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Neymar y el césped sintético: un dilema para Santos

El futuro inmediato de Neymar en el próximo compromiso de Santos sigue envuelto en incertidumbre, y el motivo ya tiene nombre y apellido: el césped sintético del estadio de Palmeiras.

El técnico de Santos, Cuca, ya había dejado claro que la decisión sobre la presencia del astro no será individual ni improvisada. Será colegiada. “Voy a hablar con él y vamos a tomar nuestras decisiones. Con él y con todo el grupo. Vamos a determinar qué es lo mejor que se debe hacer”, explicó a ESPN Brasil, marcando una postura de prudencia absoluta con su principal figura.

No es un capricho aislado. Neymar arrastra una relación tensa con las canchas artificiales desde que agravó un problema en el tobillo en un duelo ante Atlético Mineiro el año pasado. A partir de ahí, su paciencia con este tipo de superficie se agotó. En redes sociales fue tajante: para él, el sintético es “una m*** absoluta”, una frase que encendió el debate entre aficionados, especialistas y dirigentes.

El tema volvió a escena en la zona mixta cuando le preguntaron directamente por sus posibilidades de jugar en la casa de Palmeiras. Neymar cortó cualquier intento de adelantar el guion. “¿Ya estás pensando en eso, hermano? Tranquilo, hay un partido el domingo. No sé si voy a jugar en césped sintético”, respondió, dejando la puerta entreabierta pero sin comprometerse.

Su postura no es nueva. Ya había sido igual de claro al hablar del Allianz Parque y de la sensación que le provoca jugar allí. “Jugar en el Allianz, para mí, es imposible. Jugar en una cancha de fútbol 7 es algo que molesta a cualquier jugador, tenga o no lesiones”, afirmó en su momento, comparando la superficie con un campo reducido y dejando en evidencia su incomodidad.

El contraste con otros estadios es evidente en su discurso. Cuando menciona el Morumbi, el tono cambia. “Morumbi es muy bueno, y me siento mejor allí. Me siento bien en ese campo”, ha dicho, subrayando cómo el tipo de césped influye directamente en su confianza y en su sensación física.

Entre la necesidad deportiva de Santos, la protección de la salud de su gran estrella y la polémica permanente sobre el césped sintético en Brasil, la decisión final no será solo una elección táctica. Será una declaración de principios. ¿Vale la pena arriesgar a Neymar en una superficie que él mismo considera “imposible”?