Nick Powell: de la retirada al revulsivo en Bradford City
En enero, con 31 años, Nick Powell estuvo a un susurro de dejarlo todo. Apagar las luces, colgar las botas y asumir que aquella carrera que prometía tanto en Old Trafford se había quedado a medio camino. Hoy, con 32, entra desde el banquillo, marca goles decisivos y firma contratos nuevos. El giro es tan brusco como revelador.
“Estaba a punto de retirarme en enero, fue un momento oscuro para mí”, confesó el delantero de Bradford City en BBC Radio Leeds. No jugaba desde septiembre. No veía salida. “No veía un futuro aquí y era una de esas situaciones de preguntarme si realmente quería seguir”.
La respuesta llegó mucho después, a base de trabajo silencioso y de un verano que lo cambió todo.
De la sombra al contrato nuevo
Powell firmó por Bradford City el pasado agosto, por un año. Un fichaje con aroma a última oportunidad. Entre septiembre y abril, nada: ni un solo minuto. Para muchos, la antesala de una despedida discreta. Para él, la batalla interna más dura.
Se apretó los dientes. Volvió al equipo a final de la pasada temporada, completó una pretemporada entera y se ganó una renovación de otro año, firmada en agosto. Esta vez, con otra cara y otra sensación.
“El hecho de que me pusiera en serio, volviera el año pasado, luego hiciera toda la pretemporada, ganara un nuevo contrato y recibiera elogios de todos… lo disfruto plenamente. Quiero más años”, explicó.
Ahora, lejos de aquel bloqueo, vive como un suplente que se ha convertido en arma recurrente. Ha salido desde el banquillo en los 11 partidos de Bradford City este curso y ya suma cuatro goles como revulsivo para el líder de League One. Dos de ellos llegaron el martes, en el 2-1 ante Newcastle Under-21s en la EFL Trophy.
Un talento precoz que se perdió por el camino
La historia de Powell siempre llevó el sello de la promesa. Debutó con 16 años en Crewe Alexandra, en agosto de 2010, ante Cheltenham. Dos años después, Sir Alex Ferguson lo llevó al Manchester United. Parecía el guion perfecto.
Marcó en su estreno en la Premier League contra Wigan, en agosto de 2012. A partir de ahí, el freno. Solo dos apariciones ligueras más con el United, cesiones a Wigan, Leicester y Hull City, y un lento descenso desde el foco principal.
En 2016, se marchó libre al Wigan Athletic. Después, Stoke City, Stockport County y, finalmente, Bradford City. Un recorrido que mezcla destellos y frustraciones, goles importantes y lesiones inoportunas. Y también autocrítica.
“Probablemente no cuidé mi cuerpo en la mitad de mi carrera y en las primeras etapas tampoco, y eso ha tenido un efecto enorme en mí ahora”, admitió. “Soy lo que soy por lo que no hice, pero no puedes vivir anclado en eso”.
Un suplente que cambia partidos
El presente, sin embargo, tiene otro tono. Powell asume su rol y lo exprime.
“Mientras pueda ayudar al equipo y salir y hacer lo que hago, estoy feliz”, dijo. No exige titularidades. Exige minutos, de la forma que sean. “Una de las grandes cosas que le dije al míster ayer fue que quiero jugar tantos partidos como pueda antes de retirarme. Así que si tengo que jugar 50 partidos como suplente esta temporada, estaré más que feliz. Creo de verdad que puedo cambiar un partido en 30 minutos. No tengo ninguna queja con lo que está pasando ahora mismo”.
Su entrenador, Graham Alexander, también dejó claro tras el triunfo ante Newcastle Under-21s que Powell “no será siempre suplente” y destacó su capacidad para alterar el ritmo de los encuentros. Es difícil llevarle la contraria cuando entra y marca diferencias con tanta frecuencia.
Powell lo sabe: llegará el momento en que la paciencia se ponga a prueba. “Habrá un momento en el que me frustre y quiera presionar para ser titular, pero si el míster dice ‘no, esto funciona’ o ‘esto es lo que estoy pensando’, ese es su papel”.
Acepta el plan. Y mientras tanto, golpea partidos desde la banda.
Vivir el presente, sin miedo al final
El delantero no esconde que el tiempo corre. Lo hace sin dramatismo, casi con alivio.
“Disfruto cada segundo. Si termino a los 33 o a los 35, es lo que es”, afirmó. “Mi perspectiva cambió hace mucho tiempo y disfruto cada segundo que juego. Sea como suplente o como titular, estoy atesorando cada momento”.
De aquel enero oscuro a este otoño luminoso hay una línea clara: Powell decidió no irse en silencio. Bradford City se ha encontrado con un veterano que ya no promete el futuro, pero sí garantiza algo igual de valioso para un aspirante al ascenso: impacto inmediato, madurez y un hambre que, por poco, el fútbol perdió demasiado pronto.





