia. Estaba viendo la Copa Davis, el duelo entre Brasil y Suiza, cuando sonó el teléfono. No hizo falta pensarlo demasiado. El portero volvió a decir sí a Turín.

Un club nuevo en un lugar conocido

Entre 2015 y 2017, Neto fue el suplente de garantías en la portería bianconera. Conocía el vestuario, conocía la ciudad, conocía el peso de esa camiseta. Pero al cruzar de nuevo la puerta del centro deportivo, la sensación fue otra.

“Volver a un lugar que conoces bien significa que no necesitas tiempo para adaptarte. Dicho esto, antes entrenábamos en Vinovo, así que el centro de la Continassa es nuevo. Lo que han logrado construir aquí es espectacular, el club merece crédito”, destacó el brasileño, sorprendido por la transformación de la estructura.

En estos años, su carrera lo llevó por grandes vestuarios, incluidos Arsenal y Barcelona. Aun así, el deseo de regresar al calcio llevaba tiempo madurando. “Sentía desde hace algunos años que quería volver a Italia, así que estoy muy feliz y me siento listo para este desafío”, remarcó.

El impacto de Spalletti y un reto mayúsculo

Neto aterriza en un Juventus que ya no domina Italia como antes. Cuando se marchó, el club encadenaba títulos y miraba la Serie A desde lo alto con una sensación casi rutinaria. Hoy el paisaje competitivo es otro: la última vez que levantó el Scudetto fue en 2020 y esta temporada solo ha podido clasificarse para la Europa League.

El guardameta, sin embargo, no percibe un ambiente derrotista. Al contrario. Hay exigencia, hay urgencia y hay un nuevo referente en el banquillo: Luciano Spalletti.

“Nunca había trabajado con Spalletti, pero ya ha tenido un impacto muy positivo en mí”, confesó. Pocas palabras, pero muy claras: el técnico italiano le ha transmitido confianza y una idea de trabajo que encaja con lo que el brasileño buscaba en este tramo final de su carrera.

Juventus, entre la memoria y la obligación

La comparación con el pasado es inevitable. Neto conoció a un Juventus casi hegemónico en Italia. Hoy, el club vive un periodo de reconstrucción, obligado a encontrar de nuevo su sitio entre los gigantes del continente.

“Esto es fútbol, hay dinámicas y periodos que cambian”, recordó el portero. No se queja, no dramatiza. Constata un ciclo. Pero enseguida eleva el listón de la exigencia interna: “El equipo es fuerte, podemos conseguir los resultados a los que Juve está acostumbrado y hacer cosas importantes aquí”.

No es una promesa vacía, es un mensaje hacia dentro. Juventus ha cambiado de estadio de entrenamiento, de rostro en el banquillo, de estatus competitivo. Lo que no puede cambiar es la ambición. Y ahí entra Neto, con la serenidad de la experiencia y la urgencia del que sabe que ya no hay tiempo que perder.

El brasileño regresa a Turín para un papel concreto, en un momento delicado y con un club que ya no se parece al de 2017. La pregunta es sencilla y brutal: ¿bastará este nuevo Juventus para estar a la altura de los recuerdos de su viejo guardián?