Odubeko rescata a Shelbourne en empate contra Galway
Shelbourne salió vivo de Eamonn Deacy Park gracias a un zarpazo de Mipo Odubeko justo antes de la hora de juego, un gol que neutralizó el penalti transformado por Jimmy Keohane en el añadido de la primera parte y que dejó el duelo en tablas, con sabor a oportunidad perdida para Galway.
El partido se jugó siempre al borde del filo. Galway golpeó en el momento psicológico: ya se consumía el tiempo añadido del primer acto cuando el colegiado señaló penalti. Keohane asumió la responsabilidad y no perdonó, adelantando a los locales cuando Shelbourne empezaba a asentarse en el encuentro.
La reanudación arrancó con la misma inercia. Galway olió sangre y pudo sentenciar. Apenas habían pasado cinco minutos del segundo tiempo cuando Aaron Bolger se plantó con una ocasión inmejorable para doblar la ventaja. Su disparo, sin embargo, se topó con la intervención decisiva de un defensor de Shelbourne, que desvió el balón a córner. Esa acción mantuvo con vida a los de Dublín.
El aviso despertó a Shels. El ritmo se endureció, las disputas se volvieron más feroces y el duelo empezó a abrirse. El reloj se acercaba a la hora de juego cuando apareció Odubeko. Un desmarque inteligente, un control orientado y un remate limpio, raso, ajustado al palo, imposible para Hugo de Cunha. Un gol de delantero frío en un momento caliente. 1-1 y partido nuevo.
Galway, lejos de venirse abajo, volvió a adelantar líneas. El empuje local rozó el segundo tanto a quince minutos del final. Kevin Twardek se inventó una acción en banda que terminó en un centro-chut envenenado, de esos que nadie sabe si van a la cabeza de un compañero o a portería. Conor Walsh, muy atento, leyó la jugada y sacó las manos a tiempo para despejar el peligro.
El guardameta de Shelbourne, notable durante todo el encuentro, guardó su parada más importante para el descuento. Minuto 91. Francely Lomboto recoge el balón en su propio campo y arranca. Potencia, espacio por delante y la sensación en la grada de que el partido se le escapa a Shels. Lomboto cruza la divisoria, sigue avanzando, encara. Cuando parecía que el 2-1 era inevitable, Walsh abandona su área con decisión, achica, se hace enorme y frustra un uno contra uno que olía a gol ganador. Una intervención de portero grande en un momento grande.
Ese mano a mano salvado selló el reparto de puntos y mantuvo el orden en la clasificación. Shelbourne conserva el sexto puesto y se mantiene por delante de su rival de Connacht, con Galway aún dos puntos por detrás, anclado en los 38 puntos pese a haber tenido el encuentro en la mano en varios tramos.
El calendario tampoco da respiro. Shelbourne recibirá en casa a un Sligo Rovers en apuros dentro de dos semanas, un partido que, por contexto, se parece mucho a una obligación de sumar de tres. Galway, por su parte, mira hacia un horizonte mucho más exigente: en tres semanas recibirá al vigente campeón, Shamrock Rovers, y una semana después abrirá las puertas del oeste al actual líder, St Patrick's Athletic.
Si hoy se le escapó una victoria que parecía cercana, las próximas citas dirán si este Galway está preparado no solo para pelear por Europa, sino para influir de verdad en el destino del título de la Premier Division.






