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Newport se prepara para enfrentar a un Gillingham dolido en Priestfield

Newport County viaja a Kent sabiendo exactamente lo que le espera: un Gillingham dolido, agresivo y decidido a hacer valer Priestfield Stadium. Hayden Mullins no se engaña. Su equipo llega con una pequeña racha positiva, pero sin margen para relajarse.

El duelo está fijado para el sábado 3 de octubre (15:00 BST).

Sobre el papel, parece un choque desigual: Gillingham es octavo en League Two y solo ha perdido una vez en su estadio esta temporada; Newport es decimoséptimo y aún no sabe lo que es ganar lejos de Rodney Parade. Sobre el césped, la historia puede ser muy distinta.

Newport, con confianza pero sin triunfos fuera

El impulso anímico lo trae Newport. Los Exiles vencieron 2-1 a Grimsby Town en su último compromiso liguero y encadenan tres jornadas sin perder. Una pequeña racha, sí, pero importante para un equipo que intenta salir de la zona baja y encontrar una identidad más sólida.

Mullins, al menos, tiene una buena noticia: no hay nuevas bajas en la plantilla. El técnico confirmó que no se han producido problemas físicos adicionales antes del viaje a Kent, lo que le permite repetir estructura o ajustar detalles sin la presión de las ausencias.

Lo que no cambia es el plan: un Newport valiente, con intención de hacer daño. El propio Mullins lo dejó claro al hablar del enfoque para Priestfield. Su equipo no viaja a defenderse y esperar. Viaja a atacar el partido.

Un Gillingham frontal y con ganas de respuesta

Enfrente, un Gillingham que no suele especular en casa. El conjunto de Gareth Ainsworth ha construido en Priestfield un campo incómodo, donde aprieta arriba y obliga al rival a jugar al límite. Solo una derrota como local lo confirma.

Llega, además, con orgullo tocado tras caer el pasado fin de semana. Esa herida convierte el choque en un escenario aún más exigente para Newport. Mullins sabe que Gillingham querrá imponer un ritmo alto, llevar la iniciativa y convertir el encuentro en un intercambio constante en campo contrario.

La presión local promete ser intensa desde el primer minuto. El mensaje desde Newport es claro: nadie espera facilidades.

La liga que castiga a los confiados

Mullins recordó lo imprevisible de la categoría. El triunfo ante Grimsby fue un aviso: pocos creían en Newport antes de ese partido, y el equipo respondió con una victoria que rompió pronósticos y levantó vestuario.

Esa es la carta que quieren volver a jugar en Kent. Un bloque que, pese a su posición en la tabla, se siente capaz de incomodar a cualquiera si logra imponer su plan ofensivo. El técnico insiste en un guion reconocible: equipo atrevido, mirada al área rival y la convicción de que hay espacios para castigar a Gillingham.

El reto, esta vez, es trasladar esa personalidad fuera de casa, donde los resultados siguen sin acompañar.

El posible estreno de Tom Eaves

Gillingham, por su parte, podría presentar una novedad importante. Tom Eaves, uno de los recientes fichajes del club, ya está en condiciones de entrar en la convocatoria tras recibir el visto bueno médico. Ainsworth ha admitido que el delantero todavía va “un poco por detrás” en su preparación, pero su sola presencia ofrece una amenaza adicional para la zaga de Newport.

Un ariete con físico, juego aéreo y olfato en el área siempre modifica el plan defensivo del rival. Si Eaves tiene minutos, obligará a los centrales visitantes a una concentración absoluta en balones laterales y jugadas a balón parado.

Newport llega sin victorias como visitante, Gillingham llega herido y con un posible nuevo arma en ataque. El escenario está servido: o los Exiles rompen por fin su maleficio lejos de Rodney Parade, o Priestfield vuelve a dictar sentencia.